Hacer suficiente ejercicio físico también en bueno para la economía global

General El Mundo Al Instante 01 de diciembre de 2020
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El aumento de los niveles de actividad física no solo beneficia la salud mental y física de las personas, y ayuda a reducir su riesgo de muerte prematura, sino que también es probable que beneficie a la economía mundial, al conseguir tasas más bajas de ausencia del puesto de trabajo por enfermedad, al evitar la merma de productividad de quienes acuden a trabajar pero no están al cien por cien de sus capacidades por no estar en buena forma, y al lograr una tasa más baja de muertes en edad laboral.

Esta es la conclusión a la que se ha llegado en una investigación reciente.

El estudio es obra de Marco Hafner, de RAND Europe en el Reino Unido, Erez Yerushalmi, de la Escuela de Negocios en la Universidad de la Ciudad de Birmingham del Reino Unido, y otros expertos de dentro y fuera de esa nación.

Los autores del estudio se centraron en estimar los beneficios económicos mundiales de las poblaciones laborales con suficiente nivel de actividad física a lo largo de 30 años (desde 2020 hasta 2050) como para garantizar en la mayoría de individuos mejores condiciones de salud.

Realizar al menos 150 minutos de actividad física de intensidad moderada cada semana, como se recomienda en las nuevas directrices de la OMS sobre ejercicio físico y salud, aumentaría el producto interior bruto (PIB) mundial entre el 0,15% y el 0,24% anual de aquí a 2050, según estiman los autores del estudio.

Esto, traducido a dinero, equivale a entre 314.000 millones y 446.000 millones de dólares estadounidenses al año y de 6,0 a 8,6 billones de dólares acumulativos a lo largo de los 30 años a precios de 2019.

En la elaboración de las nuevas directrices de la Organización Mundial de la Salud, participaron más de 40 científicos de todos los continentes. Estas directrices reflejan el consenso científico a raíz de las investigaciones más recientes en lo que respecta a los efectos de la actividad física y a los del comportamiento sedentario sobre la salud, desde la infancia hasta la vejez, y constituyen una actualización de la versión anterior de las directrices de la OMS, publicada en 2010.

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