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La geopolítica y el ajedrez

Columnista invitado Óscar Díaz Martínez 23 de abril de 2021

La Geopolítica a través del tiempo ha marcado el rumbo de las civilizaciones. Países como EE. UU., Rusia, Alemania, Arabia Saudita y China, se llevan el protagonismo. La guerra fría entre EE. UU. y Rusia, la unificación del Este y el Oeste en Alemania, la desintegración de la Unión Soviética, el surgimiento de Arabia Saudita como potencia en combustibles fósiles y el espacio ganado por China, que poco a poco se ha convertido en potencia económica y militar.

Aprovechando las diferencias entre China y EE. UU., y bajo el hecho que China es el mayor importador de gas y petróleo, Rusia aparece como el mejor aliado para el suministro de combustibles fósiles. Con la firma de un acuerdo valorado en US 400 Billones por 30 años, China se convierte en el segundo mercado de gas para los rusos, después de Alemania. Adicional a esto, la construcción del oleoducto para conectar Siberia con China le ha permitido a Rusia pasar del 5% al 30% en el suministro, hecho que le ha significado ser el mayor abastecedor de petróleo por encima de Arabia Saudita.

En Europa no es un secreto que 30% del gas que se consume proviene de Rusia. Con el lema de “seguridad energética” se construyó el gasoducto Nord Stream, que conecta con Alemania sin pasar por Ucrania. Justo ahora, y a punto de finalizar el gasoducto Nord Stream II, EE. UU. ha identificado una amenaza potencial y ha promulgado sanciones hacia las compañías involucradas en este proyecto, con el reclamo de Alemania, beneficiario del proyecto.

La dependencia del gas proveniente de Rusia ha dejado descubierta la gran exposición de Europa ante presiones que van más allá de la seguridad energética, Rusia muy inteligentemente sabe que este “commoditie” es un elemento que juega un papel importante en su rol geopolítico y en su posicionamiento como potencia energética.

Por su parte, EE. UU. con la explotación de los Yacimientos No Convencionales (YNC) se ha convertido en el productor número uno a nivel mundial y uno de los negocios de relevancia ha sido el mercado de gas natural licuado (LNG), lo que le ha permitido junto a Qatar y Australia, liderar este segmento. Pero, la geopolítica es un juego de ajedrez entre maestros, Rusia con su planta de LNG en la Península de Yamal puede convertirse en el cuarto jugador. 

De otro lado, con la caída en los precios del petróleo, la industria de los YNC fue puesta en “jaque”, y se podría pensar en la existencia de intereses oscuros cuando no hubo un acuerdo entre los países de la OPEP+ para reducir la producción y balancear la oferta con la demanda.

Rusia poco a poco sigue posicionándose como uno de los líderes energéticos, al igual que EE. UU., este último con la explotación de los YNC. Por su parte China, siendo el mayor importador de petróleo con 75% de la demanda a nivel mundial, hoy es un país al mismo nivel de EE. UU. en lo que se refiere a exportaciones y poderío militar. Su economía es tan robusta que se ha triplicado en la última década, y en el 2020 fue una de las pocas con un PIB positivo.

En ese sentido, China como gran importador de gas y petróleo seguirá siendo el cliente apetecido por las grandes potencias, y liderará el curso de los precios correspondientes, lo que se evidenció con el cierre de sus fronteras por efecto de la pandemia, donde el resultado fue de grandes proporciones.

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