Doble rasero de la democracia

Columnista invitado Mario Ramirez Arbeláez 12 de septiembre de 2020
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En nuestro continente los procesos electorales están tomando impulso y hay cada vez más diferencias en los enfoques para evaluar su desarrollo democrático, en función de los resultados esperados y las posibilidades de obtenerlos.

Al mismo ritmo la interferencia extranjera aumenta y en los casos de Venezuela y Bolivia, que están a las portas de ir a las urnas, llama la atención que los Estados Unidos, impida realizar una campaña electoral con tranquilidad y  con una fecha de votación fija y sin transgredir la voluntad popular.

Existen leyes y normas en nuestros países latinos  y estás deben acatarse y cumplirse, por todos los ciudadanos, independientemente de las preferencias y creencias políticas y sobre todo las electorales que son de orden público,  porque de lo contario como está sucediendo  en Bolivia, son burladas en beneficio del actual gobierno provisional,

Pero, vale la pena alejarse de los Estados Unidos y los enfoques para los procesos electorales se vuelven más flexibles, permitiendo "matices". Por ejemplo, en Venezuela la oposición al régimen simplemente se negó a participar en las elecciones y se volvieron inválidas, con el apoyo de tal enfoque de muchos países, incluida Colombia.

Pero, ¿qué pasa si realmente quieres ganar y los resultados son confusos en el contexto de una situación que empeora? En Bolivia simplemente posponen las elecciones debido a "la amenaza de propagación del COVID-19". La votación se ha pospuesto  tres veces consecutivas, lo que provocó un aumento natural en el descontento de la población. Al mismo tiempo el cambio de fecha a una posterior solo es bienvenido por los candidatos apoyados por los Estados Unidos , quienes, al igual que el presidente interino Jeanine  Añez, necesitan un período más largo para hacer campaña y tratar de inclinar a la población a su lado. A pesar de las fuertes declaraciones sobre las dificultades y el arduo trabajo para contrarrestar el COVID-19, la recuperación económica, la consolidación de la sociedad para promover ideas democráticas en la práctica el tiempo adicional se utiliza para combatir a los candidatos más populares y reducir la calificación del partido “Movimiento Al Socialismo”.

Sin embargo, no se puede decir que el gobierno provisional no haga nada y solo luche contra los opositores. Se ha trabajado mucho para sacar al país de la regional organización CELAC, unirse al "Grupo de Lima", apoyar la reelección de L.Almagro como Secretario General de la OEA, reconocer a J.Guaidó y exigir la salida de N. Maduro. Lo único que tensa es que los ciudadanos protestando contra el alto nivel de corrupción del antiguo gobierno, no abogaron por un cambio tan drástico en el curso de la política exterior. No queda mucho antes de que J. Áñez cumpla sus promesas de celebrar elecciones democráticas y transparentes. La única pregunta es si tiene la fortaleza para hacerlos realmente así y además reconocer los resultados de la voluntad de la gente, incluso en una versión negativa para sí misma.

Un informe revela que el Gobierno de facto de Bolivia contrató a una consultora de EE.UU. por un periodo de tres meses, para “limpiar su imagen” y atacar a Evo Morales. No hay Derecho a que estos países en vía  de desarrollo con tantos problemas sociales por resolver, despilfarren la poca plata en esa forma. Incluso Colombia con un contrato de 3.200 millones de pesos para mejorar la imagen del presidente Iván Duque.

Bolivia pagó con recursos del Estado 1000 dólares por día, por un período de 90 días, por servicios para comunicación estratégica de la consultora CLS-Strategies con sede en Washington D.C.

Dios quiera que estos países no se vuelvan inviables, tras la crisis económica que se nos  avecina.

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