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Lo bueno y lo malo de Petro ante la ONU

No cabe duda que el discurso del presidente Petro ante la Asamblea de Naciones Unidas fue dirigido casi en su totalidad en contra de ciertas políticas represivas de Estados Unidos para controlar la producción de narcóticos desde su origen, especialmente las plantaciones de coca en nuestro país.

Mundo FERNANDO ESCOBAR GIRALDO 22 de septiembre de 2022
Gustavo Petro 1

No cabe duda que el discurso del presidente Petro ante la Asamblea de Naciones Unidas fue dirigido casi en su totalidad en contra de ciertas políticas represivas de Estados Unidos para controlar la producción de narcóticos desde su origen, especialmente las plantaciones de coca en nuestro país.

Políticas que conllevan la destrucción de nuestras riquezas naturales en una parte del territorio nacional, con venenos como el glifosato. Tristemente, con sus emociones, su retórica y la redacción del discurso, Petro acusó al mundo entero, tal vez sin proponérselo, de los problemas generados para Colombia, y especialmente para la selva Amazónica, por la lucha contra las drogas que lleva 40 años, como él lo destacó. “Ustedes son responsables”, “ustedes son culpables”, “ustedes”, “ustedes” … De esa manera se refirió a todos los mandatarios presentes. Tan solo en ocasiones se refirió a “los del Norte”, sin mencionar país alguno.

Petro habló en la asamblea después del presidente de Chile, quien pronunció un discurso lleno de demagogia. Y ambos hablaron después del rey de Jordania y del presidente de Senegal, quien de manera magistral hizo un llamado al mundo para resolver los problemas del mundo, haciendo un recorrido por cada una de las regiones y países que enfrentan los mayores desastres de diversa índole.

El presidente Petro centró su primera oportunidad de hablarle al mundo, en acusar indirectamente a Estados Unidos del problema de cuatro décadas, la lucha contra las drogas, y no en proponer soluciones para males eternos de la humanidad, como la falta de educación, falta de alimentos, escasez de agua potable, cambio climático, en fin. Tocó tangencialmente el problema del cambio climático diciendo que: “La causa del desastre climático es del capital”.  Esto, sin comentarios, pues no puedo ni pretendo convencer a nadie de que esa afirmación sea falsa o verdadera. Esa es una discusión de nunca acabar.

Ignoro de donde obtuvo las estadísticas el mandatario colombiano o quien haya redactado el discurso, para afirmar que “por cultivar y poseer la hoja de la coca mueren un millón de latinoamericanos asesinados y encarcelan a dos millones de afros en América del Norte”.

Se abona a Petro la buena intención de que se acabe “la guerra contras drogas”, de que salvemos a la naturaleza. Pero en sus argumentos se equivocó. Entre 2010 y 2019 el número de personas que consumen drogas aumentó un 22%, debido en parte al crecimiento de la población mundial, y al consumo de cannabis (no de cocaína) según el último informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, UNDOC. Dice específicamente que alrededor de 275 millones de personas consumieron drogas en todo el mundo en el último año (2021) y más de 36 millones de personas sufrieron trastornos por su consumo. Los problemas no son originados solamente por la cocaína.

Buscando todas las estadísticas posibles, encontramos que el promedio anual de asesinatos relacionados con drogas en latinoamérica, desde el año 2000, es de aproximadamente 131.000, según el instituto Igarapé, un centro de análisis con sede en Brasil.

Y, de acuerdo con las mas recientes estadísticas del Buró Federal de Prisiones de Estados Unidos, el 38% de los prisioneros en las cárceles de este país son de origen afroamericano, pero el 21% son de origen hispano. Los condenados por delitos relacionados con drogas son mas de 400,000 en total, y los arrestos por posesión y demás, en general, pasan de un millón entre negros, blancos, hispanos asiáticos y demás. En Estados Unidos existen 1,566 prisiones estatales, 102 prisiones federales, 2,850 cárceles locales, 1,510 centros juveniles de detención, 186 centros de detención de inmigrantes indocumentados y 82 prisiones más de pueblos indígenas. Y todas ellas, en total, no alcanzan a albergar actualmente a dos millones de prisioneros por todo tipo de delitos o faltas; y de todas las razas.

Acusó Petro a “la adicción al poder irracional” de ser causa de las guerras y males del mundo, que se originan por la dependencia del petróleo y del carbón. “El mundo tiene que alejarse del petróleo y del carbón”, dijo el presidente.

Que bueno que así fuera presidente, pero es enorme la dicotomía que usted plantea. Por un lado habló en su discurso de posesión, el 7 de Agosto, que los campesinos colombianos tienen que sembrar mas maíz. Y ahora le dice al mundo que los campesinos en el Amazonas “no tienen nada mas que sembrar sino coca”. Además, por un lado, presidente, el petróleo y el carbón que tanto mal causan a la humanidad, como usted señala, ocupan los primeros renglones de exportación de Colombia, generando los fondos que permiten sostener al gobierno que usted dirige, y alimentar a millones de personas. La pregunta es, entonces, si esa guerra en contra de la coca por parte de los Norte o esa guerra en contra del petróleo y el carbón, como usted la plantea, se pueden manejar con discursos y sin mas hechos prácticos que los de acabar con el mayor recurso, querramos o no, que poseemos los colombianos como lo es el petróleo.

De su discurso, doctor Petro, destacamos su defensa vehemente de la paz y de la justicia social. Usted dijo: “No hay paz total, sin justicia social, económica y ambiental”. Nada mas cierto que eso. Usted, quien en algunas ocasiones de su vida estuvo al otro lado de la paz, tiene en estos momentos en sus manos el poder “racional”, para emprender los caminos sensatos y prácticos hacia esos tres parámetros fundamentales de justicia que menciona. Creo firmemente que es educando, educando bien al pueblo, que se alcanzan esos objetivos.

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