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'Fracking': los últimos (y más peligrosos) estertores de los hidrocarburos

Aunque su uso está principalmente establecido en EEUU, en otros lugares como la propia Unión Europea, no está prohibido. No solo representa una amenaza medioambiental por la producción de CO₂, sino también por la contaminación del agua

Planeta El Confidencial 20 de abril de 2021
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Pozo petrolífero en la localidad de Midland, en Texas, en el que se utiliza la técnica del 'fracking'. EFE

Aunque esté llegando la hora de despedirnos para siempre de él, es inevitable ser conscientes de todo lo que le debemos al petróleo. Pero las tecnologías evolucionan, así como lo hace nuestro conocimiento de las consecuencias que tiene el ser humano en el medioambiente. Gran parte de esta materia prima se sigue utilizando para la fabricación de diversos combustibles, desde queroseno a gasolina. Todos ellos, (que al proceder del petróleo son considerados combustibles fósiles) cuando se queman (en cualquier proceso de combustión, como el que tiene lugar en el interior de los cilindros de la inmensa mayor parte de los coches), liberan a nuestra atmósfera CO₂ que, de otra manera, estaba atrapado en el interior de la tierra por los siglos de los siglos.

 A pesar de que, como decíamos, el fin del petróleo (y, aunque más lejano, también del gas natural) está cerca, la industria sigue aprovechando estos últimos años o décadas para sacarle todo el provecho económico que pueda tener. De hecho 'nuevas' técnicas se hacen cada día más populares, y no son especialmente conservadoras con el medioambiente.

file-photo-a-wellhead-on-a-fracking-site-leased-by-oasis-petroleum-is-seen-in-the-permian-basin-oil-production-area-near-wink-texas-u-s-august-22-2018-picture-taken-august-22-2018-reuters-nick-oxford-file-photoInstalación de 'fracking' en Wink, Texas. (Reuters)

Nos referimos a la facturación hidráulica, más conocida como 'fracking', que se ha popularizado sobremanera en determinados países, sobre todo en EEUU, pero que también se practica a lo largo y ancho de la Unión Europea (dado que las autoridades comunitarias no lo prohíben, pero sí recomiendan un uso responsable de la técnica, dejando en manos de los gobiernos de cada uno de los países de la unión su aprobación o prohibición oficial).

¿Qué es el 'fracking'?
Las 'bolsas' de petróleo o gas natural en el interior de la corteza terrestre no son gigantescas cavidades (no siempre) llenas de estas materias primas. El proceso de extracción no consiste solo en meter un tubo y 'absorber'. Gran parte de estos compuestos están encapsulados en la roca misma, en pequeñas 'burbujas' que, con los métodos tradicionales, o es mucho más lento extraerlos o, directamente, imposible.

 Es por esto que se utiliza una técnica que inyecta agua a presión, mezclada con determinados compuestos químicos, que rompen las mencionadas burbujas, filtrándose cada vez más y liberando el petróleo y el gas natural atrapados en ellas.

 Una vez termina este proceso, se extraen tanto los hidrocarburos como el agua contaminada, que es almacenada, filtrada y gestionada (idealmente) de forma segura. Pero eso no tiene en cuenta el filtrado de estos tóxicos líquidos a reservas potables de agua dulce, de las que dependen cientos de comunidades en todo el mundo.

 En 2015, en una audiencia con cargos electos en el Nebraska, en Estados Unidos, un granjero 'retó' a los representantes políticos defensores del fracking a beber el agua de la que él dependía para regar sus campos y calmar su sed. El vídeo, que se hizo viral de forma inmediata promovió (como si no existiera con anterioridad) un activismo anti-fracking sin precedentes.

 Una audiencia de la Comisión de Conservación de Gas y Petróleo de Nebraska sobre el 'fracking'

¿Solo en Estados Unidos?
Por desgracia, la respuesta a esa pregunta es un claro y rotundo 'no'. Cierto es que su uso se relaciona directamente con el país norteamericano, pero, por ejemplo, la Unión Europea no prohíbe su uso, aunque pide medidas más estrictas en la eliminación de los recursos. En España, por suerte, esto no supone un peligro. Esto se debe a que, en la actualidad, ya no queda (tras el cierre en 2017 del yacimiento petrolífero de Ayoluengo en Burgos) ningún pozo petrolífero en tierra firme en nuestro país.

 El problema es que, aunque a nivel local (o nacional en este caso) no sea un problema, solo disponemos de un planeta, y lo que pasa en él nos afecta en mayor o menor medida a todos. Remediar la contaminación de acuíferos, ríos y otras fuentes de agua dulce (de la que no nos olvidemos, dependemos directamente para sobrevivir) es esencial.

 Llegará un día en el que el petróleo o se acabará o será ilegal extraerlo o utilizarlo, pero hasta entonces seguirá contribuyendo a la contaminación, no solo del aire que respiramos, sino también del agua que bebemos. La aprobación de legislación al respecto, tanto en la UE como en el resto del mundo, es esencial y, en algunos países como Colombia, ha provocado auténticas batallas políticas. Tener claros nuestros objetivos de cara al futuro cercano es esencial, pero no vale aprobar 'medidas medioambientales' con una mano mientras con la otra permitimos prácticas tan dañinas como esta.

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