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El corazón de los vapeadores se fatiga más durante la práctica deportiva y se recupera peor

Dos estudios señalan cómo estos dispositivos electrónicos que contienen nicotina «se observa incluso entre las personas más jóvenes que tienen un historial de uso más corto»

Salud El Mundo al Instante 07 de noviembre de 2022

 Dos estudios señalan cómo estos dispositivos electrónicos que contienen nicotina «se observa incluso entre las personas más jóvenes que tienen un historial de uso más corto»

Con el paso del tiempo la ciencia va certificando con nuevos estudios que la propuesta del vapeo como una opción ‘menos mala’ al cigarrillo no es inocua, ni siquiera para dejar de fumar.

Dos nuevos trabajos de la Asociación American de Cardiología (AHA, por sus siglas en inglés) así lo aseguran. En ambas investigaciones se analizó el impacto del uso de los cigarrillos electrónicos con nicotina y el tabaco tradicional en personas que los consumían de forma habitual frente a quienes no.

Los estudios demostraron que los adultos que usaban regularmente estos dispositivos mostraban cambios preocupantes en la función del corazón y de los vasos sanguíneos. Al mismo tiempo, tuvieron peores resultados en las pruebas de esfuerzo físico que las personas que no habían usado ninguno, según dos análisis independientes de investigaciones que se presentan en las Sesiones Científicas 2022 de la AHA, que se celebra esta semana en Chicago.

Los investigadores del estudio Cardiac and Lung E-cig Smoking (CLUES) presentarán dos resúmenes en los que comparan los resultados entre individuos que vapearon, los que fumaron cigarrillos tradicionales y los que no usaban ningún producto con nicotina. «Estos estudios se suman a la creciente evidencia que muestra lesiones cardiovasculares similares entre las personas que usan cigarrillos electrónicos y las que fuman cigarrillos tradicionales. Además, manifiestan que este riesgo se observa incluso entre las personas más jóvenes que tienen un historial de uso más corto», comenta Aruni Bhatnagar, codirectora de los Institutos Nacionales de Salud de la AHA.

«La gente debe saber que los dispositivos electrónicos contienen nicotina adictiva y sustancias químicas tóxicas que pueden tener efectos adversos en su sistema cardiovascular y su salud en general», añade la también y profesora de Medicina, Bioquímica y Biología molecular en la Universidad de Louisville en Kentucky.

Dos trabajos con resultados similares

El estudio CLUES fue realizado por investigadores de la Universidad de Wisconsin entre marzo de 2019 y marzo de 2022 y diseñado para examinar los efectos a corto plazo del vapeo y el tabaquismo en consumidores habituales. En el mismo, los usuarios exclusivos de cigarrillos electrónicos con nicotina (164) lo fueron durante un promedio de 4,1 años y el 80% informó haber usado la generación más reciente de dispositivos de vapeo.

Los investigadores evaluaron la presión arterial, la frecuencia cardíaca, el diámetro de la arteria braquial en el brazo y la variabilidad de la frecuencia cardíaca antes y hasta 15 minutos después de que los participantes vapearan o fumaran. Entre las principales conclusiones se encontró que hay mayores aumentos en la frecuencia cardíaca entre los vapeadores y fumadores, lo que significa que sus corazones laten más rápido y se eleva su tensión arterial.

Después de vapear o fumar, las personas que usaron estos productos también experimentaron una mayor constricción de la arteria braquial y peores medidas de variabilidad de la frecuencia cardíaca, lo que indica la activación del sistema nervioso simpático del cuerpo. El sistema nervioso simpático ayuda a activar la respuesta de lucha o huida. Se vuelve más activo cuando una persona está estresada o en peligro, aumenta la frecuencia cardíaca y la presión arterial, crea una mayor necesidad de oxígeno por parte del corazón y crea disfunción en las paredes arteriales.

«Inmediatamente después de vapear o fumar, hubo cambios preocupantes en la presión arterial, la frecuencia cardíaca, la variabilidad de la frecuencia cardíaca y el tono de los vasos sanguíneos (constricción)», apunta uno de los autores principales del estudio, Matthew C. Tattersall, profesor de Medicina en la Facultad de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Wisconsin y director asociado de Cardiología preventiva de UW Health en Madison, Wisconsin.

«Estos hallazgos sugieren peores factores de riesgo de enfermedad cardiovascular justo después de vapear o fumar, y la activación del sistema nervioso simpático puede desempeñar un papel en las respuestas adversas observadas inmediatamente después de usar cigarrillos electrónicos y después de la prueba de ejercicio 90 minutos después».

La prueba de esfuerzo, crucial para conocer la salud cardiovascular de las personas, reveló también diferencias entre los grupos usuarios de dispositivo y los que no. El examen tuvo lugar en una cinta de correr y se realizó aproximadamente 90 minutos después de que los participantes hubieran vapeado o fumado y 90 minutos después de que aquellos que informaron que no habían consumido nicotina hubieran descansado.

Se recogieron y analizaron cuatro medidas de resultado durante y después de la prueba de esfuerzo: los equivalentes metabólicos (METS), una medida de la capacidad de ejercicio o estado físico; la carga de trabajo del corazón; la reserva de frecuencia cardíaca, una medida de la frecuencia cardíaca en reposo frente a la frecuencia cardíaca máxima predicha con el ejercicio, es decir, cuánta reserva puede aprovechar el corazón, con una mayor reserva significa una mejor condición cardíaca; y, la recuperación de la frecuencia cardíaca en 60 segundos, una medida de qué tan rápido se recupera la frecuencia cardíaca después del ejercicio: cuanto más rápido se recupera la frecuencia cardíaca, mejor forma cardíaca tiene una persona y mejor es su pronóstico cardiovascular a largo plazo.

Las personas que vapearon y las que fuman cigarrillos tuvieron peores resultados en los cuatro parámetros establecidos. Primero, tenían menos capacidad para hacer ejercicio y lograron una menor carga de trabajo cardíaco cuando se ejercitaban a su máximo nivel.

Además, su reserva de frecuencia cardíaca era baja, lo que indica una peor condición física (87% para los que vapeaban, 85% para los que fumaban y 91% para las personas que no fumaban). Y en último lugar, experimentaron una recuperación más lenta de la frecuencia cardíaca después de terminar la prueba de ejercicio (25,2 lpm, 22,4 y 28,1, respectivamente).

«Los vapeadores claramente se desempeñaron peor en los cuatro parámetros de ejercicio en comparación con sus pares que no usaron nicotina», manifestó la autora principal del estudio, Christina M. Hughey, de la UW Health. «El rendimiento del ejercicio de quienes vapearon no fue significativamente diferente al de las personas que fumaron cigarrillos tradicionales, a pesar de que lo habían hecho durante menos años que las personas que fumaban y eran mucho más jóvenes».

Conclusión: el humo del vapeo también llega al corazón

«Nuestros hallazgos del estudio CLUES plantean inquietudes sobre los daños potenciales del uso crónico de los sistemas electrónicos de suministro de nicotina, en particular para las enfermedades cardiovasculares», sostiene el investigador principal de CLUES, James H. Stein, director de Cardiología Preventiva en UW Health.

«No estudiamos los efectos a largo plazo del vapeo, el uso del mismo como ayuda para dejar de fumar o la efectividad o su seguridad en ese contexto. Sin embargo, estos hallazgos son preocupantes porque indican que el vapeo puede aumentar el riesgo cardiovascular. El mensaje para las personas que fuman cigarrillos tradicionales es el mismo de siempre: traten de dejar de usar productos de tabaco y nicotina y busquen el apoyo de su médico y de la comunidad para aumentar sus posibilidades de éxito».

 

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