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Suiza: ¿Es mejor vacunar primero a los más jóvenes que a los mayores

El país centroeuropeo todavía no tiene un plan detallado sobre qué grupos se priorizarán y asegura que prefiere tener más datos sobre la seguridad y eficacia de las vacunas

General Nieves Salinas. Vozpópuli 30 de noviembre de 2020
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Suiza todavía no tiene un plan detallado de vacunación del coronavirus. Las primeras dosis de la vacuna, como en otros países, llegarían a comienzos de año, pero las autoridades sanitarias helvéticas prefieren tener más datos sobre su seguridad y eficacia antes de establecer los primeros grupos que deben inmunizarse. Es más, el país centroeuropeo, fuertemente azotado por la covid-19 en esta segunda ola, ya ha abierto un debate sobre si es preferible que esas dosis se administren, en primer lugar, a los más jóvenes que a los mayores.

El país que acoge la sede de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en Ginebra, no quiere prisas. No va con su carácter.  "Aquí se lo toman todo con calma. Primero fueron las mascarillas, después las restricciones, los test y ahora el plan de vacunación", señala a Vozpópuli desde Zúrich, Marc Halbheer, músico y profesor universitario en Lucerna a quien el confinamiento de la primera ola le cogió en España. 

Por eso, Halbheer, no deja de sorprenderse. Los datos en su país en aquellos días eran mucho mejores y parecían vivir ciertamente ajenos a la pandemia que asolaba el mundo. Sin embargo, es ahora cuando el país centroeuropeo arroja unas cifras de incidencia que le sitúan entre los más castigados de Europa para su pequeña población: 8,6 millones de habitantes.

Los últimos datos arrojan un balance de 327.000 contagios y 4.769 muertosdesde el inicio de la pandemia. Hay 3.255 ingresadas en los hospitales -un 12 % menos que una semana antes- y la ocupación de camas de cuidados intensivos por pacientes covid-19 es del 76%. "Unas cifras considerables para un país de nuestras dimensiones", apostilla Halbheer.

Mejores datos, pero con cautela
Según recoge la plataforma de la sección internacional de la Sociedad Suiza de Radiotelevisión (swissinfo.ch) el número diario de nuevos casos de coronavirus en el país alcanzó un pico de más de 10.000 contagios a principios de noviembre. Desde entonces, la propagación del virus se ralentiza, pero la sobrecarga hospitalaria sigue manteniéndose alta.

Los suizos se quejan de que su país no se ha tomado las cifras demasiado en serio. Hasta el pasado octubre, el uso de mascarillas no era obligatorio en espacios públicos cerrados. También se tomaron con cierta calma el hacer cribados masivos entre la población pese a que los cantones suizos (fundamentalmente los de habla francesa y, en particular, Ginebra)  figuran entre las cinco regiones de Europa más afectadas por el virus.

"En verano no se hicieron suficientes pruebas PCR y ahora se está pagando. Luego, a finales de octubre, se anunció que los test de antígenos se harían en las farmacias, pero todavía hay muchas que ni tan siquiera los tienen. Otros vecinos como Francia o Alemania van mucho más aventajados", añade a este digital Belén Amil, española residente en Zúrich.

4,5 millones de dosis
Suiza ha firmado contratos con el grupo farmacéutico Moderna para la entrega de 4,5 millones de dosis, y con la firma anglo-sueca AstraZeneca, por 5,3 millones de dosis. Además, participa en la iniciativa internacional COVAX, un programa mundial de compra de vacunas para alrededor de 20% de la población, lo que idealmente representaría 3,2 millones de dosis suplementarias.

Además, negocia con Pfizer. Para las autoridades sanitarias, los resultados de los ensayos que desarrollan Pfizer y BioNTech son una señal positiva pero, sin embargo, dicen que es demasiado pronto para establecer un calendario sobre su disponibilidad para los pacientes.

¿Los jóvenes primero?
Así lo manifestaba días atrás, en declaraciones recogidas por la televisión pública suiza (SRF), Claus Bolte, de SwissMedic, el equivalente a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, AEMPS, en alusión a las prisas de Estados Unidos por comenzar a distribuir las primeras dosis de la vacuna de la farmacéutica estadounidense. Según Bolte, si Suiza desea reducir el número de casos graves lo más rápido posible, sería bueno tener primero una vacuna que sea adecuada para los más mayores. Pero incluso entonces, advertía, las expectativas son moderadas. 

Por lo tanto, continuaba, aún no está claro si los primeros datos de los ensayos clínicos serán suficientes para asegurar cómo reaccionarán los ancianos a las vacunas. Lo que le llevaba a afirmar que es posible en el país se apruebe primero la vacuna para los jóvenes y, luego, para las personas mayores. 

"La gente prefiere esperar porque la propia SwissMedic dice que hay que tener moderación. Respecto a los mayores, creen que no hay suficiente evidencia y por eso de momento no lo tienen muy claro", señala Marc Halbheer. 

Cabe recordar que, en España, los geriatras han pedido más evidencia científica sobre las vacunas para valorar su la administración entre las personas mayores que, según el Ministerio de Sanidad, serán de los primeros grupos, a partir de enero, en recibir la inmunización. Además, denuncian, en los ensayos clínicos, tanto en vacunas como en medicamentos, hay un "evidente sesgo de selección que roza la discriminación por edad".

Dudas sobre vacunarse
Otro debate que se ha abierto en Suiza es precisamente quién está dispuesto a vacunarse. Así, sólo el 16% de los suizos se vacunaría inmediatamente contra el coronavirus, según una encuesta de la Sociedad Suiza de Radio y Televisión, publicada a inicios de noviembre con 40.000 participantes.

Los mismos datos indican que, un 28 % no se vacunaría "de ninguna manera" y el resto (el 56%), se mostraron inseguras e indicaron que prefieren esperar a ver si la vacuna produce un efecto adverso, lo que ha llevado al gobierno suizo a preparar una campaña de comunicación de cara a la llegada de las primeras dosis. 

Socios de Moderna
Este mismo lunes, la farmacéutica Moderna anunciaba que pedirá la autorización de emergencia a las autoridades europeas y estadounidenses para distribuir su vacuna contra el coronavirus, tras confirmar un 94% de efectividad. Con semejantes resultados, la compañía aseguraba que el mismo día iba a solicitar una autorización de Uso de Emergencia a la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés).

Posteriormente, se prevé que el 17 de diciembre, Moderna se reúna con el Comité Asesor sobre Vacunas y Productos Biológicos (VRBPAC, por sus siglas en inglés) para analizar la seguridad y eficacia de la vacuna candidata. Además, Moderna también ha avanzado que pedirá una aprobación condicional de la vacuna a la Agencia Europea de Medicamentos (EMA).

La farmacéutica estadounidense  desarrolla procesos de revisión con varios organismos reguladores, entre ellos el Departamento de Salud de Canadá, la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios del Reino Unido, el Ministerio de Salud de Israel o SwissMedic, la citada agencia que se encarga de otorgar licencias para la comercialización de productos farmacéuticos en el país.

En Europa,  Moderna trabaja con sus socios estratégicos, la suiza Lonza y la española ROVI, para la fabricación y el suministro de la vacuna. Se trata de una cadena de suministro dedicada por entero a apoyar a Europa y a los países que, aparte de los Estados Unidos, cuentan con acuerdos de compra con la farmacéutica. Desde Suiza, Lonza, ubicada en el corazón de los Alpes, ha anunciado que tiene como objetivo fabricar ingredientes para 400 millones de dosis al año de la vacuna de Moderna.

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