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Saddam Hussein: el mayor terrorista ambiental de la historia

Durante la retirada de las tropas iraquíes debido al éxito de la 'Operación tormenta del Desierto' durante la Guerra del Golfo, la política de 'tierra quemada' provocó un desastre medioambiental sin parangón

General El Confidencial 18 de junio de 2022
Saddam Hussein durante la Guerra del Golfo. (Getty)
Saddam Hussein durante la Guerra del Golfo. (Getty)

El 2 de agosto de 1990 dio comienzo una de las épocas más oscuras de Oriente Medio (que no son pocas). El gobierno iraquí de Saddam Hussein invadió con todas sus fuerzas el vecino estado de Kuwait. Se sigue discutiendo, todavía a día de hoy, cuál era la verdadera motivación del dictador. Las teorías más aceptadas a día de hoy son tres: la incapacidad de Iraq de hacer frente al pago de su deuda con Kuwait por el préstamo de más de 14.000 millones de dólares con el que financió la guerra con Irán; la sobreexplotación por parte de Kuwait de sus pozos petrolíferos, por encima del cupo acordado por la OPEP, que mantenía los precios del petróleo demasiado bajos y, finalmente, la acusación por parte del gobierno iraquí de que Kuwait estaba llevando a cabo 'slant drilling' (perforación inclinada), gracias a la cual estaba explotando pozos iraquíes desde territorio kuwaití.

El éxito militar iraquí y la anexión de la vecina Kuwait (a la que convirtió en su decimonovena provincia tan solo 27 días después de la invasión), motivó una respuesta internacional. En primer lugar, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas le dio un plazo al gobierno de Saddam Hussein para retirarse del país vecino, acompañado de sanciones. Tras la reiterada negativa por parte del gobierno iraquí de aceptar tales demandas, el 17 de enero de 1991 comenzó la llamada 'Operación Tormenta del Desierto', en la que una gran coalición internacional de países, comandada por los Estados Unidos y con una gran presencia de países musulmanes, iniciaron una masiva operación para erradicar las defensas aéreas de Iraq y, después, controlar el sureste del país y permitir así la liberación del país y de los rehenes (alrededor de 12.000 varones kuwaitíes) capturados por Saddam Hussein.

 "Había una oscuridad total al medio día y las temperaturas bajaron hasta los 4-6 °C en todo el Golfo Pérsico"

La campaña aliada resultó ser un gran éxito, diezmando gran parte de las unidades iraquíes, (que no hacía ni tres años que acababan de terminar su guerra con sus otros vecinos, Irán) y obligándolas a retirarse hacia el oeste del país y a la orilla norte del Éufrates, todo ello, mientras superaban una 'tormenta' de actividad militar aliada (a veces, excesiva, como en la 'Autopista de la Muerte').

Pero en su retirada, el dictador iraquí llevó a cabo una de las tácticas militares más controvertidas, como las usadas por Portugal y Rusia frente a las tropas napoleónicas: la 'Tierra quemada'. Esta estrategia consiste en llevar a cabo una retirada en la que, según se retrocede, se queman y se destruyen todos los recursos que puedan serle útiles al enemigo. En el caso de las guerras napoleónicas, el grano y los terrenos de cultivo fueron los grandes protagonistas, mientras que en la Guerra del Golfo, el petróleo fue el verdadero protagonista.

Vista desde el Transbordador Espacial de los pozos en llamas. (NASA)Vista desde el Transbordador Espacial de los pozos en llamas. (NASA)

En total, durante la retirada de las fuerzas iraquíes se incendiaron entre 605 y 732 pozos petrolíferos kuwaitíes, así como una cantidad indeterminada de acumulaciones petrolíferas en el suelo (como si fueran lagos). Estos pozos ardieron sin cesar como mínimo hasta inicios de abril de 1991, cuando se extinguió el primero, y como máximo hasta el 6 de noviembre de 1996, cuando, según informes oficiales, se consiguió apagar el último pozo petrolífero.

Un F-14 de la Marina estadounidense. (Teniente Steve Gozzo, U.S. Navy)Un F-14 de la Marina estadounidense. (Teniente Steve Gozzo, U.S. Navy)

La primera organización que hizo pública la noticia de los incendios fue la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos (Environmental Protection Agency —EPA—) en un informe para el Congreso de Estados Unidos: "el ejército iraquí ha prendido fuego o dañado más de 700 pozos petrolíferos, tanques de almacenamiento, refinerías y otras instalaciones en Kuwait". En total, según datos posteriores de la EPA, Iraq incendió entre 605 y 732 pozos, mientras que los bombardeos de la coalición internacional fueron responsables de la combustión de otros 34 durante los primeros días de la 'Guerra Aérea', que precedió a la invasión terrestre durante la Operación Tormenta del Desierto.

Los pozos ardieron durante meses. (U.S. Airforce)Los pozos ardieron durante meses. (U.S. Airforce)

En total, la Kuwait Petroleum Coporation (la empresa estatal dueña de los pozos del país de Oriente Medio), calcula que los incendios de estos pozos constituyen alrededor del 50% del total de fuegos en pozos petrolíferos en toda la historia de la humanidad. Además, aclara la empresa estatal, "el 85% de todos los pozos kuwaitíes fue dañado o destruido". Además, la Kuwait Petroleum Corporation valoró las pérdidas económicas hasta marzo de 1991 en el 10% del total de las reservas petrolíferas del país, con un valor de mercado en ese momento de 157.000 millones de dólares.

Pero las consecuencias no fueron solo económicas, claro está. En el momento en el que se hizo pública la noticia de que Saddam Hussein estaba llevando a cabo su política de tierra quemada, algunos de los científicos y divulgadores más prominentes del momento, como Carl Sagan, empezaron a vaticinar los efectos de unas emisiones tan masivas que tienen lugar en un periodo de tiempo tan reducido.

Pozos en llamas durante la guerra del Golfo. (U.S. Army)Pozos en llamas durante la guerra del Golfo. (U.S. Army)

Según diversos informes, la combustión de los pozos petrolíferos fue casi perfecta, con una eficiencia del 96% de generación de dióxido de carbono. El 4% restante corresponde a micropartículas generadas durante el proceso (del que el 0,4% corresponde a hollín), y petróleo que no llegó a hacer combustión.

Según Carl Sagan y sus compañeros de la comunidad científica, se predijo, en primer lugar, una versión más suave de un invierno nuclear, basándose en los efectos que tuvo sobre el clima global el último evento masivo de emisión de partículas a la atmósfera, la erupción del volcán Tambora en 1815, que provocó que se conociese el año 1816 como "El año sin verano".

A pesar de que los efectos climáticos a escala global no llegaron, como habían predicho algunos científicos, sí que se observó un drástico cambio del clima en Oriente Medio. Como explica Carl Sagan en su libro 'El mundo y sus demonios. La ciencia como una luz en la oscuridad', "había una oscuridad total al medio día y las temperaturas bajaron hasta los 4-6 °C en todo el Golfo Pérsico, pero por suerte el humo no alcanzó la estratosfera, por lo que Asia se salvó". Estudios posteriores sí valoraron el cambio climático en la zona, determinando que las nubes de petróleo quemado sobre Kuwait absorbían entre un 75% y un 80% de la radiación solar. Además, otro estudio valoró también la enorme cantidad de dióxido de azufre que se estaba formando (que es un precursor de la lluvia ácida).

Pero el impacto medioambiental más notable fue el que tuvo lugar en la línea costera kuwaití. Se calcula que, debido al incendio de los pozos petrolíferos (y el aumento de la presión que provocan), 46 nuevos pozos brotaron y, en un periodo tan convulso como este, se tardó más de lo normal en taparlos, liberando entre 300.000 y 400.000 barriles de petróleo al día a la naturaleza. Esta enorme cantidad de petróleo formó alrededor de 300 lagos que, según el Ministerio de Crudo de Kuwait, contaminaron "alrededor de 40 millones de toneladas de tierra y arena, cubriendo una quinta parte del territorio de Kuwait". No solo eso, sino que entre seis y ocho millones de barriles de crudo se vertieron al mar, lo que también tuvo grandes impactos medioambientales en los ecosistemas naturales del Golfo Pérsico.

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