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Científicos desarrollaron un nuevo tratamiento para el glaucoma, sin fármacos ni cirugía

Ciencia tecnología e innovación El Mundo Al Instante 13 de diciembre de 2020
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Se estima que hay en el mundo 75 millones de personas con glaucoma, una enfermedad ocular que es la principal causa de ceguera irreversible. Los daños que el glaucoma desencadena se deben al exceso de presión en el ojo, que lesiona al nervio óptico.

Con los tratamientos actuales se intenta reducir esta presión intraocular excesiva mediante la aplicación diaria de gotas para los ojos, o mediante la cirugía o la implantación de dispositivos médicos, pero estos tratamientos a menudo no tienen mucho éxito.

El equipo de Ross Ethier, del Instituto Tecnológico de Georgia (Georgia Tech) en Estados Unidos, ha desarrollado un nuevo tratamiento potencial para el glaucoma. Con el nuevo tratamiento, una inyección dos veces al año podría reemplazar las gotas diarias para los ojos y la cirugía. Esa inyección semestral serviría para controlar la acumulación de presión en el ojo.

Los investigadores prevén que la inyección se pueda aplicar sin requerir el uso de instalaciones sofisticadas, o sea que se pueda administrar al paciente en el propio consultorio médico al que acuda como una más de sus visitas regulares de control.

El posible tratamiento, que podría convertirse en la primera terapia no farmacológica, no quirúrgica y de larga duración para el glaucoma, se basa en inyectar un material natural y biodegradable para crear un hidrogel viscoso. Este conforma una estructura polimérica especial que absorbe agua y que abre una vía alternativa para que el exceso de líquido salga del ojo.

“El ‘santo grial’ para el glaucoma es una forma eficiente de bajar la presión que no dependa de que el paciente se ponga gotas en los ojos todos los días, no requiera una cirugía complicada, tenga efectos secundarios mínimos y posea un buen perfil de seguridad”, argumenta Ethier. “Estoy entusiasmado con esta técnica, que podría marcar un antes y un después en las terapias contra el glaucoma”.

La investigación se llevó a cabo en animales, y los resultados muestran que la nueva técnica redujo significativamente la presión intraocular.

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