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Implantes retinales para personas ciegas por la pérdida de células fotorreceptoras en sus retinas

Ciencia tecnología e innovación El Mundo Al Instante 19 de marzo de 2021
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El equipo de Diego Ghezzi y Laura Ferlauto ha desarrollado un nuevo tipo de implante retinal. (Foto: EPFL)

Se calcula que aproximadamente 32 millones de personas en el mundo son ciegas. Entre 2 y 4 millones de ellas deben su condición a la pérdida de células sensibles a la luz en sus retinas.

El tratamiento más prometedor para este tipo de ceguera es un implante protésico retinal que contiene electrodos que estimulan eléctricamente las células de la retina. Pero los implantes actuales producen resultados muy pobres, y sus portadores siguen siendo considerados legalmente invidentes. Para llevar lo que se considera una vida “normal”, se suele considerar que la persona receptora del implante debería recuperar un campo visual de al menos 40 grados. Los implantes actuales solo consiguen 20 grados.

El equipo de Diego Ghezzi y Laura Ferlauto, de la Escuela Politécnica Federal de Lausana en Suiza, ha desarrollado un nuevo tipo de implante retinal para personas que se han quedado ciegas por la pérdida de células fotorreceptoras en sus retinas. El implante restablece parcialmente su campo visual y puede mejorar significativamente su calidad de vida. En concreto, se espera que proporcione a los usuarios un campo visual de 46 grados y una resolución mucho mayor.

El nuevo implante pionero e inalámbrico está hecho de un material muy flexible y contiene píxeles fotovoltaicos.

Los investigadores consiguieron que su implante fuera inalámbrico sustituyendo los electrodos por píxeles fotovoltaicos. A diferencia de los electrodos, los píxeles de energía solar generan una corriente eléctrica por sí mismos y no necesitan una fuente de energía externa; les basta una luz ambiental lo bastante intensa. Así, la luz captada por la cámara ya no necesita ser transformada en señales eléctricas.

En la primera ronda de pruebas, el prototipo demostró no ser tóxico y aumentar con éxito el campo y la agudeza visuales. El siguiente paso en esta línea de investigación y desarrollo serán los ensayos in vivo para estudiar otros factores, como el comportamiento de los píxeles y la duración de la vida útil del implante. “También será interesante ver cómo se adapta el ser humano a esta nueva forma de ver, que es diferente a nuestra visión natural”, advierte Ferlauto.

Ghezzi, Ferlauto y sus colegas exponen los detalles técnicos del dispositivo en la revista académica Nature Communications, bajo el título “Design and validation of a foldable and photovoltaic wide-field epiretinal prosthesis”.

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