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Europa apura las últimas horas de evacuación de Kabul entre amenazas de atentado "inminente"

Francia, Reino Unido, Australia, Bélgica o Dinamarca, entre otros, han anunciado el fin, entre hoy y mañana, de sus operaciones de evacuación

Mundo El Comercio 26 de agosto de 2021
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Evacuados en un avión del Ejército español (Ministerio de Defensa)

La mayoría de los países occidentales no van a apurar hasta el 31 de agosto para finalizar la evacuación del aeropuerto de Kabul. Francia, Reino Unido, Australia, Bélgica o Dinamarca, entre otros, han anunciado el fin, entre hoy y mañana, de sus operaciones de evacuación, en medio de las cada vez mayores alertas de un "inminente" atentado "letal" de una filial del grupo terrorista ISIS en Afganistán, con el objetivo en el caótico aeropuerto de Kabul.

"Desde mañana por la tarde en adelante, no seremos capaces de evacuar a personas del aeropuerto de Kabul"; ha afirmado este jueves el primer ministro francés, Jean Castex, a la radio RTL. La noche del miércoles Polonia y Bélgica anunciaron el regreso de sus últimos vuelos de evacuación desde Kabul y hace unas horas ha salido el último vuelo de Dinamarca, con unas 90 personas entre soldados y diplomáticos que habían apurado hasta el último minuto su presencia en Afganistán para facilitar la evacuación de afganos. Países Bajos ha anunciado el fin de su operativo de evacuación esta misma noche. España también ha admitido que el viernes 27 su fecha límite para concluir la evacuación de los afganos que colaboraron con entidades españolas, según han confirmado fuentes gubernamentales a El País. Además de colaboradores afganos, en Kabul apenas quedaría todavía personal español mínimo de la embajada -entre ellos, el embajador Gabriel Ferrán Carrión- y los militares y agentes de policía que en los últimos días se han encargado de la seguridad de la evacuación.

Los anuncios de cancelación de vuelos y el repliegue de los últimos soldados antes de la fecha límite ordenada por los talibanes del 31 de agosto sellan el atropellado adiós de Occidente a sus planes de evacuación de Afganistán, con todavía algo más de 10.000 personas atrapadas en el aeropuerto desesperadas por obtener un pasaje y se calcula que miles de personas elegibles para el estatus de refugiado por su colaboración con las tropas occidentales todavía sin evacuar.

La mayoría de los gobiernos han apuntado a una "muy creíble amenaza" de atentado contra las tropas occidentales que todavía controlan el aeropuerto. La noche del miércoles, la embajada de EEUU en Kabul publicó una alerta de seguridad advirtiendo a los ciudadanos estadounidenses todavía en el país -que se cifran en 1.500, según el Departamento de Estado-, evitaran tres puertas específicas del aeropuerto, sin dar mayores explicaciones.


Cuestión de horas

El pánico pronto se contagió a otras capitales, que publicaron alertas similares. Australia publicó una en la misma línea y James Heappey, secretario de Estado de las Fuerzas Armadas británicas, ha asegurado que hay una "muy, muy creíble información de un atentado inminente" al aeropuerto, en cuestión de "horas", pidiendo a sus ciudadanos que no se acerquen al aeropuerto a la espera de "instrucciones". Reino Unido pretende evacuar al menos 11 aviones más este jueves, en una operación contrarreloj que, según el Ministerio de Defensa la tarde del miércoles, terminará en "24 o 36 horas". La desbandada no es solo de países occidentales: según el Ministerio de Defensa turco, Ankara está evacuando a sus militares del aeropuerto de Kabul.

"Ya no es seguro volar hacia o desde Kabul", ha lamentado el ministro de Defensa danés, Trine Bramsen, tras la salida de su último vuelo de evacuación. El jefe de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha asegurado que las alertas terroristas contra el aeropuerto "son un peligro real" y no "teórico".

La perspectiva de un posible atentado terrorista está echando por tierra las últimas horas que quedan de evacuación y se unen a la tremenda dificultad para llegar al aeropuerto por la miríada de controles talibanes en las calles -que, están impidiendo el paso a los nacionales afganos y han forzado a establecer rutas alternativas, con autobuses o helicópteros- y las escenas de caos y atropellamiento en el propio aeropuerto Hamid Karzai, que han dejado varios muertos.

Amenaza contra los vuelos y el aeropuerto

Las alertas de atentado terrorista en el aeropuerto de Kabul apuntan a una facción local del grupo terrorista Estado Islámico (Daesh), rival de los talibanes y que, hasta el momento y desde su creación hacia 2014, se había mantenido en la zona del este de Afganistán, en la 'histórica' provincia del Khorasan, de donde nace su nombre: ISIS-K. Esta filial se alimentó de milicianos talibanes descontentos y con una visión aún más extrema del islam y avivados por el éxito del Daesh en Irak y Siria. Han sido responsables de varios atentados en Afganistán, entre ellos un sangriento asalto en 2020 contra un hospital maternoinfantil en Kabul, durante el que pasaron a cuchillo a bebés y decenas de mujeres.

Sin embargo, su rivalidad con los talibanes los había acorralado a una posición casi residual en el mapa del yihadismo del país, de la que se están recuperando y engordando sus filas gracias a la liberación de cientos de presos de las cárceles afganas tras la conquista talibán del poder en Kabul.

Según lo que se ha filtrado de las alertas de seguridad, la amenaza del ISIS-K contra el aeropuerto puede venir de dos vertientes: un atentado con misiles tierra-aire contra los aviones que parten de Kabul, armas pesadas que los terroristas habrían obtenido del descalabro total del Ejército afgano y todo su material militar cedido por Estados Unidos, o un atentado contra la multitud apelotonada en las entradas del aeropuerto.

Los últimos aviones de carga que han partido del aeropuerto han lanzado bengalas a su paso para impedir ese posible lanzamiento de misiles. Controlar la multitud en el aeropuerto es más difícil: pese a los 'check point' talibanes en el exterior del aeropuerto, acordados entre los milicianos y EEUU al menos hasta el 31 de agosto, no hay un proceso de inspección de las cientos de personas que intentan acceder al aeropuerto, por lo que evitar un presunto atentado suicida o con coche bomba es casi imposible.

Los deberes sin hacer

La evacuación de personal occidental y colaboradores afganos de las tropas y embajadas, que empezó a despegar el pasado 14 de agosto (apenas dos días antes de la caída de Kabul en manos de los talibanes) se ha convertido en el mayor esfuerzo de evacuación de la historia reciente. Y sin embargo, apenas es suficiente. Según el Pentágono, a cifras del pasado martes, cerca de 88.000 personas han sido evacuadas desde el país. Individualmente Reino Unido ha evacuado unas 11.500 y Francia, unos 2.100. Pese a todo, al menos 250.000 afganos elegibles para visas estadounidenses específicas para colaboradores de las tropas y sus familias permanecen todavía en Afganistán, según estimaciones del diario New York Times. Demasiados para poder ser evacuados antes del 31 de agosto, cuando el presidente estadounidense, Joe Biden, se ha comprometido a honrar el acuerdo con los talibanes firmado por Trump y salir definitivamente del país.

Las potencias occidentales están ya asumiendo que no van a poder evacuar a todos los afganos que colaboraron con las tropas y embajadas y están en peligro durante el régimen talibán. El secretario de Defensa británico, Ben Wallace, tuvo que contener las lágrimas durante una entrevista en la que ya adelantó que Reino Unido no sería capaz de evacuarlos a todos: "Algunas personas no conseguirán salir". El gobierno neerlandés también ha advertido este jueves a sus colaboradores que tendrán que quedarse en Afganistán.

Los talibanes han asegurado que, después del 31 de agosto y con las tropas occidentales ya fuera del país, mantendrán algunos vuelos comerciales civiles, y que los afganos "con papeles en regla" podrán viajar al extranjero. De hecho, según dos fuentes gubernamentales turcas a Reuters, los talibanes han solicitado a Turquía ayuda para gestionar y controlar el aeropuerto tras esa fecha. Pero esta es una más de las numerosas promesas de moderación que han hecho los talibanes en los últimos días, y está por ver si quieren -o pueden- cumplirlas.

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