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Un nuevo agujero de la capa de ozono se abre paso sobre el Ártico

A pesar de que desde principios de los 2000 se han empezado a recuperar los niveles de ozono normales en el hemisferio sur (gracias al Protocolo de Montreal), no se puede decir lo mismo del ozono sobre el Ártico

Planeta El Confidencial 23 de septiembre de 2021
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La atmósfera terrestre desde la Estación Espacial Internacional.

Durante lo que para nosotros es el otoño, los meses de septiembre, octubre y noviembre, la primavera se hace notar en el hemisferio sur. Días más largos y temperaturas más cálidas permiten volver a las playas del sur del planeta. Pero esta estación también trae consigo un fenómeno que durante décadas ha preocupado tanto a los científicos como a la población general: el agujero de la capa de ozono sobre la Antártida. El problema es que en 2020, a causa del calentamiento global, también tuvimos un agujero de la capa de ozono sobre el Ártico.

Cierto es que durante nuestra primavera también se debilita esa capa protectora de la estratosfera sobre el océano Ártico, pero, por primera vez, los niveles de 2020 alcanzaron cifras tan bajas que se le consideró un 'agujero' con todas las de la ley. Así lo explican los investigadores de la Universidad de Pekín, liderados por el profesor Yongyun Hu, en un nuevo estudio.

 "Nuestros resultados sugieren que es muy probable que esto vuelva a ocurrir en el futuro cercano"

En su trabajo científico los investigadores han sido capaces de vincular este extraordinario (y terrible) fenómeno a las temperaturas récord que se alcanzaron en la superficie del norte del océano Pacífico a principios de 2020. El propio profesor Hu explica que "las temperaturas récord en el Pacífico Norte durante febrero y marzo de 2020 llevaron a una gran reducción de la actividad ondular de la atmósfera en el Ártico, lo que modificó el comportamiento del Ciclón Aleutiano". Y continúa: "Esta reducción de la actividad ondular provocó un vórtice polar extraordinariamente frío entre febrero y abril de 2020, lo que permitió la formación de nubes estratosféricas que destruyeron el ozono de la zona".

El futuro

Los investigadores son unánimes: el aumento de la temperatura de la superficie del mar fue el causante de la anomalía y esto ocurrió a raíz del calentamiento global. Es por esto que el profesor Hu afirma que "la formación del agujero 'récord' en la capa de ozono del Ártico en 2020 indica que las sustancias que a día de hoy están en nuestra atmósfera son capaces de provocar daños severos en primavera. Nuestros resultados sugieren que es muy probable que esto vuelva a ocurrir en el futuro cercano".

cbab04f03da318ded98e192508bdc5c7El agujero de la capa de ozono sobre el Ártico en marzo de 2020. Foto: Yan Xia

El agujero de la capa de ozono original, el de la Antártida fue (y sigue siendo) una de las principales preocupaciones medioambientales. Este elemento, compuesto por tres átomos de oxígeno (O3) forma un escudo que nos protege de las radiaciones ultravioleta B (UVB) y las C (UVC). Estas son muy energéticas y se supuso que si podían entrar a placer en nuestro planeta, las tasas de cáncer de piel, cataratas y quemaduras se dispararían, así como también se verían afectados plantas y animales.

Es por esto que en 1987 se aprobó el Protocolo de Montreal, que puso límite a determinadas sustancias químicas, especialmente los compuestos clorofluorocarbonados (CFC). La prohibición de estos compuestos entró en vigor en 1989 y ya en 1990 los niveles se estabilizaron, empezando a recuperarse en el siglo XXI. La progresión sigue comenzando hoy en día y, hasta ahora, se esperaba que los niveles 'normales' se alcanzasen en 2075. Hasta ahora, el Protocolo de Montreal es considerado el acuerdo medioambiental más exitoso y efectivo de la historia.

Pero este nuevo descubrimiento pone de manifiesto que es posible que, debido a factores que no habíamos tenido en cuenta hasta ahora como la crisis climática, esta recuperación pueda estar comprometida. A fin de cuentas ha aparecido un agujero en la capa de ozono sobre el Ártico que nunca antes (al menos desde que tenemos datos) había existido.

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