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Las actividades humanas alteran el ciclo del agua.

Planeta Ing Oscar Rivera Luna 09 de abril de 2021

Hoy en día, el agua dulce está amenazada por el crecimiento de la población, sobre 7800 millones de seres. Escasea en países agobiados inclemencias del clima y el hambre. Las crecientes demandas de la agricultura sucia con tecnologías de riego ineficientes y desperdicio de caudales hídricos, gasto de la gran industria, la gran minería. Impacto de incendios provocados como esencia de las tecnologías agrícolas y los agudos impactos del cambio climático global. 

Aumento acelerado de la transpiración de árboles en ecosistemas e incendios forestales. Desintegración de los polos Ártico y Antártico, Groenlandia y hundimiento del Permafrost Ártico con emisiones de metano. Blanqueamiento de los arrecifes coralinos y su gran impacto sobre delicados mecanismos reguladores de la biosfera, depuración de las aguas marinas, captura de excesos de carbono y la exhalación de oxígeno. Alto grado de evaporación de cuerpos de agua que desaparecen; El Mar de Aral, EL Lago Chad en el Sahél Africano, El Lago Poopó en Bolivia. El Mar Caspio, el lago salobre más grande del planeta, se está secando. Pasó de perder cada año entre uno y dos centímetros de su superficie desde la década de 1970 a entre seis y siete centímetros anuales. Y no solo eso: el ritmo de evaporación es cada vez mayor. Los caudales de los ríos, quebradas y riachuelos se tornaron intermitentes, entre los períodos de sequías y de lluvias torrenciales con desbordamientos y avalanchas.

Necesitamos proteger los cuerpos de agua dulce en las seis hoyas hidrográficas de Colombia. Chocó Biogeográfico, La Región Andina, La Llanura Costeña, incluyendo La Sierra Nevada y desierto de Guajira. La Cuenca del Catatumbo que desemboca al Lago de Maracaibo.  Altillanura y Llanos Orientales en La Orinoquia. La Amazonía con su trama hidrológica protegida por selvas lluviosas gran biodiversidad Los cuerpos de agua más influyentes en la vida de los colombianos están amenazados por el calentamiento, la variabilidad climática y el manejo irracional: La Ciénaga Grande de Santa Marta es afectada por cultivos de arroz con agroquímicos, construcción de vías en áreas lagunares, incendios forestales y la vía tapón ciega de Santa Marta-Ciénaga-Barranquilla que rompió el equilibrio entre los caudales y escurrimientos de aguas dulces desde los glaciares azulosos de La Sierra Nevada, aguas del río Magdalena y las aguas salinas del mar Caribe. Existe deterioro, excesiva evaporación, vulnerabilidad de especies de flora y fauna  en Las Ciénagas de Ayapel, El Opón, Luruaco, de Paredes, La Subienda Perpetua, Zapatosa, Laguna de Sonso. Laguna de Tota deteriorada por agroquímicos y sedimentos. 

Lagunas de Fúquene Cucunubá y Palacio invadidos por plantas flotantes y sumergidas debido a vertimientos de aguas residuales. Se seca la Laguna de Suesca en Cundinamarca. El Canal del Dique y la represa embalse de Hidrohituango afectan la vida del sistema lagunar del Bajo Cauca y del Bajo Magdalena; manatíes, chavarríes, sábalos, bagres, tortugas y bocachicos. 

El río Magdalena -Cauca necesita mayor control de vertimientos de las aguas residuales del río Bogotá, el río Medellín, el río Cali, Sumapaz, Lebrija, Carare, Opón, Cimitarra, Sogamoso, La Miel, Guarinó, Cocorná, Gualí, Claro- Nare, Regla, Simití y Santos Gutiérrez. Control de los vertimientos de cianuro y mercurio en la red hidrológica nacional, recuperación de las especies de peces de la subienda de; barbudos, nicuros, capaces, doncellas, bocachicos, bagres tigres, coroncoros, sardinatas, alimento de miles de colombianos y no más obras faraónicas devastadoras de cemento.

Este año el Día Mundial del Agua exalta el significado del agua para las personas o sea la vida, pues constituye el 70% del cuerpo humano adulto, su verdadero valor, y cómo podemos conservarla mejor como el hálito de la vida humana, animal y vegetal. “El agua tiene un valor enorme para la alimentación en nuestros hogares, la cultura, la salud, la educación, la economía y especialmente en la integridad de nuestro entorno natural.

Hemos causado la alteración del ciclo del agua, las precipitaciones en forma de lluvias, nieve o granizo. La protección de las cuencas hidrográficas para regular los caudales hídricos depende del equilibrio de las especies de flora y fauna, de la vida del suelo, calidad del agua libre de patógenos, venenos, toxinas y bacterias de las aguas residuales. La conservación del agua dulce en Colombia y en todos los países de la tierra va de la mano con las acciones necesarias para la mitigación y la adaptación al cambio climático global, reduciendo las emisiones de GEI; gases de efecto invernadero que amenazan la supervivencia humana y la vida normal y amable en el planeta azul.

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