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Entra en funcionamiento la mayor 'capturadora' de carbono del mundo

A pesar de que su repercusión climática será limitada, esta iniciativa es necesaria para que surjan muchas más, se avance en su desarrollo y sea viable la eliminación del CO2 que hemos emitido a la atmosfera

Planeta El Confidencial 11 de septiembre de 2021
La planta en funcionamiento en Islandia.
La planta en funcionamiento en Islandia.

A pesar de que se ha cuestionado en múltiples ocasiones el alcance que tiene la captura de CO₂ atmosférico (dado que emitir una tonelada de CO₂ y luego retirarla es mucho peor para el medioambiente que no haberla emitido en primer lugar), es una de las vías de las que disponemos para reducir y limitar la cantidad de dióxido de carbono que emitimos a la atmósfera, y, llegados a este punto, necesaria si queremos no sobrepasar el límite de los 1,5 °C de calentamiento autoimpuestos en el Acuerdo de París.

Ahora, al fin, la mayor planta del mundo de captura de CO₂ atmosférico ha entrado en funcionamiento en Islandia. La gigantesca planta industrial (una de las primeras con una huella de carbono negativa) ha sido bautizada como Orca, que en islandés significa 'energía'.

 "La planta eliminará hasta 4.000 toneladas de dióxido de carbono atmosférico al año"

Las empresas responsables del proyecto, la suiza Climeworks y la islandesa Carbfix, han explicado en su inauguración que, a pleno rendimiento, "la planta eliminará hasta 4.000 toneladas de dióxido de carbono atmosférico al año".

Estos números, en comparación a la cantidad total de CO₂ que añadimos cada año a la atmósfera (según 'Theworldcounts', en 2019 se emitieron 43.100.000.000 toneladas) es muy pequeña, tan solo un 0,000009% del total. Pero la prueba de concepto está ahí, solo hay que ampliarla. En una escala más pequeña, esta planta eliminará cada año las emisiones medias de 870 coches, almacenando en el subsuelo el CO₂ recogido.

La planta ha tenido un coste comprendido entre los 8.400.000 y los 12.700.000 euros. Su funcionamiento se basa en unos grandes ventiladores que 'chupan' aire, haciéndolo pasar por unos filtros capaces de 'atrapar' el CO₂.

En el momento en que están saturados, se calientan a altas temperaturas para que liberen el dióxido de carbono concentrado. A continuación, este se mezcla con agua, donde se disuelve para hacer lo que a todos los efectos es una 'agua con gas' de toda la vida y se inyecta en la roca basáltica situada a 1 km de profundidad, donde se mineraliza.

A pesar de que el impacto medioambiental esperado es bajo, probar que esta tecnología es efectiva permitirá que surjan nuevas iniciativas y que el coste económico de retirar CO₂ de la atmósfera disminuya. Esto permitirá realizar estos mismos proyectos a mucha mayor escala, de forma más eficiente y efectiva.

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