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Bolillo, su látigo y el Futbol fariseo…

Deportes Esteban Jaramillo Osorio. 15 de febrero de 2021
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Azota “bolillo” Gómez a los futbolistas jóvenes, porque sin destacarse, o ganar algún título, piensan solo en la vida excéntrica. Porque muchos de ellos trazan rayas geométricas en sus cabezas, pintan sus cabellos, compran lujosos carros o se regodean entre chicas bellas. Saltan de salones de belleza y discotecas, a las canchas de competencia y disfrutan más de los placeres mundanos que del juego.

Pasa por alto “Bolillo”, que fue plácida su infancia, que en su juventud no hubo relación con la pobreza como la mayoría de los futbolistas, hijos del hambre y la necesidad. Forjados en medio de privaciones, en los cordones de miseria de pueblos y ciudades, entre ladrones, marihuaneros, atracadores, al lado de borrachos, infieles y sicarios. Ellos lo han confesado.

Que vieron llegar la muerte y escaparon de ella, asociados con la pelota, en su afán de reivindicación frente a la Sociedad hipócrita, que los rechazó desde su nacimiento.

Por eso sus picardías y pericias para jugar, porque desde niños supieron en los potreros, en las calles y en las canchas polvorientas o empantanadas de los barrios, lo que es el engaño (la gambeta), y el gol, como cuenta de cobro. Por ello sus gustos por los lujos, porque nada tuvieron.

James creció sin padre, solo con una madre de hierro.

Lo mismo Cristiano Ronaldo, hijo de un hombre pobre borracho y drogadicto.

El tino lavaba carros, Gabriel Jesús limpiaba calles, Cuadrado se crio entre vendetas, limpiezas sociales y homicidas y Amaranto Perea vendía helados.

Poco saben bolillo y otros técnicos, con sus rigurosos y estrafalarios códigos, lo que es la rebeldía con causas, y lo que son las revanchas, porque vivieron, muchos de los futbolistas famosos, en economías miserables.

Prolifera, entre tanto, un grupo de entrenadores, predicando que para ser futbolista hay que ser malo, tener mucho de gamín, pegarle al rival sin asco, lanzarse al piso fingiendo una falta para ganar tiempo y hasta insultar para desquiciar un árbitro. Algo peor que lo que ahora se critica.

No, no, no, bolillo… no les pegues a los chicos…enséñales. Mucho puedes transmitir desde tu experiencia, pero no les arrebates las libertades, por excéntricas. Estas los reivindican. Nunca supiste lo que es el hambre… La miseria. (EJO).

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