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El fuego arrasa el 90% del pueblo canadiense Lytton en 15 minutos

El alcalde de Lytton, Jan Polderman, ha contado que ha sido lo suficientemente "afortunado como para salir ileso"

Mundo Vozpópuli 03 de julio de 2021
Imagen de Lytton (Creative Commons)
Imagen de Lytton (Creative Commons) El Confidencial

Lytton es un pueblo de la Columbia Británica (Canadá) de 249 habitantes que ha sido consumido por las llamas. Las altas temperaturas que está registrando el país han provocado un incendio que ha arrasado en 15 minutos con el 90% de esta localidad. Lytton está emplazada entre los ríos Thompson y Fraser.

El alcalde de Lytton, Jan Polderman, ha contado a la BBC que ha sido lo suficientemente "afortunado como para salir ileso", de lo ocurrido. El mandatario confiesa que "no quedará mucho de Lytton", ya que "había fuego por todas partes".

Los expertos apuntan que episodios como el incendio de esta localidad (y otro tipo de desastres naturales) irán en aumento con el paso de los años. La ola de calor ha dejado en Lytton la temperatura más alta del país, 49,6 grados. Hasta ahora, la Columbia Británica ha registrado 489 muertes, cinco veces más que la cifra habitual en situaciones similares.

El daño emocional

La coronel Lisa Lapointe echa la culpa de lo ocurrido a las altas temperaturas. Según sus estimaciones, muchos de los fallecidos vivían solos en hogares sin ventilación. Los residentes de Lytton abandonaron el pueblo (la mayoría, dejando sus pertenencias atrás) a medida que el humo y las llamas cubrían el lugar.

"En unos 15 minutos, prácticamente la ciudad en su totalidad quedó rodeada por las llamas. La gente cogió sus mascotas, las llaves, se subió a sus coches y huyó", ha contado Polderman. La meteoróloga Johanna Wagstaffe ha indicado que la localidad ha registrado este miércoles 30 de junio vientos de hasta 71 kilómetros por hora. A esto se sumaron unas condiciones cálidas y secas que habrían originado un fuego que se movió a 20 kilómetros por hora.

Jean McKay, que estaba a unos 15 kilómetros de Lytton, con su hija Deirdre, de 22 años, ha contado lo duro que se le hizo abandonar su hogar: "Lloré. Mi hija lloró. Ella dijo: 'Ni siquiera sé por qué cogí mi llave, puede que no tengamos un hogar', a lo que yo respondí: 'Sí, lo sé. Mientras estemos juntos, sobreviviremos'. Solo pido que nuestras casas estén bien".

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