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John Graunt, el hombre al que se le ocurrió apuntar de qué se moría la gente

Este comerciante inglés sentó las bases de la estadística demográfica tras analizar las causas de mortalidad de los londinenses

General El Mundo Al Instante 03 de octubre de 2021
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Retrato de John Graunt y portada del libro ‘Observations on the Bills of Mortality’ (1662) – Wikipedia

Miguel de Cervantes pone en boca de Don Quijote: «porque estamos todos obligados a tener respeto a los ancianos, aunque no sean caballeros». Ahora bien, ¿qué entendemos por ancianidad?

Su definición ha ido cambiando con el paso del tiempo. Así, el escritor romano Plutarco (50-120) situó la vejez en los cincuenta años, una edad que subió Agustín de Hipona (354-430), en sus ‘Cuestiones diversas’, hasta los sesenta años.

La senectud de una población está estrechamente vinculada con la esperanza de vida al nacer. Se estima que durante los siglos XVI y XVII, en muchos países europeos, estaba en torno a los 25 años y tan sólo unos pocos ciudadanos, alrededor del diez por ciento de la población, conseguían superar los sesenta.

Registros parroquiales de mortalidad

En el siglo XVII se produjo una verdadera revolución científica que transformó muchas de las creencias que se arrastraban desde la antigüedad. Una de las piedras angulares del cambio fue la cuantificación, la búsqueda de leyes universales que pudieran explicar los fenómenos de la naturaleza y el desarrollo de un método inductivo que permitiera acercarse a la realidad.

En aquellos momentos el Viejo Continente se encontraba devastado por las epidemias, al tiempo que se avanzaba en el conocimiento de algunas enfermedades tan prevalentes como la disentería, la malaria, la viruela o la sífilis. En contraposición, los médicos no disponían de prácticamente ningún referente fiable sobre las causas de mortalidad.

Por ello no debe sorprendernos que algunos de los científicos más relevantes se sintieran atraídos por las posibilidades que ofrecía la biometría.

Primeros estudios de mortalidad

Uno de los pocos documentos que se disponía estaba en las parroquias londinenses. Allí, desde el siglo XVI, se publicaban semanalmente los conocidos como ‘Bills of mortality’, datos epidemiológicos sobre mortalidad. A partir de 1629 estos boletines incluyeron la causa de la muerte entre sus variables, un excelente termómetro que permitía identificar de forma precoz nuevas epidemias.

El 28 de noviembre de 1660 se fundó la Royal Society, la sociedad científica más antigua del Reino Unido. Uno de los primeros miembros en pertenecer a tan selecto club fue John Graunt (1620-1674), un mercero.

Al parecer había heredado el negocio por vía paterna y los cuantiosos beneficios que le reportaba le permitían tener tiempo libre para otros menesteres. Las crónicas de la época lo retratan como «una persona muy ingeniosa y estudiosa (…) que se levantaba muy temprano para sus estudios, antes de abrir su tienda».

Sus ‘estudios’ se enfocaron en analizar las causas de mortalidad de sus conciudadanos, para ello utilizó como materia prima los ‘Bills of mortality’ londinenses y del poblado de Hampshire publicados durante los últimos cincuenta años. De sus observaciones pudo colegir, entre otras cosas, que nacían regularmente más hombres que mujeres, que el treinta y seis por ciento de los nacidos vivos fallecían antes de cumplir los seis años de vida y que había una clara variación estacional en relación con la mortalidad.

Con todos estos datos Graunt formuló ciertas leyes predictivas y confeccionó la primera tabla de mortalidad distribuida por grupos etarios y, por tanto, la probabilidad de supervivencia según la edad. Sin embargo, no calculó la esperanza de vida, a pesar de que la habría podido deducir fácilmente a partir de las tablas de supervivencia.

El análisis de su tabla indica que la esperanza de vida al nacer, en aquel momento y en aquella población, era de 48 años, siendo la mortalidad infantil el factor limitante más importante.

En 1662 Graunt publicó sus hallazgos en un libro titulado ‘Natural and Political observations made upon the Bills of mortality’, una publicación que le abrió las puertas a la Royal Society, a pesar de la aviesa mirada que le dedicaban algunos científicos que tan solo veían en él a un comerciante entusiasta de la ciencia.

Con la perspectiva que ofrece el paso del tiempo, las Tablas que Graunt confeccionó hacen que pueda ser considerado el primer demógrafo de la historia y el fundador de la bioestadística y la epidemiología.

Por: Pedro Gargantilla M.D.

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