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El cambio de colchón es una práctica necesaria

General El Comercio 01 de febrero de 2021
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Pocas cosas son tan placenteras en la vida como dormir las 6 u 8 horas de corrido. Es decir, sin levantarse a medianoche por culpa de la alergia provocada por los ácaros o porque se amortiguan las manos o rodillas.

Eso –precisamente- es lo que ocurre cuando se duerme sobre colchones deteriorados, ya sea por el paso del tiempo o por el uso. A esas molestias –explica la traumatóloga ortopedista Stefanía Oyarvide Palomino- se suman el dolor lumbar y cervical, la presión en la cadera y el bajón de energía al siguiente día. Eso último influye directamente en el estado de ánimo de la gente, en el rendimiento laboral y hasta en el desempeño sexual.

Oyarvide cuenta que el dolor en la parte baja de la espalda, por ejemplo, aparece tras levantarse de la cama y que se difumina con el paso de las horas. Por esa razón, muchos hombres y mujeres asumen que se golpearon el día anterior o que la molestia es producto de un mal movimiento o de un esfuerzo físico.

Algunos de esos dolores pueden incluso inhabilitar a las personas por horas o días. De allí la importancia de prestar atención a las señales que emite el colchón.

Los fabricantes sugieren cambiar de colchón cada 8 o 10 años. Sin embargo, es posible que tenga que comprar uno nuevo luego de 6 años de uso. Esto último ocurre cuando las personas exceden el peso sugerido. Actualmente, hay colchones para durmientes con hasta 100 kilos de peso.

Los hundimientos -precisamente- son producto del desgaste y de ese sobrepeso. Cuando el colchón ha perdido color y cuando huele mal también es hora de renovar.

Conservar un colchón deteriorado podría complicar enfermedades preexistentes como la rinitis alérgica, por la acumulación de polvo. En ese material viven los ácaros, animales microscópicos, que se alimentan de la piel muerta que todo ser humano deja sobre su colchón mientras duerme. De acuerdo con el portal ecohabitar.org se han contabilizado 150 tipos distintos de ácaros que viven en el polvo.

“En la cama se eliminan de 0,5 a 1 gramo de escamas cutáneas, lo suficiente para alimentar a miles de ácaros durante meses”.

Si se demora en dormir también podría ser culpa del colchón. Cuando los colchones están desgastados impiden acomodarse adecuadamente. Lo óptimo sería acostarse y en cuestión de minutos cerrar los ojos y dormir. Sin embargo, hay personas que tardan horas en lograrlo; se mueven de un lugar a otro.

Oyarvide explica que aquello también se debe al deterioro de los materiales que conforman el colchón. Lo óptimo sería descansar sobre una base ortopédica o semiortopédica; se los sugiere a personas de todas las edades, incluidos los adultos mayores.

Los colchones muy firmes generan dolor a nivel de la cadera; se ejerce demasiada presión al momento de dormir. De eso hizo eco el portal español Médicos y Pacientes. “Desde el punto de vista ergonómico, se asume que conviene que el material del colchón sea suficientemente firme para mantener la espalda en un plano horizontal, pero suficientemente deformable como para adaptarse a la curvatura fisiológica de la columna.

Consecuencias

La falta de un descanso reparador genera irritabilidad, ansiedad y depresión.

Intimidad

El apetito sexual disminuye en personas que no han descansado adecuadamente.

Agilidad mental

El descanso también influye en la toma de decisiones, según varios estudios.

Publicado originalmente por ElComercio.com

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