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La educación superior no hace más lento el envejecimiento del cerebro, según un estudio

General El Mundo Al Instante 13 de mayo de 2021
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Desde hace tiempo, se sabe que todos los cerebros se encogen con la edad. Una percepción habitual ha sido que la educación era una manera de frenar esa reducción en el tamaño del cerebro. Sin embargo, no hay pruebas que puedan verificar esa idea.

Un estudio del consorcio Lifebrain, coordinado por la Universidad de Oslo con la participación de la Universidad de Barcelona (UB) y la de Umea, constata que la educación superior no hace más lento el envejecimiento del cerebro. Esta investigación, que desmiente la creencia ordinaria, se ha publicado en la revista académica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), con el título «Educational attainment does not influence brain aging».

Uno de los participantes en esta investigación, David Bartrés Faz, experto del Instituto de Neurociencias de la UB (UBNeuro), explica que «algunos trabajos anteriores habían establecido una relación positiva entre el nivel educativo y el nivel del funcionamiento neurocognitivo, y esa idea era consistente con el hecho de que los individuos con estudios superiores tienen una ventaja inicial sobre las personas con una educación inferior que puede prolongarse durante la vida adulta».

Sin embargo, estas pruebas provienen de investigaciones transversales, que no pueden determinar cómo se producen las asociaciones entre la educación, el cerebro y los posibles cambios cognitivos a lo largo del tiempo en cada individuo.

Mediante la agrupación de varios conjuntos de datos del cerebro de los que dispone el consorcio Lifebrain, el estudio ha podido hacer un seguimiento de estos cambios en individuos a lo largo de muchos años.

Los investigadores han encontrado que, aunque las personas con un nivel superior de estudios tienen volúmenes cerebrales algo mayores que las personas con menos formación, sus cerebros se reducen al mismo ritmo a lo largo de la vida.

«Este hallazgo sugiere que la educación superior no influye en el envejecimiento cerebral», afirma Lars Nyberg, profesor de la Universidad de Umea (Suecia), primer autor del estudio y miembro del consorcio Lifebrain.

Los investigadores midieron el envejecimiento del cerebro calculando el volumen de las regiones de la capa cortical y del hipocampo mediante resonancias magnéticas hechas a más de 2.000 participantes en los biobancos de Lifebrain y del Reino Unido. Estas zonas del cerebro tienden a reducirse con el paso del tiempo, como parte de un proceso natural. Los cerebros de los participantes se escanearon hasta tres veces durante un periodo de once años, dentro de lo que se conoce como estudio longitudinal. «Esto es lo que hace que este estudio sea único», destaca Nyberg. «El estudio es una prueba longitudinal a gran escala, con replicación en dos muestras independientes, y es una de las mayores de este tipo».

Los investigadores compararon la tasa de reducción de las áreas cerebrales mencionadas en personas que habían finalizado sus estudios superiores antes de los 30 años y en aquellas que no los tenían. La edad de los participantes era de entre 29 y 91 años. Aunque la tasa de los cambios cerebrales fue similar en los participantes con o sin formación superior, los investigadores constataron que aquellos con un nivel superior de estudios tenían un volumen cortical ligeramente mayor en algunas regiones, pero incluso en dichas áreas la tasa de cambio no estaba relacionada con el tipo de educación.

Anders Fjell, de la Universidad de Oslo (Noruega) y uno de los principales autores de la investigación, recuerda que esta «no dice que los estudios no sean importantes; la educación superior se asocia a ventajas en la vida, pero no podemos decir si causa esas ventajas». «Si las personas con estudios superiores tienen cerebros mayores —continúa el investigador—, es posible que eso retrase la aparición de demencia u otras afecciones relacionadas con un funcionamiento cognitivo inferior». «La conclusión es que el cerebro de todas las personas acabará encogiéndose, pero la tasa de esa reducción no parece que vaya a estar afectada por los años que uno ha estado estudiando», remata Fjell.

Lifebrain es un consorcio financiado por la Unión Europea (UE) en el marco de Horizonte 2020, que integra datos de 6.000 participantes recogidos en once estudios europeos de imagen cerebral en siete países. El objetivo principal del proyecto es garantizar que sean más completos la explotación, la armonización y el enriquecimiento de algunos de los mayores estudios longitudinales hechos en Europa sobre las diferencias de edad en el cerebro y la cognición. Las cohortes de la UB pertenecen al Grupo de Neuropsicología del Instituto de Neurociencias de la UB (UBNeuro) y del Departamento de Medicina.

El estudio se ha realizado en colaboración con los socios del consorcio Lifebrain: Universidad de Barcelona, Hospital Universitario de Copenhague Amager and Hvidovre, Universidad de Lübeck (Alemania), Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano (Alemania), Centro Max Planck UCL de Psiquiatría Computacional y Envejecimiento (Alemania), Vitas AS (Noruega), Universidad de Oxford (Reino Unido), Universidad de Ginebra (Suiza), Universidad de Cambridge (Reino Unido), Centro Médico Universitario VU Ámsterdam (Holanda), Hospital Universitario de Oslo (Noruega) y Centro Médico Universitario de Hamburgo-Eppendorf (Alemania).

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