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La ONU alerta sobre el envejecimiento global de presas y embalses

Un informe advierte de que la mayoría de las infraestructuras hidráulicas superarán pronto los 50-100 años y el aumento de eventos climáticos extremos implicará más riesgos.

General Vozpópuli 24 de enero de 2021
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La mayoría de las 58700 grandes presas y embalses que existen en el mundo fueron construidas entre 1930 y 1970 con una vida útil de entre 50 y 100 años que habrán superado ampliamente para el año 2050. Así se subraya en el informe presentado este viernes bajo el título “Envejecimiento de infraestructuras hidráulicas: un riesgo global emergente”elaborado por miembros del Instituto del Agua, Medioambiental y Salud dependiente de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-UNWEH). El documento señala que este progresivo envejecimiento supondrá que miles de estas presas queden fuera de servicio en los próximos años, con las consecuencias económicas y sociales que esto implica para muchas regiones, y que aumentarán los casos de daño en las instalaciones más antiguas y el aumento de costes de reparación y mantenimiento.

El informe pone de manifiesto el enorme volumen de agua que permanece embalsado en este tipo de infraestructuras en el mundo (entre 7000 y 8000 kilómetros cúbicos, suficiente para cubrir el 80% de la superficie de Canadá con un metro de agua) y advierte que el proceso de emergencia climática aumentará los daños en estas instalaciones, debido al aumento de eventos meteorológicos extremos. “El informe trata de atraer la atención mundial sobre el inquietante asunto del envejecimiento de las infraestructuras de almacenamiento de agua y estimular los esfuerzos internacionales para afrontar este riesgo emergente asociado al agua”, asegura Vladimir Smakhtin, director de la UNU-INWEH.

“Subrayamos el hecho de que el aumento del número y gravedad de las inundaciones y otros eventos medioambientales extremos que pueden superar los límites de diseño de las presas y acelerar el proceso de envejecimiento”, aseguran los autores del informe. “Las decisiones de puesta fuera de servicio deben ser tomadas, por ello, en el contexto del cambio climático”. Los investigadores señalan asimismo que la mayoría de los países incrementaron la construcción de presas y embalses en las décadas de 1960 y 1970 y que el número de nuevas construcciones ha ido bajando progresivamente, al tiempo que han ido aumentando el número de “fallos” y problemas que se presentan en este tipo de estructuras. Dado que no es previsible que haya otra revolución hidráulica como la del siglo XX- entre otras cosas porque una buena parte de los emplazamientos idóneos ya han sido ocupados - lo previsible, apuntan, es que todas estas grandes presas empiecen a mostrar inevitablemente las consecuencias de su edad.


¿Están viejas las presas en España?
Entre los datos recogidos en el informe se indica que las 1064 grandes presas de España, con una altura media 39 metros y una capacidad media de 70 millones de metros cúbicos, tienen una antigüedad media 56 años. De acuerdo con los expertos consultados por Vozpópuli, esto no es necesariamente problemático, puesto que la clave no es tanto la edad de las instalaciones como la inversión en mantenimiento. “En España tenemos presas en perfecto funcionamiento que tienen más de 100 años y algunas incluso desde las épocas árabe y romana, como la de Cornalbo, en Badajoz, que es del siglo II”, asegura Christine Andrés, ingeniera con 27 años de experiencia en temas de aguas y seguridad. La especialista señala que más de la mitad de las presas españolas tienen más de 50 años y el 10% más de 100, pero que el hecho de que pertenezcan al Estado o a grandes hidroeléctricas hacen que estén muy vigiladas. “Eso significa que una presa de más de 50 años puede tener mucha vida útil por delante, el problema puede venir más bien por instalaciones más pequeñas que no estén tan controladas”.

Una presa de más de 50 años puede tener mucha vida útil por delante, la clave es el mantenimiento
“Una presa ese segura siempre que tenga un mantenimiento eficaz”, insiste Ángel Gil Moreno, ingeniero que ha trabajado en el mantenimiento de presas durante muchos años. Él participó en 2009, por ejemplo, en las obras de remodelación del Embalse de La Peña, en Huesca, en las que hubo que sustituir un sistema mecánico de desagüe construido en 1910 por instalaciones más modernas. “Las presas requieren un mantenimiento, como el de un coche, pero ese mantenimiento cuesta dinero y en España tenemos el problema porque las presas no sirven para ganar elecciones y muchas veces quedan en mínimos o bajo mínimos”, apunta. “¿Significa que hay algún riesgo? No más de lo normal. Si se invierte en mantenimiento está más que solucionado, no hace falta construir presas nuevas”.

“En España tenemos el problema porque las presas no sirven para ganar elecciones”
Todas las fuentes consultadas insisten en que en España tenemos una infraestructura hidráulica más desarrollada que en muchos otros países y el propio informe de la UNU recalca que nuestro país es uno de los pocos que ha seguido actualizando su parque de presas y embalses desde el año 2000. Aún así, parece claro que se está invirtiendo poco en mantenimiento. “Desde hace unos cuantos años la Dirección del Agua invierte poco y eso puede ser un problema a futuro”, asegura a Vozpópuli un especialista con amplia experiencia en la administración de estas infraestructuras que prefiere no ser citado. “Cada vez hay menos medios personales y materiales y eso pues tener efectos a medio plazo. Tenemos un parque bastante envejecido y las administraciones más pequeñas lo tienen más abandonado”. A su juicio, esta situación entraña un riesgo a medio plazo. “Es como no invertir en carreteras, que esperarás que aumenten los accidentes”, apunta. “Con las presas lo que pasa es que esto no se ve, hasta que llega un día en que abres el grifo y no sale agua, o pasa algo más grave. Y con el cambio climático habrá inundaciones y avenidas con más aportaciones de agua que pueden superar los limites de diseño de algunas de ellas”.

 
 
 
 
Referencia: Ageing Water Storage Infrastructure: An Emerging Global Risk (UNU-INWEH)

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