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Las emocionantes tradiciones de Navidad en Alemania

Turismo, ecología y agricultura José Infante Ferrucho. El Mundo Al Instante 03 de diciembre de 2020
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Capilla Maria Rast cerca Krün, Alta Baviera – Konrad Wothe / Lookphotos

Diciembre es un mes único en todo el país, de norte a sur, por su forma de vivir la fiesta de la Navidad y todo el invierno
Como este año los afamados mercados de Navidad en Alemania han sido cancelados debido a la pandemia global, no está de más recordar cómo se mantienen vivas otras tradiciones y costumbres a lo largo del país germano en la recta final del año.

Sus dieciséis länders, de norte a sur, se esfuerzan por preservar planes familiares y culinarios que combinan con excursiones en la naturaleza y paseos por sus históricas ciudades. Esa propuesta es también otro aliciente más para planear un viaje en invierno al país germano cuando se pueda organizar.

El calendario de Adviento

En Alemania los calendarios de Adviento constituyen una de las clásicas tradiciones en las fechas previas a la Nochebuena que esperan los niños con ansiedad. El origen de este calendario, presente en muchos hogares germanos, se remonta a mediados del siglo XIX, cuando se contaban los días hasta la fiesta de Navidad arrancando hojas de calendario o con diversas estampas. Hoy la mayoría de los calendarios de Adviento contienen dulces o pequeñas sorpresas y son muchas las familias que lo confeccionan y rellenan para que estén terminados como muy tarde en la noche del 30 de noviembre. El siguiente paso es abrir sus pequeñas puertas cada día hasta el 24 de diciembre. Uno de los calendarios más grandes que se preparan en Alemania está organizado en Hanau, Hesse, cuando en su ayuntamiento se abre cada noche una ventana diferente con motivos iluminados tomados de los cuentos de los hermanos Grimm.

El árbol, un icono navideño

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La costumbre de colocar árboles de Navidad al aire libre en plazas importantes, iglesias y otros edificios se extendió desde los países de habla alemana a todo el mundo a lo largo del siglo XIX y hoy, al igual que ocurre en España, este árbol de navidad también forma parte de las celebraciones de fin de año en la mayoría de las familias germanas. A menudo toda la familia va a comprar estos árboles a los mercadillos o incluso la gente los tala con sus propias manos en parcelas de bosque destinadas a tal efecto. En algunas familias es tradición que decore el salón durante todo el período de Adviento mientras que otras lo ponen solo en Nochebuena. Normalmente todos, grandes y pequeños, participan en la decoración del árbol que tiene un aspecto diferente en cada hogar: de color blanco, en verde y rojo, los colores tradicionales, con bolas de Navidad, figuritas de madera o cintas doradas y plateadas, con velas auténticas o eléctricas… A menudo esta decoración se hereda de generación en generación convirtiendo cada árbol de Navidad en una pieza única.

Nochebuena, siempre el día clave

Los regalos en Alemania se reparten el 24 de diciembre de tal manera que en algunas regiones del país los trae el niño Jesús y en otras Papá Noel. Es en el sur del país, como en Baviera, donde el niño Jesús tiene más protagonismo y las familias continúan la tradición de ir a la Misa del Gallo antes o después de abrir los regalos. Las iglesias se llenan de belenes que representan el nacimiento de Cristo con figuritas cuidadosamente talladas y en algunos casos es bastante habitual que se represente la historia de la Navidad durante la misa en forma de portal de belén viviente. En cambio, el norte de Alemania se decanta por Santa Claus siguiendo la tradición más septentrional de los países europeos.

Culto a la repostería

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Desde septiembre los comercios alemanes ya cuentan con sus especialidades tradicionales como las galletas especiadas, los panes germanos («stollen») y las galletas de jengibre («lebkuchen») y es en la recta final del año cuando las familias hornean estas delicias creando en el ambiente hogareño un aroma a canela, clavo, anís y vainilla. Mientras que en España el turrón es la pieza dominante, en las bandejas de dulces alemanes brillan las medias lunas de vainilla, las estrellas de canela, las pastas o los almendrados, algunas con formas de figuritas. Son muy populares el «stollen» de Dresde, el mazapán de Fráncfort, las «lebkuchen» de Núremberg o los dulces de Aquisgrán.

Costumbres regionales

En Alemania también existen muchas costumbres y tradiciones regionales que han logrado mantenerse con el paso de los años. Por ejemplo, en Sajonia durante el Adviento, las calles se llenan de «mineros» vestidos con los trajes tradicionales que recuerdan los tiempos del auge de la minería en esta región. Otra tradición en el Alto Palatinado es la de llevar de casa en casa una imagen bendita de la Virgen María hasta que el 14 de diciembre regresa a las iglesias. La costumbre de poner paja o llenar el pesebre del belén se vive sobre todo en Renania y es a principios de diciembre cuando se instala un pesebre vacío en la casa. Los niños reciben manojos de paja si se portan bien, sacan buenas notas o ayudan en las tareas del hogar y van colocando esa paja en el pesebre para que cuando nazca el niño Jesús en Nochebuena tenga una cama blanda y confortable. Ya en los länder del sur, sobre todo en Baviera y en Baden-Wurtemberg, se celebra lo que llaman el «elogio del árbol de Navidad»: la gente va de casa en casa alabando la belleza de los árboles de Navidad de sus vecinos y en agradecimiento por sus cumplidos reciben un pequeño regalo como una botella de aguardiente.

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                 Vista del paseo urbano Jungfernstieg en Hamburgo desde el lago Alster – Kerstin Bittner
                                                     Tradiciones invernales por toda Alemania

Los barcos iluminan las aguas del Elba en Hamburgo. Aunque la animada vida nocturna se mantiene a lo largo de la Reeperbahn, en el barrio más golfo de Hamburgo, es junto al puerto de la ciudad hanseática donde se produce un ambiente especial con un puntito romántico junto al agua, pues los transbordadores, los remolcadores y los barcos históricos, como el Rickmer Rickmers con su abeto fijado en la proa, navegan adornados e iluminados sobre el Elba.

Un safari para avistar gansos salvajes en el Bajo Rin. Unos 180.000 gansos salvajes llegan cada invierno en bandadas a la región comprendida entre Duisburgo y la frontera holandesa junto al Bajo Rin y pueblan los prados y las fuentes de agua. De mediados de noviembre a mediados de febrero se puede descubrir este grandioso espectáculo natural de la mano de los expertos en gansos de la Estación de Protección de la Naturaleza de la NABU.

Paseos por el mar de Frisia. El mar de Frisia, declarado patrimonio natural de la humanidad por la UNESCO, ofrece experiencias muy especiales en plena naturaleza también en invierno: amplios paseos con botas de goma, pasear en carruaje por el mar durante la marea baja o buscar gusanos marinos, pequeños cangrejos y moluscos. La marisma resulta especialmente peculiar y sugerente cuando un manto de nieve cubre el paisaje en esta zona protegida de la Baja Sajonia. Para sus habitantes la mejor medicina para combatir el frío tras un paseo respirando el aire marino invernal es tomar una “Tote Tante”, la bebida ideal para entrar en calor, preparada con cacao y ron y rematada con un poco de nata.

Viaje en barco por un Berlín iluminado. Con los afamados mercadillos navideños de Berlín cerrados, queda la opción de recorrer la avenida Unter den Linden adornada con las guirnaldas iluminadas y los motivos navideños que animan a realizar las típicas compras de Navidad, pero también se puede realizar un viaje en barco por un Berlín resplandeciente lleno de luces navideñas que constituye una experiencia única: desde el agua se pueden admirar numerosos atractivos de la ciudad mientras se disfruta de un vino caliente especiado acompañado con los clásicos dulces regionales

Navidades de cuento en el castillo de Rheinstein. Durante el Adviento el castillo de Rheinstein embauca por su atmósfera que parece salida de un cuento entre sus torres o pasadizos y en el exterior la silueta de esta fortaleza erigida sobre el espolón de un risco del Rin impresiona desde el paseo que lo circunda. Es, sin duda, uno de los castillos románticos más populares en el valle superior del medio Rin, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y en la época invernal se reviven en su interior tiempos pasados con cuentos y leyendas apasionantes, caballeros que luchan contra dragones y exquisiteces salidas de la cocina del castillo.

En un trineo tirado por perros en Hesse. En la tierra donde nacieron los hermanos Grimm, en el norte de Hesse, los viajes en trineo tirado por huskys siberianos son una clásica excursión para pasar un rato divertido. La ruta atraviesa en Hesse un variado paisaje de montañas de mediana altura y ofrece una fantástica combinación de aventuras y experiencias en plena naturaleza. Existe también la opción de tomar un trineo de entrenamiento sobre ruedas que permite disfrutar de esta experiencia, aunque no haya nieve. Después de esta excursión lo mejor para entrar en calor es tomar una bebida típica de la región: un vaso de sidra caliente con canela y clavo, el «Stöffsche» de Hesse.

Excursión con linternas por la Sierra del Jura de Suabia. Vivir una excursión nocturna por la ruta panorámica del Zollenburg, en el entorno de la Sierra del Jura de Suabia (Baden-Wurtemberg) no deja indiferente a los viajeros, sobre todo si el cielo es estrellado y la nieve brilla entre la luz de las linternas. El camino transcurre por espesos bosques, miradores que cortan la respiración y el majestuoso Castillo de los Hohenzollern, cubierto de luces a sus pies, a 50 kilómetros al sur de Stuttgart.(JIF)

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