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¿En qué se diferencian los cerebros de hombres y los cerebros de mujeres?

General El Mundo Al Instante 15 de abril de 2021
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En el nuevo análisis de resultados de investigaciones, estos han sido comparados entre sí en busca de pautas consistentes.

La cuestión se ha explorado durante muchos años. Ahora se ha completado un extenso análisis de resultados de tres décadas de estudios y la respuesta a esa pregunta es inesperada.

El trabajo lo ha llevado a cabo el equipo de Lise Eliot, de la Universidad Rosalind Franklin de Medicina y Ciencia en Estados Unidos, y refuta la creencia ampliamente aceptada de que el cerebro femenino y el cerebro masculino difieren por razón de género.

Los cerebros de los hombres difieren levemente de los cerebros de las mujeres, pero el hallazgo clave es que muchas de estas diferencias no se deben al género del cerebro sino a su tamaño. Como los hombres tienden a ser más corpulentos que las mujeres, de ahí surge una fuente de diferencias.

Las diferencias entre el cerebro masculino y el femenino que no se deben al tamaño son pocas. Y, en general, las que se deben al sexo son minúsculas y ambiguas una vez que se tiene en cuenta el tamaño de la cabeza de los individuos.

De hecho, argumenta la Dra. Eliot, las diferencias cerebrales entre los hombres de cabeza grande y los de cabeza pequeña son de la misma magnitud que las diferencias cerebrales entre el hombre promedio y la mujer promedio. Y, lo que es más importante, ninguna de estas diferencias relacionadas con el tamaño puede explicar las conocidas diferencias de comportamiento entre hombres y mujeres, como la empatía o las habilidades espaciales.

Cuando el equipo de la Dra. Eliot analizó cientos de los estudios más extensos y citados que se basaron en imágenes de cerebros, centrándose en 13 medidas distintas de supuesta diferencia por sexo, encontró que, para casi todas las medidas indicadas, apenas se podían encontrar diferencias por género que aparecieran de manera similar en un porcentaje amplio de los estudios, algunos de los cuales contaron con miles de participantes. Por ejemplo, el volumen o el grosor de regiones específicas de la corteza cerebral suelen ser diferentes entre hombre y mujer. Sin embargo, el análisis global muestra que las regiones identificadas difieren enormemente entre los estudios.

El análisis de resultados indica asimismo que las diferencias cerebrales entre hombre y mujer tampoco coinciden de manera significativa entre poblaciones distintas, como por ejemplo la china y la estadounidense, lo que significa que no hay un marcador universal que distinga los cerebros masculinos de los femeninos en toda la especie humana.

Los pocos rasgos que difieren de forma más fiable son bastante pequeños en magnitud, tal como destaca la Dra. Eliot. “El volumen de la amígdala, una parte del lóbulo temporal del tamaño de una aceituna y que es importante para los comportamientos socioemocionales, es apenas un 1% mayor en los hombres en todos los estudios”.

El estudio también refuta la creencia generalizada de que el cerebro de los hombres está más lateralizado, es decir, que cada hemisferio actúa de forma más independiente, mientras que los dos hemisferios del cerebro femenino están mejor conectados y funcionan más sincronizados entre sí. Esta diferencia podría hacer que los varones fueran más vulnerables a la discapacidad tras una lesión cerebral, como un ictus. Sin embargo, también en este caso, el consenso de muchos estudios muestra que la diferencia es extremadamente pequeña, representando incluso menos del 1% del rango de conectividad izquierda-derecha en toda la población. Este hallazgo coincide con grandes conjuntos de datos relativamente recientes en los que no puede detectarse diferencia alguna de género en la afasia (la pérdida del lenguaje), después de un derrame cerebral en el hemisferio izquierdo.

“La verdad es que no hay características cerebrales universales y de toda la especie humana que difieran entre los sexos”, concluye la Dra. Eliot. “Más bien, el cerebro es como otros órganos, por ejemplo, el corazón y los riñones, que son lo suficientemente similares entre individuos de sexo distinto como para ser trasplantados entre mujer y hombre con bastante éxito”.

El análisis, titulado “Dump the “dimorphism”: Comprehensive synthesis of human brain studies reveals few male-female differences beyond size”, se ha publicado en la revista académica Neuroscience & Biobehavioral Reviews.

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