Una cortina de humo aprovechando la pandemia.

Turismo, ecología y agricultura Ing Oscar Rivera Luna 17 de agosto de 2020
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Frailejon

La delimitación del páramo de Santurbán no mitiga el impacto devastador de crear un enorme foramen bajo la zona de amortiguamiento del frágil ecosistema para extraer oro y rocas asociadas. El sub páramo es la quinta esencia de la conservación del páramo, ligada e integrada  con el por el ciclo y los caminos del agua, las lluvias, vientos, humedad relativa, especies de flora y fauna. Es una burda cortina de humo concebida para hipnotizar a la población Santandereana que se abastece de sus aguas puras de origen glaciar y de ríos que nacen en sus lagunas y destilan hacia municipios de Santander del Sur y del Norte. Como aguas corrientes superficiales, freáticas y subterráneas, desde sus 142.610 hectáreas; un 72% en Norte y 28% en Santander del Sur. Con más de 40 lagunas de origen glaciar en Cáchira, Salazar y Arboledas Norte y 22 lagunas en Sur; Vetas, Cucutílla y Mutiscua. La zona elegida para ejecutar el proyecto es subpáramo y por tanto hacer minería en ella viola el artículo 1, principio 4 de la ley 99 de 1993.

El páramo de Santurbán y sus lagunas de origen glaciar son fábricas de agua en vasijas de basalto, testimonios de la actividad glaciar durante miles de años. Protegidas por rosetones de frailejón, plantagos, mosquitos de flores rojas y líquenes verdísimos que habitan sobre moles de basalto rodeando sus cuerpos de aguas cristalinas habitadas por algas de variados cromatismos. Un páramo rico en musgos que forman espesos colchones retenedores de la humedad. Cuando llueve las hojas lanudas de frailejones, plantagos, mosquitos de flores rojas atrapan la llovizna. Las gotas de agua lluvia se infiltran en suelos orgánicos de la estrella hidrográfica, escurren y se percolan en el perfil del suelo hacia los estratos permeables y acuíferos subterráneos que se pretenden destruir con el proyecto mega minero.

Santurbán abastece aguas crudas a Bucaramanga, Cúcuta, Zulia, Abrego, Ocaña, Arboledas, Cácota, Chitagá, Cucutilla, Esperanza, Labateca, Mutiscua, Pamplona y Pamplonita, Salazar, Silos, Villa Caro, California, Charta, Suratá, Tona y Vetas. El proyecto devastador en el sub páramo- zona de amortiguamiento del páramo donde se producen las mayores lluvias y existen especies de flora y fauna encargadas de regular las lluvias destruiría todos los caminos del agua, el equilibrio de la naturaleza y causaría daños irreparables en las entrañas del macizo y la población, como ha ocurrido en Marmato Caldas, Segovia, Remedios, El Bagre, Tarazá, Caucasia, Cáceres, municipios estremecidos por la violencia. Los ríos se transformaron en coladas de fango rojo cargadas de cianuro y mercurio. No existe agua pura, ni suelo vivo, el oro deja su profundo rastro de violencia, desolación y muerte. La agresión contra la zona de amortiguamiento de Santurbán traería daños irreparables al ciclo del agua y equilibro ecológico y social. (ORL)

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