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Por qué es bueno volver a tomar notas con papel y lápiz

Los teclados desplazan la escritura manual a pesar de sus beneficios para la mente

Salud El Mundo Al Instante 17 de septiembre de 2021
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La escritora Amélie Nothomb nunca teclea su respuesta a los correos electrónicos que recibe. Las escribe a mano en un papel que escanea y envía a sus sufridos interlocutores. Tratándose de la baronesa, suena a que solo lo hace por labrar su fama de excéntrica. Pero lo cierto es que tiene más que ver con el proceso en sí de la escritura. Entre el pensamiento y su reflejo físico en palabras hay un camino que se recorre de forma más lenta cuando éste transcurre entre las neuronas y el lápiz, pasando por la mano.

Mientras se escribe una idea se piensa la palabra adecuada para la siguiente, se hilan los pensamientos al mismo ritmo que los caracteres se unen por la gracia de la caligrafía. Nada que ver con la producción de palabras juntando caracteres a velocidad de vértigo que ofrecen los omnipresentes teclados.

Le pasa a la baronesa y a otros muchos creadores de historias que sienten la escritura a mano como la forma de expresar las ideas de forma más genuina, eficiente quizá.

¿Pero cuánta gente queda realmente que escriba a mano? ¡Hasta las notas más insignificantes se toman en el teléfono móvil! Las agendas de trabajo han desaparecido de las mesas de despacho; los cuadernos rara vez se ven fuera del ámbito escolar, a menos que lleven una marca o un diseño muy especial y se vendan más como objetos fetiche para amantes de la estética que como un producto práctico.

A golpe de tecla rápida

Mucha gente se siente torpe al tener que volver a coger un bolígrafo y apuntar con rapidez ideas sobre un papel después de pasar más de un tercio de su día haciéndolo de forma automática en cualquier dispositivo digital.

¿Llegará el día en el que la escritura a golpe de tecla ya sea en una pantalla táctil o en un soporte físico tipo teclado, suplantará nuestra capacidad para expresar las ideas a través de la escritura a mano? De ser así, el cerebro humano perdería un valioso ejercicio. Algo con consecuencias a largo plazo aún desconocidas. Lo que sí se sabe hasta el momento es cómo el hecho de conectar mente y mano estimula al valioso órgano vital.

Para empezar, la escritura no es algo innato al hombre. No es un proceso instintivo como pueda serlo el habla. ¿Acaso hay que enseñar a los niños a hablar? No: estamos programados para hacerlo de forma natural. Pero escribir es otro cantar.

Jesús Porta, neurólogo vicepresidente de la Sociedad Española de Neurología, destaca lo interesante de este hecho. «Habiendo aparecido hace tan poco tiempo, tenemos un área del cerebro reservada para la escritura. Está en las denominadas zonas de Wernicke –áreas del lenguaje, consideradas las más importantes del cerebro–. Ahí es donde decodificamos la escritura. Y para entender por qué esta es importante hay que entender cómo aparece. Al principio con los ideogramas; después decidimos que cada ideograma era un fonema y luego, que juntándolos generábamos una palabra. A partir de ahí se van modificando los fonemas hasta que tuvimos un alfabeto. Inicialmente era muy complicado, pero rápidamente comenzó la forma de escribir que utilizamos actualmente», explica.

Beneficioso, también en adultos

Tanto en adultos como en niños, aunque más importante en estos últimos, la Neurología moderna considera «fundamental» que ésta se mantenga. «Lo que realmente nos produce el hecho de escribir a mano –que no es el mismo proceso que teclear– es una estimulación en las zonas motoras y sensitivas del cerebro mientras realizamos el grafismo, porque la vez que movemos la mano miramos el papel y creamos en el cerebro la representación de lo que estamos viendo», enumera Porta. Pero no solo eso, también su significado. Así, en la escritura se da otro proceso mental que se da también al leer. «Al contrario de lo que mucha gente cree, no leemos fonema a fonema, letra a letra, sino que analizamos la palabra en su conjunto y aparece el significante y significado dentro de nuestro cerebro», añade el especialista para terminar calificando la escritura como un «ejercicio cognitivo de alto rendimiento». Eso sí, por detrás de la lectura, «que es más potente».

En los niños se considera fundamental que, sobre todo, escriban a mano frente al tecleo sea cual sea el dispositivo. «Es lo mismo que el audiolibro: no es lo mismo leer que escuchar; ni escribir con un ordenador que con la mano. Son fases evolutivas del ser humano diferentes y hay que seguir manteniendo ambas», valora el doctor.

¿Se pierde agilidad mental si se deja de escribir a mano? «No, solo destreza manual. Pero en personas mayores con deterioro cognitivo –cree el vicepresidente de la SEN–, podría ser interesante fomentar este ejercicio».

Además de la estimulación mental, relaja. La rapidez con la que se producen palabras cuando se teclea está acorde con la sociedad acelerada en la que vivimos. Pero para pensar lo que se va a escribir es mejor apostar por la concentración a la que obliga el lápiz sobre el papel. En la era de la dispersión, hay quienes ya venden cursos de escritura y caligrafía como terapia para relajar las mentes más estresadas.

SABÍA QUE…

*5.000 años aproximadamente hace que el ser humano comenzó a escribir con caracteres primitivos en su afán de hacer perdurar sus conocimientos, pensamientos, mitos o normas.

*La teoría clásica. La hipótesis clásica sostiene que la escritura nació de manera independiente en Egipto, hacia el año 3250 a.C., y en Mesopotamia, unos 200 años más tarde, así como en China y América —en el mundo maya— durante el primer milenio antes de nuestra era. Pero hay investigaciones actuales que la sitúan en los milenios VI y VII antes de nuestra era en zonas como China y Centroeuropa.

*2.000 años, al menos, tiene el arte de la caligrafía. Los niños egipcios ya la practicaban como tarea diaria.

*Antes de Egipto. En el 3.500 aC, previo a los jeroglíficos egipcios y su influencia en el desarrollo de alfabetos de todo el globo, imperaba la escritura cuneiforme. Sin caracteres ni letras, se escribía con una cuña en tabletas de arcilla que cabían cómodamente en la palma de la mano, como los teléfonos móviles de hoy, y se usaban por poco tiempo: tal vez unas pocas horas o días en la escuela, o algunos años, en el caso de las cartas, notas de préstamos o cuentas.

*1938. fue el año en el que se inventó el bolígrafo tal y como hoy lo conocemos. Lo patentó BIC entonces, después de haberlo presentado en una feria de innovaciones 7 años antes. El lápiz de grafito no tiene inventor conocido, pero sí se sabe que en el siglo XVII comenzaron a usarse las barritas de este mineral atadas a un cordel para escribir.

*Autores sin PC. Quentin Tarantino escribe sus guiones en pequeñas libretas. Paul Auster, por su parte, siempre escribe el primer borrador de su libro completamente a mano. Vargas Llosa es otro amante de la tinta y el papel para crear. La cantidad de escritores de renombre que prefieren el lápiz y el papel para escribir el primer borrador de sus guiones y novelas es abrumador.

*Alfabetos. En la actualidad conviven en el mundo seis alfabetos: latino, ruso, griego, chino, hebreo y árabe. En esta lista no se cuenta, aunque también lo son, el Braille y el Morse.

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