Encuentran una posible vía para transportar medicamentos al interior del cerebro

Ciencia tecnología e innovación El Mundo Al Instante 15 de noviembre de 2020
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La barrera hematoencefálica es el principal obstáculo a la hora de usar fármacos para tratar enfermedades neurodegenerativas como la de Alzheimer o la de Parkinson.

Un estudio reciente, realizado por un equipo integrado, entre otros, por Jean-Michel Rabanel y Charles Ramassamy, del Instituto Nacional Canadiense de la Investigación Científica (INRS), indica que unas nuevas nanopartículas con propiedades especiales podrían atravesar esta barrera y ser captadas por las células cerebrales. Los investigadores confían en que estos resultados alentadores serán el punto de partida para el desarrollo de una técnica capaz de liberar fármacos directamente en el cerebro.

La barrera hematoencefálica filtra las sustancias nocivas para evitar que penetren en el cerebro. Pero esta misma barrera también bloquea el paso de muchos medicamentos, tal como subraya Ramassamy. Típicamente, se requieren altas dosis para que una pequeña cantidad del fármaco consiga llegar al cerebro. La cantidad de fármaco que queda en el torrente sanguíneo sin haber logrado entrar tiene efectos secundarios significativos. A menudo, estos efectos secundarios llevan al paciente a detener el tratamiento. El uso de nanopartículas, en cuyo interior se encapsula a los medicamentos, daría lugar a menos efectos secundarios y aumentaría la eficiencia del tratamiento en el cerebro.

Para probar la eficacia de este método, el equipo de investigación lo probó primero en células cultivadas, y luego en ejemplares de pez cebra. Esta especie ofrece varias ventajas, que el equipo de Ramassamy ha aprovechado. Su barrera hematoencefálica es similar a la de los humanos y su piel transparente permite ver la distribución de las nanopartículas dentro del cuerpo casi en tiempo real.

Los investigadores pudieron observar las nanopartículas atravesando con éxito la barrera hematoencefálica. También confirmaron que las nanopartículas no generan efectos tóxicos.

Ramassamy y sus colegas fabricaron las partículas con ácido poliláctico, un material biocompatible que es fácilmente eliminado por el cuerpo. Una capa de polietilenglicol cubre estas nanopartículas y las hace invisibles para el sistema inmunitario, por lo que pueden circular durante más tiempo por el torrente sanguíneo.

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