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Día Mundial del Medio Ambiente

Restauración de Ecosistemas

Planeta Ing Oscar Rivera Luna 05 de junio de 2021
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En medio de la profunda crisis global; climática, biológica y social que estremece a la población de la tierra y de justa rebeldía social en Colombia, el día Mundial del Medio Ambiente del año 2021 plantea la restauración de ecosistemas. Conservar las especies animales y vegetales que animan la vida en el planeta, generan energía, regulan el clima y demuestran cada instante una asombrosa inteligencia social solidaria.

Pakistán el país anfitrión del día mundial fue seleccionado por su proyecto de plantar 10.000 millones de árboles en 5 años. Un gran esfuerzo para la necesaria reforestación iniciado años atrás con viveros comunitarios e ingresos para quienes siembren y adopten los árboles. “Es una empresa compleja en el país árido que abarcará paisajes y modelos de silvicultura; desde los manglares en la costa del mar Arábigo hasta las plantaciones, en la base del Himalaya donde nacen los ríos Jhelum y Chenab afluentes del Indo pasando por reservas naturales y arboledas de zonas urbanas”.

En el marco de la celebración tendrá lugar el lanzamiento del Decenio de la ONU, sobre Restauración de los Ecosistemas 2021-2030. Liderado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

Con el objetivo de recuperar ecosistemas degradados y proteger los menos intervenidos. Los ecosistemas saludables tienen múltiples beneficios para la vida humana en la Tierra; protegiendo la biodiversidad de las especies animales y vegetales que conservan el agua limpia y los suelos fértiles llenos de vida para garantizar la lucha contra el hambre y el cambio climático.

Los próximos diez años serán clave para detener y revertir la degradación ambiental y social en los ecosistemas y cuencas hidrográficas del planeta azul. Para mejorar nuestra deteriorada calidad de vida, ayudar a erradicar la pobreza extrema entre millones de pobres del mundo, sin lugar digno en el banquete de la vida y encaminar la sociedad hacia un futuro equitativo y sostenible.

Según la ONU, la restauración de 350 millones de hectáreas de ecosistemas terrestres y acuáticos degradados podría ayudar a eliminar de 13 a 26 giga toneladas de gases de efecto invernadero; GEI. Esta recuperación se puede realizar de diferentes formas, a través de la plantación de árboles nativos o mediante la sucesión natural o regeneración espontánea, generando empleo en los campos y ciudades para quienes adopten los árboles durante toda la existencia.

La tragedia global y el inmenso dolor causado por la pandemia, han nublado por momentos la amenaza principal que afronta la humanidad; el contenido de carbono en la atmósfera alcanzó a 418 partes por millón en mayo del año 2020 y los estragos climáticos demuestran que no debemos continuar devastando los ecosistemas. Asperjando el IA Glifosato por vía aérea sin reparar en los impactos sobre parcelas que producen alimentos y selvas lluviosas. Evitar los neonicotinoides que afectan la acetil colina en el sistema cerebral de las abejas y hacen que las nodrizas liben y se lleven el néctar envenenado a sus colmenas. Entender que la fractura hidráulica devastadora envenena los acuíferos subterráneos y deteriora los perfiles del suelo. Que debemos detener los vertimientos de aguas residuales y de plásticos dañinos transformados en micro partículas letales para la vida fluvial y marina, incluyendo el fitoplancton luminiscente quinta esencia de la armonía alimentaria del océano y la exhalación del oxígeno planetario.

Necesitamos recuperar la producción agrícola nacional, humillada por las importaciones masivas de 14,5 millones de toneladas año de excedentes agropecuarios subsidiados y apoyar el inmenso sacrificio del campesinado y los empresarios del campo produciendo frutos alimentarios en surcos de la tierra. Mucho menos se debe persistir en la política de fomentar el boato financiero y de la acumulación exagerada del capital bancario erigido sobre el hambre y sufrimientos de millones de personas.

Vivimos una crisis biológica con el precedente de la gripa española de 1918, momentos de reflexión para entender que todos los habitantes de la tierra tienen pleno derecho a disfrutar de una vida amable, de tener un empleo digno, comer alimentos sanos y expresar sus ideas. La experiencia letal de los virus mutantes nos demuestra hoy más que nunca; la felicidad de los pueblos depende de proteger las maravillas de la naturaleza y de recoger las enseñanzas de las especies que saben convivir en armonía. De conservar los ecosistemas reguladores del agua, pues los niños, jóvenes y los adultos del mundo necesitan luces de esperanza en su horizonte, no más andanadas de gases lacrimógenos.

Si queremos celebrar más días del medio ambiente es obligatorio producir limpio, generar empleos dignos, crear oportunidades con nuevos paradigmas respetuosos de la vida. No bastan los compromisos teóricos, de reducción de las emisiones y continuar quemando combustibles fósiles, ignorando severos impactos y advertencias climáticas y la proliferación de microbios.

Es necesario abandonar el rumbo del extractivismo devastador, transformar el mundo con energías renovables, mitigando las emisiones de GEI gases de efecto invernadero y realizando proyectos verdes 0 carbono, para impedir mayor acidificación de mares y océanos, contaminación de la atmósfera y el agua con la adaptación al cambio climático. Pensando en la sonrisa de los niños, en el futuro de los jóvenes, en la esperanza de las madres, la tranquilidad de los abuelos y en la vida de los pueblos del mundo.

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