Una oración por 30 mil almas solitarias

General Guillermo Romero Salamanca 29 de octubre de 2020
Sala de Velación 2

En la mañana del 20 de octubre, Gerardo Mora Navas, gerente general de Los Olivos procedió a realizar una inspección normal por las salas de la funeraria. Llegó a la primera y encontró un cofre solitario. No había parientes ni amigos acompañándolo o rezando. Leyó en la placa de entrada que se llamaba Miguel. Pasó al segundo oratorio y estaba también otro, sin compañía. Estaba allí el cuerpo de una señora identificada como Mariela.

En las ocho salas restantes sucedió lo mismo.

Tal vez serían abuelos, padres, maestros, ingenieros, amas de casa, sacerdotes, militares, médicos…No les conocía sus vidas, pero estaban allí solos.

Trató de imaginar la muchedumbre que siempre se encontraba en ese lugar con personas rezando, llorando, cantando, rememorando actos de sus vidas pasadas o simplemente riendo por alguna anécdota.

Pero este 20 de octubre la funeraria estaba en silencio. Era la soledad de la pandemia del Covid-19.

Acostumbrado a escuchar historias sobre fallecimientos y a conocer al detalle cada una de las circunstancias para el manejo profesional de los seres queridos, este momento, para él, era distinto y le producía una extraña sensación.

Intentó hacer una oración, pero la tristeza le impidió continuar. Calculó entonces que unas 30 mil personas, en Colombia, habían pasado por esta eventualidad y habían partido al más allá, solas, sin un adiós, con pocas oraciones, sin la compañía de un familiar, sin una lágrima cercana, ni una flor con un poema.

Hace unos años, con motivo de la celebración del Día de los Difuntos, determinó cambiarle el nombre por el Día de los Ángeles. “Para nosotros es un día especial en el cual honramos a todas las personas que han fallecido y que han pasado por nuestras salas. Como no somos jueces para dictar veredictos, le dejamos ese trabajo al Creador y por eso, cada uno tiene el respeto y el trabajo que se merece”, cuenta ahora.

“Estoy de acuerdo con el maestro Mario Benedetti quien decía que “después de todo, la muerte es solo un síntoma de que hubo vida”, pero ahora estamos ante una realidad llamada pandemia”, agrega.

“En Los Olivos hemos cumplido con las reglas de bioseguridad no solo con nuestros empleados, sino con los difuntos, les hemos hecho sugerencias a las autoridades en algunos puntos, pero lo cierto es que nos duele profundamente que los familiares no se puedan despedir de sus seres amados como lo merecen”, manifiesta.

“Tenemos circuitos de internet, ceremonias que se transmiten a través de las redes sociales, pero no es lo mismo. Duele ver a los familiares dando una despedida desde 50 metros de sus seres queridos”, dice.

Por eso, esa mañana del 20 de octubre reunió a su equipo de colaboradores. Les contó su experiencia de soledad y les dijo: “señores y señoras: debemos rendirles un merecido homenaje no solo a quienes han fallecido por Covid-19, sino a tantos que se han ido por accidentes o enfermedades diferentes”

Dos horas después tenían el programa: la celebración de una Eucaristía el domingo 2 de noviembre, a las 5 de la tarde, desde el Santuario del cerro de Monserrate en Bogotá, denominada como “De camino al Reencuentro”, presidida por el padre Jesús Alberto Rincón, acompañada por el Coro Beethoven, transmitida por CityTV, canales locales y redes sociales para Colombia y el exterior.

Se podrán subir fotos, de los seres queridos que ya partieron, con mensajes y recuerdos que harán permanentes sus momentos memorables, en las redes sociales y la página Web de Los Olivos encontrarán estos espacios.

“Es un pequeño homenaje, la verdad, porque nunca podremos sanar heridas y calmar los sentimientos de los familiares. Estamos en medio de una indomable pandemia, pero será una oración, un hasta luego, y un agradecimiento a las más de 30 mil almas solitarias”, concluyó.

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