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La muerte del faraón que se negó a sacrificar los Hipopótamos Sagrados

Ciencia tecnología e innovación Baltasar Pérez. QUO 20 de febrero de 2021
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Un exhaustivo estudio desvela los macabros detalles del momento final de Seqenenre, un faraón fundamental, el que inició la liberación de Egipto, por no matar a los hipopótamos sagrados de su estanque. El reinado del faraón Seqenenre fue corto, apenas  cuatro años. Perteneció a la XVII dinastía que gobernó de 1614- a 1550 AC, un momento en que gran parte de Egipto estaba controlado por los hicsos, un pueblo de Asia que gobernó durante dos siglos, en el Segundo Período Intermedio.

Seqenenre Tao vivió en el exilio en Tebas, y solo era rey del Alto Egipto, mientras que los invasores hicsos dominaron el Bajo Egipto, en su capital, Avaris, la moderna ciudad de San El Hagar. Hasta que un día… 

LA LEYENDA DE LOS HIPOPÓTAMOS
Un día el rey Hyksos Apophis envió un mensajero a Seqenenre en Tebas. El mensajero llevaba un mensaje provocador. Los ronquidos de los rinocerontes en el estanque sagrado de Tebas no dejaban dormir al rey Apophis, a pesar de que vivía en la lejana Avaris. El rey de los hiskos era tajante: Seqenenre debía sacrificar a las bestias de su estanque, sus hipopótamos sagrados.  Puede que solo sea una leyenda, pero lo que ocurrió después fue que Seqenenre inició la guerra que liberó Egipto.

Pese a estar atrapado al norte por el reino de Menfis de los hicsos y al sur por el reino Kushita (Kerma) de los nubios, Seqenenre armó su tropa y marchó hacia el Egipto Medio a luchar contra el rey hicso Apopi I, de la poderosa dinastía XV. Tuvo algunas victorias, pero finalmente el poder de los hipopótamos sagrados no fue suficiente para evitar su caída.

Seqenenre murió violentamente en una de las batallas contra los Hiskos: su momia muestra cinco terribles heridas en la cabeza: un golpe aplastante, probablemente con una maza, tres heridas de hacha y una estocada de lanza o espada. Las heridas de hacha fueron infligidas mientras yacía en el suelo.

De algún modo, se hicieron con el cuerpo destrozado del rey, trasladarlo a Tebas, momificarlo y enterrarlo en la necrópolis real de la época, en Dra Abu el-Naga.

Ahora, han sometido a la momia del faraón a análisis de última tecnología para detallar, con la minuciosidad de los CSI, los detalles de su muerte.

Seqenenre-Taa-II fue ejecutado por múltiples atacantes, posiblemente de un modo ceremonial.
El estudio se ha publicado en Frontiers in Medicine. La tomografía computarizada (TC) de los restos momificados de Seqenenre ha revelado detalles sobre sus lesiones en la cabeza, incluidas lesiones previamente no detectadas que los embalsamadores habían ocultado hábilmente.

La muerte del faraón: maniatado y atacado por cinco guerreros  

Seqenenre fue capturado en el campo de batalla y le ataron las manos a la espalda. «Esto sugiere que Seqenenre estaba en la primera línea con sus soldados arriesgando su vida para liberar a Egipto», relata la autora principal del estudio, la investigadora Sahar Saleem, profesora de radiología en la Universidad de El Cairo, especializa en paleorradiología.

255710_web                            La investigadora Sahar Saleem colocando la momia en el escáner. Crédito: SAHAR SALEEM

Las tomografías computarizadas, combinadas con otras pruebas, sugieren que la ejecución fue realizada por múltiples atacantes, lo que los científicos confirmaron al estudiar cinco armas hicsos diferentes que coincidían con las heridas del rey.

«En una ejecución normal de un prisionero atado, se podría suponer que solo un asaltante ataca, posiblemente desde diferentes ángulos pero no con diferentes armas», explicó Saleem. «La muerte de Seqenenre fue más bien una ejecución ceremonial».

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Las cinco heridas en la cabeza están realizadas con cinco armas diferentes, lo que sugiere que su muerte fue ceremonial.

El estudio de TC también determinó que Seqenenre tenía unos 40 años cuando murió, basándose en la morfología detallada revelada en las imágenes. Además,  los embalsamadores utilizaron un método sofisticado para ocultar las heridas de la cabeza del rey bajo una capa de material de embalsamamiento que funcionaba de manera similar a los rellenos utilizados en la cirugía plástica moderna. Esto implicaría que la momificación tuvo lugar en un laboratorio de momificación real y no en un lugar mal equipado, como se interpretó anteriormente.

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