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La tarea: reducir, reutilizar, reciclar, reparar, rediseñar, renovar, recuperar

Columnista invitado Mónica Orozco. El Comercio 05 de julio de 2021
Monica Orozco

Comprar, usar y botar. Es el ciclo general de un producto que está produciendo enormes impactos en el planeta. Por ejemplo, para producir una sola bolsa de plástico emitimos 33 gramos de CO2e, aunque la cifra puede variar dependiendo de cada proceso industrial que se emplee.

Frente a esa realidad, aparece la economía circular. Si en lugar de tirar algo a la basura, como tu ropa o un recipiente, has decidido arreglarlos o darles un segundo uso, pues estás dando los primeros pasos en la economía circular.

Pero en el Ecuador hay mucho por hacer para que esta estrategia se convierta en una política nacional. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), solo 26 de cada 100 hogares utilizan bolsas de tela o papel. El resto usa fundas de plástico desechables. De igual modo, solo 46% de hogares clasifica los plásticos, 40% separa de la basura los desechos orgánicos y solo un 37% clasifica cartón y papel.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) define a la economía circular como una estrategia que busca reducir el uso de recursos en su producción; extender su vida útil; maximizar su uso; asegurar una disposición final adecuada donde se priorice la recuperación de materiales y, cuando se puede, su reaprovechamiento. O en palabras sencillas, las 7R: reducir, reutilizar, reciclar reparar, rediseñar, renovar y recuperar.

La semana anterior Ecuador dio un paso importante en ese objetivo. La Asamblea se allanó al veto del Ejecutivo a la Ley de Economía Circular Inclusiva. Con ello, la norma irá al Registro Oficial.

La Ley plantea algunos puntos interesantes. Uno de ellos es que los gobiernos locales exijan a los constructores de vivienda, de centros de comerciales y otros que los proyectos cuenten con sistemas de separación de basura.

Además, la Ley dispone al Ministerio de Producción que diseñe incentivos para empresas que incorporen estrategias de economía circular. Se establece que se actualice un registro único de recicladores. Por otro lado, se dispone al Estado la promoción de un consumo ambientalmente responsable.

Las empresas estarán obligadas, de manera progresiva, a recibir sin costo para el consumidor los residuos prioritarios que comercialicen. Por ejemplo, un celular viejo. Además, las empresas deberán establecer un sistema de gestión para la operación, recepción y almacenamiento de los desechos que generan. Las metas de esa recolección serán definidas por un Comité que deberá crearse. La Ley da cuatro años para que las empresas, comerciantes, proveedores de servicios y otros sean capacitados. Luego de eso, la aplicación de la Ley será gradual y obligatoria. Caso contrario, serán sujetos a multas.

Si bien la norma puede quedarse corta en materia de incentivos y desincentivos para dar un mayor impulso a la economía circular, sin duda es un primer paso. Un reporte del Foro Económico Mundial y la Ellen MacArthur Foundation estima que una adopción de procesos productivos circulares a escala global generaría un ahorro de materiales de un billón de dólares al año.

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