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Cómo cruzaban el mar los los homínidos del pleistoceno

Nuestros antepasados ​​prehistóricos cruzaron el Sahara a pie, sobrevivieron a glaciaciones inclementes, y llegaron hasta remotas islas del Pacífico sin más tecnología que sus manos y sus pies descalzos. ¿Cómo lo lograron?

Planeta Baltasar Pérez. QUO 04 de julio de 2021
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Las simulaciones por ordenador de un estudio con participación del CENIEH demuestran que los homínidos primitivos pudieron cruzar los estrechos/Jesús Rodríguez

Nuestros antepasados ​​humanos antiguos vivían en África, en pequeños grupos de unos pocos miles de cazadores-recolectores.  Pero en algún momento abandonaron la cuna africana, extendiéndonos rápidamente por todos los rincones del planeta.

Primero tuvieron que cruzar desiertos caminando, en lo que se ha llamado la mayor Odisea de la Humanidad. Y para conquistar lo que para ellos fue un nuevo mundo, algunos, en distintos momentos de la larga historia humana, tuvieron que cruzar el mar.

Por qué avanzaban a veces se explica desde lo que hoy nos motiva a salir de casa, aunque nos vaya la vida en ello: el hambre, la huida de un territorio hostil, a veces, la curiosidad inmanente a nuestra especie que nos lleva a explorar qué hay más allá de la montaña que se ve en el horizonte.

Las razones debieron ser poderosas, porque no solo cruzaron desiertos caminando, algunas y algunos homínidos primitivos se enfrentaron al mar, y lo cruzaron, hace un millón de años.

¿Cómo lo hicieron? ¿Cómo adquirimos las habilidades, la tecnología y el talento para prosperar en todos los entornos de la tierra? ¿Cómo?

UN VIAJE AL PASADO

Salieron de África hacia Eurasia varias veces, hace entre uno y dos millones de años. Si esas dispersiones se produjeron exclusivamente por vía terrestre o si los homínidos pudieron atravesar algunos estrechos, como el de Gibraltar en el mar Mediterráneo o el de Bab-al-Mandab en el mar Rojo, es una cuestión a debate entre los científicos.

Investigadores del CENIEH han participado en un artículo publicado en la revista PLOS ONE,  liderado por Ericson Hölzchen, de La Academia de Ciencias de Heidelberg (Alemania), en el que presentan un modelo computacional que demuestra que los homínidos pudieron atravesar el mar a través de algunos estrechos hace más de un millón de años.

Algunos autores habían usado antes modelos computacionales para estudiar esas dispersiones, pero siempre consideraron el mar como una barrera infranqueable. Este estudio con participación del CENIEH muestra que pudieron hacerlo, y cómo se las ingeniaron.

DOS ORILLAS SEPARADAS POR UN ESTRECHO

El modelo simula el comportamiento de un grupo de homínidos en un paisaje hipotético, con dos orillas separadas por un estrecho, y evalúa el éxito del cruce, y el establecimiento de una población estable en la otra orilla.

En este viaje al pasado utilizando un modelo virtual, han tenido en cuenta hasta el más mínimo detalle. Primero, cómo era el mundo en ese momento: el paisaje, la topografía, y los recursos con los que podían contar. También han considerado cómo eran sus cuerpos, si podían nadar, cuánto podían resistir en el agua en mar abierto sin sufrir una hipotermia y, además, cuáles eran sus capacidades intelectuales, de organización y decisión, para afrontar el desafío que supone el mar para una especie adaptada a la vida en tierra firme.

Han considerado qué opciones de éxito habrían tenido aquellos humanos primitivos cruzando el estrecho a nado, en una balsa rudimentaria, dejándose arrastrar por la corriente, o sostenidos en un objeto a modo de flotador.

“También hemos simulado el efecto de los principales riesgos fisiológicos que podía correr un homínido en el mar durante el Pleistoceno como son la deshidratación, la hipotermia y el agotamiento”, señala Ana Mateos, investigadora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), miembro del equipo científico del estudio publicado en la revista PLOS ONE.

MENOS DE 10 KM A NADO

Los resultados muestran que estos homínidos podrían haber cruzado distancias de menos de 10 km simplemente a nado.

Desde Punta Cires (Marruecos) a Isla de Tarifa (en España), hay unos 15 km, y hay quien hoy lo cruza a nado con éxito. Por supuesto, con una preparación previa y un apoyo técnico con el que no contaron ni de lejos aquellos primeros homínidos. Han de enfrentarse a corrientes que a veces superan los 3 nudos (5.5Km/hora), el peligro de la ingestión de agua salada, la deshidratación, el cansancio, el estrés…  Pero lo consiguen. Los resultados del estudio muestran que los homínidos primitivos podrían haber cruzado distancias de menos de 10 km simplemente a nado.

El mayor factor limitante sería la temperatura del agua que puede causar la muerte por hipotermia, incluso en aguas templadas como las del Mediterráneo.

“El uso de balsas simples permitiría travesías más largas pero, en esos casos, la deshidratación y la muerte por inanición serían los principales factores de riesgo a tener en cuenta. Aunque es probable que esta tecnología se desarrollara mucho más tarde”, comenta Ana Mateos.

CAPACES DE TOMAR DECISIONES DE RIESGO

La simulación incluye algo que hasta ahora no se ha tenido en cuenta, y es la capacidad de aquellos individuos de tomar decisiones.  Por ejemplo, tenían que ser capaces de elegir la dirección a tomar, eran capaces de la otra orilla y tenían ya una mente osada en la que no flaqueara el objetivo de llegar a un meta.

Hay otro factor determinante, y es que no sirve que un individuo aislado lograra cruzar el estrecho. Para establecer una población fundadora al otro lado del mar el éxito tenía que ser de varios individuos a la vez. Solo así, nuevas tribus humanas conquistaron el nuevo mundo, ellas son nuestro origen.

Referencias

El estudio publicado en PlosOne ha sido liderado por Ericson Hölzchen y han participado además del CENIEH, científicos de la Goethe University de Frankfurt, el Trier Lab for Social Simulation (TRILABS) y el German Research Center for Artificial

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