Colombia tiene ya más de 10 mil camas UCI

Salud Guillermo Romero Salamanca 04 de septiembre de 2020
Equipos-UCI

Desde que comenzó la pandemia por covid-19 el objetivo fue duplicar las camas para atención de pacientes críticos en el territorio nacional. El reto era llegar a los 10.000. Un uno acompañado de cuatro ceros que en el papel podría ser algo sencillo, pero en la práctica, en medio de un mercado en el que todos querían el mismo producto y en una crisis de salud a escala global, todo se hacía más difícil.

Pero se logró. Y no solo se logró, se superó. Ahora son 10.073 las camas habilitadas de cuidado intensivo en Colombia. Pero para llegar a este número hay más que una transacción de oferta y demanda.

Lo primero fue determinar las especificaciones técnicas de ventiladores mecánicos para asistencia ventilatoria en una Unidad de Cuidados Intensivos, tomando como referencia en la materia las publicadas en otros países y de manera especial, las recomendaciones de la Asociación Médica de Cuidado Intensivo de Colombia.

Estas especificaciones técnicas fueron divulgadas por varios canales (Secop, contacto directo con importadores registrados en la base de datos del INVIMA, Procolombia, embajadas, etc.) para garantizar acceder a la mayor cantidad de equipos disponibles.

Durante la parte del proceso a cargo de Minsalud se recibieron cerca de 180 ofertas de proveedores nacionales e internacionales, que fueron evaluadas por el Ministerio en el marco del cumplimiento de un componente técnico.

¿Y luego, qué? Todo esto, en un tiempo casi que récord buscaba pasar de 5.346 camas habilitadas de Cuidado Intensivo a la meta de 10 mil mientras todos los países buscaban el mismo objetivo: expandir capacidades.

Cada contratista fue responsable de coordinar con la fábrica del ventilador el cumplimiento del cronograma de entrega de los equipos y realizar el proceso aduanero de exportación en origen, contratar el flete internacional, nacionalizar los equipos y entregarlos en los hospitales que determine el Minsalud.

Además, con el objetivo de garantizar el abastecimiento oportuno de los equipos y efectuar un seguimiento detallado del proceso de importación, nacionalización y distribución de los equipos; contemplando todos los riesgos asociados para mitigarlos; se organizó un grupo de apoyo de logístico de ventiladores integrado por personas expertas en esta área quienes han efectuado una labor de acompañamiento a cada uno de los contratistas en el desarrollo de este proceso.

Como herramienta fundamental para esta gestión se diseñó un tablero de control que permite realizar el seguimiento en cada etapa del proceso de abastecimiento y distribución de los equipos; el cual suministra información oportuna y confiable para la toma de decisiones.

Proceso de entrega

Pero una cama de Unidad de Cuidado Intensivo no es únicamente un ventilador. Necesita talento humano en salud capacitado, además de otras tecnologías y adecuaciones en temas de infraestructura.

De acuerdo con el marco normativo vigente, Resolución 3001 de 2019, para el servicio de Cuidado Intensivo Adulto se requiere: cama hospitalaria, bombas de infusión, monitor de signos vitales, fonendoscopio y disponibilidad de: glucómetro, tensiómetro, equipos de órganos, ventilador de transporte, marcapasos externo, electrocardiógrafo, equipo de rayos X portátil, equipo de gases arteriales, ecógrafo y sistema de monitoreo de gasto cardiaco.

Hasta este punto conocemos cómo se adquirieron los equipos para la atención adecuada de los colombianos y que el sistema pudiera resistir los efectos de la pandemia por covid-19. Pero un reto nuevo llega: el aterrizaje en los territorios de todos los equipos.

De acuerdo con las asignaciones priorizadas en el comité estratégico del Minsalud, se solicita a las entidades territoriales beneficiarias la información acerca de las IPS en las que se realizará instalación de acuerdo al plan de expansión presentado por cada departamento y distrito. De igual manera, se solicitan las condiciones de preinstalación para gases medicinales, eléctricas y ambientales disponibles en cada hospital en las que se realizará el proceso de entrega, instalación, puesta en funcionamiento y entrenamiento para apertura de una nueva cama para atención de covid-19 en el territorio.

Luego de esto, el proveedor es notificado de las cantidades a entregar, el departamento, la IPS y las condiciones disponibles para instalación. Esto teniendo en cuenta que el contratista incluyó en la oferta para compraventa de los equipos el transporte y entrega en cualquier parte del territorio nacional.

Si bien el contrato determina que la entrega de los equipos es responsabilidad de cada contratista, así como su instalación y capacitación; debido a la complejidad de movilización del país que impactó en gran medida la disponibilidad de transporte, las restricciones de movilidad y la necesidad específica del desarrollo de la emergencia; se contó con el apoyo de la Policía Nacional, la FAC y Satena para transportar algunos equipos por vía aérea para la entrega en algunas ciudades distantes.

Finalmente, la Entidad Territorial y las IPS son informadas de la fecha de tal manera que puedan coordinar la disponibilidad de personal asistencial y de ingeniería para adelantar el proceso de entrega, verificaciones de especificaciones, puesta en funcionamiento y realizar los entrenamientos correspondientes.

Retos

De todo este proceso han existido tres grandes retos para llegar hasta el número 10.000, estos son:

-Definitivamente la complejidad de seleccionar proveedores idóneos que garantizan una calidad de equipos que cumplieran con los requisitos exigidos fue todo un reto.

-Poder lograr los cupos aéreos oportunamente para garantizar la entrega de los equipos y coordinar todos los actores del proceso logístico para engranar cada eslabón del proceso generó un esfuerzo adicional para el cumplimiento de los tiempos de ejecución.

-El desabastecimiento de los acoples de gases medicinales para la instalación de los ventiladores de acuerdo al estándar de cada institución generó demoras en el cumplimiento de los cronogramas establecidos para las instalaciones.

Es así como en un esfuerzo conjunto de profesionales de la salud, entidades territoriales y Gobierno Nacional, el sistema de salud colombiano ha podido responder de manera adecuada a la pandemia por covid-19. Un trabajo en corto tiempo que, gracias también a la disciplina de la ciudadanía, hoy ha dado frutos para que la ocupación de UCI no llegue a su nivel máximo y para que podamos avanzar juntos en la lucha contra este virus.

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