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Los beneficios de la naturaleza urbana son mayores de lo que creemos

En 2050 el 70% de la población mundial vivirá en una ciudad. Según un nuevo estudio, en estos entornos creados en su totalidad por el ser humano, en los que muchos pasaremos toda nuestra vida, la naturaleza es totalmente indispensable

Planeta Álvaro Hermida. El Confidencial 22 de junio de 2021
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El Parque de El Retiro en Madrid. EFE

A día de hoy, según datos del Instituto Nacional de Estadística, tan solo 9 millones de españoles viven en poblaciones de menos de 50.000 habitantes, lo que representa un 20,4% del total de la población. Para el año 2050, las estimaciones actuales establecen que el 70% de la población mundial vivirá en ciudades y ese aumento también tendrá lugar en nuestro país. Es por esto que diseñar unas ciudades 'correctas', en las que la naturaleza juegue un papel fundamental debe ser una de las principales prioridades para los urbanistas actuales y futuros.

Así lo explica un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford en un nuevo estudio publicado en la reputada revista científica 'Nature'. Los autores del estudio han elaborado una nueva herramienta, un software de código abierto llamado Urban InVest, que permite a los urbanistas y planificadores determinar cuáles son los mejores lugares de las ciudades para levantar (o mantener) determinadas infraestructuras naturales, como parques, lagos o humedales.

 "¿Por qué no ser más concienzudos sobre cómo diseñamos los lugares en los que vamos a pasar la mayor parte de nuestras vidas?"

Como explican los investigadores, los beneficios de estos espacios no se limitan a su valor para dar paseos o tener unas pocas barcas flotando. Como comenta Anne Guerry, la autora principal del estudio, "Este software nos permite diseñar ciudades que sean mejores, tanto para sus habitantes como para la naturaleza". Y continúa: "Los árboles de nuestras calles reducen las temperaturas, por lo que permiten que en los calurosos días de verano nuestras casas estén más frescas. Además, absorben parte de las emisiones de carbono que se generan en las propias ciudades y que son las principales responsables de la crisis climática actual. Al mismo tiempo, ofrecen un lugar accesible y gratuito en el que practicar ejercicio y hacen de las grandes ciudades un lugar más agradable en el que vivir".

people-ride-pedal-boats-on-the-serpentine-lake-in-hyde-park-during-sunny-weather-in-london-britain-june-8-2021-reuters-henry-nichollsHyde Park, en la ciudad de Londres. Reuters

El 'problema' es que estos espacios no se deben crear a la ligera. Existen lugares en los que son absolutamente necesarios y otros en los que supondrían un absoluto desperdicio de recursos económicos, que no beneficiarían ni a la población ni a la propia naturaleza. Es por esto que, como explica Perrine Hamel, otra de las autoras del estudio: "Estamos respondiendo a tres preguntas cruciales con este software: en qué lugares de una ciudad la naturaleza supone un beneficio para la población; cuál es el alcance de esos beneficios y quiénes son los habitantes que lo van a aprovechar realmente".

 Este programa informático utiliza datos basados en los patrones de temperaturas, geografía y demografía de la ciudad y los datos económicos (como el poder adquisitivo medio de cada zona), para llevar a cabo sus cálculos. Pero no solo eso, el programa combina estas variables con otras fuentes de datos globales como los proporcionados por la NASA o las estaciones meteorológicas locales para determinar qué proyectos pueden tener una mayor repercusión.

¿El fin de la desigualdad?

Para llevar a cabo su estudio científico y crear este programa informático, los investigadores utilizaron como 'grupo de estudio' las ciudades de París en Francia, Minneapolis y San Francisco en Estados Unidos, Shenzhen y Guangzhou en China y Lausana en Suiza. Uno de los problemas más importantes que se encontraron lo puso de manifiesto París: la desigualdad económica y su clara correlación con la desigualdad natural.

En la capital del país vecino, los investigadores prestaron especial atención a los barrios que no tenían acceso a áreas naturales, y compararon estos datos con los demográficos y económicos. Es así como determinaron (y esta tendencia se mantuvo en el resto de ciudades analizadas) que los habitantes de las zonas más pobres de las ciudades son aquellos que menos se pueden beneficiar de los espacios naturales y que, en el futuro, es necesario implementar políticas que subsanen este hecho.

También beneficios económicos

Al aplicar este programa a la ciudad de Shenzhen, en China, los investigadores determinaron que la presencia de parques, prados y bosques en la ciudad, podrían reducir los daños producidos por una (hipotética) tormenta catastrófica. Descubrieron que la naturaleza de la ciudad evitaría hasta 25.000 millones de dólares en daños, absorbiendo parte de las lluvias y canalizando el resto. Además, descubrieron que, a día de hoy, los árboles y los parques de la ciudad reducen la temperatura del aire en la ciudad una media de 3 ºC durante los meses de verano. Determinaron que esta reducción supone, diariamente, una media de 71.000 dólares en ahorro para los habitantes de la ciudad.

Como explica Anne Guerry, "las ciudades, más que cualquier otro ecosistema de la tierra, están creadas por el ser humano. ¿Por qué no ser más concienzudos sobre cómo diseñamos los lugares en los que tantos de nosotros vamos a pasar la mayor parte de nuestras vidas?". Siempre nos ha gustado el 'verde' en nuestras urbes, pero ahora tenemos las herramientas para conocer su verdadero potencial.

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