El efecto anticáncer del ejercicio físico

Salud El Mundo Al Instante 01 de noviembre de 2020
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Se sabe que el ejercicio físico ayuda a mantenerse en buena forma, así como a reforzar la lucha contra diversas enfermedades, incluyendo varias formas de cáncer.

Sin embargo, todavía se desconoce exactamente cómo ejerce el ejercicio físico sus efectos protectores contra el cáncer, especialmente en lo que se refiere a los mecanismos biológicos.

Una explicación plausible es que la actividad física activa el sistema inmunitario y, por lo tanto, refuerza la capacidad del cuerpo para prevenir e inhibir el crecimiento del cáncer.

En un nuevo estudio, el equipo integrado, entre otros, por Randall Johnson y Helene Rundqvist del Instituto Karolinska en Suecia, amplió esta hipótesis examinando cómo las células T citotóxicas del sistema inmunitario, es decir, los glóbulos blancos especializados en matar células cancerosas, responden al ejercicio físico.

Los autores del estudio dividieron a los ratones con cáncer en dos grupos y dejaron que los ratones de uno de los grupos se ejercitaran regularmente en una rueda giratoria mientras que los del otro grupo permanecían inactivos.

El resultado fue que el crecimiento del cáncer se ralentizó y la mortalidad disminuyó en el grupo de los ratones que realizaron ejercicio físico, en comparación con el grupo de animales sedentarios.

A continuación, los investigadores examinaron la importancia de las células T citotóxicas inyectando, tanto en los ratones que hicieron ejercicio físico como en los que no, unos anticuerpos que eliminan a estas células T. Los anticuerpos suprimieron el efecto positivo del ejercicio físico tanto en el crecimiento del cáncer como en la supervivencia del individuo. Tal como argumentan los investigadores, ello sugiere que estas células T pueden ser muy importantes para aniquilar, vía ejercicio físico, células cancerosas.

Los investigadores también transfirieron células T citotóxicas de ratones que habían realizado ejercicio físico a ratones sedentarios que tenían tumores. La transferencia mejoró las perspectivas de supervivencia de estos últimos en comparación con los ratones que estaban en su misma situación pero que recibieron células de ratones que no habían realizado ejercicio físico.

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