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Pobre mi país

Me preguntan desde algún lugar fuera del país, ¿Cómo están las cosas acá? y ¿Qué pienso del futuro político del país?  

Editorial Camilo Valencia Trujillo 14 de mayo de 2021

Sobra decir que quienes me hacen las preguntas, parece que creen en mi buen juicio, algo de lo que yo mismo, hoy no estoy seguro, tras un año larguísimo de encierro y en un país a medio destruir por protestas quizás justas, pero mal llevadas y sobre todo provocadas por la incoherencia, soberbia, terquedad, mediocridad, corrupción y contubernio de políticos, gobernantes, curas incendiarios, sindicalistas, extranjeros, energúmenos e indígenas, que indignarían y perturbarían a los mas serenos monjes tibetanos.

Me atreví a enviarles el siguiente correo;

Acá las cosas están, a mi entender muy complicadas, la anarquía es galopante y suceden cosas difíciles de digerir, los soldados colombianos son expulsados de los territorios indígenas, pero a nosotros nos toca soportarlos a ellos -los indígenas- y  todos los desmanes que con ellos traen.

El gobierno actual es un gobierno débil que llegó al poder gracias al justificado temor por los gobiernos de izquierda radical como el de Venezuela o el de Nicaragua y no porque en esencia, ofreciera algo nuevo como opción de cambio. Este mismo gobierno permite que las comunidades nos impongan su guardia indígena dentro de nuestras ciudades, pero ellos no permiten que nuestra Fuerza Publica haga presencia en los territorios que ellos habitan, nuestros soldados son “retenidos” y expulsados de sus territorios, aduciendo que tienen su propia “constitución” y sus propias autoridades.

La ciudadanía asustada, atropellada, desgastada, agobiada y desesperada grita “Los buenos somos mas” pero los indígenas en montón y con su actitud temeraria y desafiante, parecen gritar “Los indios somos mas”

En un artículo que escribí el día de la posesión del actual presidente, dije que ojalá hiciera un buen gobierno, pues de lo contrario, muy seguramente sería el último gobierno de derecha de este país.

Dios sabe cuánto quisiera equivocarme al pensar así, pero con lo blandengue que es este gobierno, además de soberbio y cantinflesco; Duque con su proceder, se ha convertido en el mejor jefe de campaña que pudiera contratar Petro.

Este gobierno tiene la procuraduría, la personería, la fiscalía y entes de control controlados, pero ya no tiene país y mucho menos control sobre este, increíblemente estoy hablando de Colombia y no de Venezuela, aunque el autoritarismo y el totalitarismo son idénticos, pero con titiriteros diferentes.

La acumulación de tanto poder, rebosó la capacidad de aguante de los colombianos y ahora le pasan factura, podemos asegurar que somos "victimas de su propio intento", si, intento de mostrarse como todopoderosos y absolutistas, demasiada sangre dolor y lágrimas por su ambición desmedida.

Duque quiere que lo vean como un hombre bien intencionado, pero de ahí a que sea capaz de sacarnos del estercolero en que nos metió, hay bastante distancia. La Divina Comedia nos enseñó que, “de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno”.

Es difícil dilucidar un futuro con lo polarizado que está el país, aquí la enorme mayoría está dividida en izquierda extrema o derecha radical, y los que no comulguen con esos extremos, terminan siendo víctimas de las pasiones, mezquindades, ambiciones, traiciones y mentiras de lado y lado.

La izquierda tiene como primera opción para las próximas elecciones a Petro quien se autodenomina “decente”, un personaje que ha demostrado ser un seguidor fanático de la perversa doctrina chavista perpetuada y degradada por el impresentable Maduro, para desgracia de la otrora poderosa y floreciente Venezuela.

Hay izquierda moderada disfrazada de verde, o de opciones con otro nombre, pero al final del día, el único de izquierda que parece serio y coherente es Jorge Robledo.

En la derecha tienen problemas serios, no tienen gallo para echar al palenque en el 2.022.

Oscar Iván Zuluaga ve con angustia, que ya no lo quieren sus copartidarios, su angustia no es nueva, es que Él mira así. Tienen a Rafael Nieto, que destila, prepotencia y soberbia que no puede disimular, además de creerse el salvador y dueño absoluto de la verdad, características que le merecen la antipatía de "algunos" copartidarios, casi todos.

Paloma Valencia, una parienta del presidente Valencia, que todo lo que le huela a indio le provoca nauseas, lo cual es peligroso, pues en nuestro país, el 90% venimos de negros, de indios o de los dos. Ella se cree de raza superior y provocaría confrontaciones casi y sin casi, de guerra civil.

La vicepresidente Marta Lucía Ramírez es la que tiene, sin ser gran cosa, la mayor intención de voto de los candidatizables, pero los memes la han convertido en el hazme reír nacional asegurando que está claro que no llega porque ella se cae solita, haciendo alusión a un video que se hizo viral esta semana, donde se le ve caer por dárselas de manilarga.

Dicen las noticias que le están coqueteando a Nohemí Sanín, figura vetusta y desgastada del partido conservador, en resumen, quieren seguir resucitando momias que ni fu ni fa, tal como pasó con la canciller Claudia Blum, que pasó por el cargo como las almas en el cementerio, sin dejarse ver, oír ni sentir, pero nos aseguran que ahí están.

La otra opción aparte de estas dos, es la que aún mas me asusta:

Con el desorden y caos actual, pareciera que un sector de la derecha, el mas radical, está ayudando con acciones o con omisiones a que las cosas empeoren y la anarquía prospere.

Pienso que tiene sentido, porque si en la derecha no hay alguien con peso en la cola, les conviene que el desorden obligue a declarar la Conmoción Interior, y esa capacidad de manejo no lo tiene Duque, por lo tanto, un golpe de estado de los militares, para ellos, los extremistas de derecha, sería perfecto, pues así aplazarían las elecciones.

Los militares le copian a Uribe, por lo tanto, seguiría Él reinando en cuerpo ajeno, a costa de la vergüenza y el retroceso económico social y reputacional del país que ha tenido una democracia defectuosa si, pero larga al fin.

Si eso sucediera, la derecha se daría tiempo y mañas para adobar un nuevo pollo, que al parecer sería uno de los hijos del expresidente Uribe, según un globo soltado por un senador de apellido Masías, quien oficia como portante del incensario del expresidente Uribe. El candidato de Masías, tiene como gran logro personal... ser hijo de su papá, en resumen, otra vez los mismos con las mismas, mandoneando. mangoneando y manoseando a placer; el pueblo cree que son los gallos, pero en realidad tienen huevo.

El panorama muestra a un presidente, por lo "general en su laberinto", contagiado de megalomanía y con todos los síntomas, se le nota la impotencia sin encontrar para su mal remedio.

Cada vez está mas solo por su culpa, por su culpa y por su gran culpa, rodeado de áulicos y alacranes que tarde o temprano lo harán su víctima, tal como hacen con su mamá los alacranes, que mientras ella generosamente los carga sobre su espalda, ellos inmisericordemente la devoran.

¿Entrará el diablo a escoger?

Pobre mi país.

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