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La venta de productos a granel atrae cada vez a más público

Los consumidores encuentran en esta oferta de mercado una opción para evitar los residuos de envases en origen y contribuir de ese modo al cuidado del medio ambiente desde el compromiso personal

Planeta El Confidencial 06 de octubre de 2021
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La reducción de residuos empieza en el supermercado (EFE)

Cada vez son más los consumidores que deciden plantar cara al sobreenvasado de los productos, el exceso de envoltorios superfluos y la contaminación por plástico. Por eso la venta de productos de alimentación y cuidado personal a granel es una de las tendencias que está experimentando mayor crecimiento en todo el mundo. Debido a ello muchas cadenas de supermercados están incorporando éste tipo de opción en sus tiendas, pero también están multiplicándose los comercios que venden única y exclusivamente productos a granel.

Además de facilitar la reducción del plástico de usar y tirar, contribuye a la economía local favoreciendo a los emprendedores rurales

Bulk Market en Londres, Original Uverpackt en Berlín o Unpacked Shop en Madrid son algunos de los establecimientos que surgieron para atender esa demanda, o el ya popular supermercado Yes Future de Barcelona. Ubicado en una calle del popular del barrio de Sant Antoni de la ciudad condal, tanto su diseño interior como la oferta de productos están inspirados en las antiguas tiendas de ultramarinos y los colmados de barrio que atendían las demandas de los vecinos con productos de proximidad. Eso sí: adaptándose al presente y ofreciendo un servicio al cliente perfectamente homologable al de cualquier otro comercio de hoy en día, pero incorporando un punto de complicidad.

Los guiños empiezan desde que llegas a la tienda. Para empezar en el toldo de la entrada luce un mensaje inspirador: ‘The positive supermarket’ (el supermercado positivo). Nada más entrar te recibe otro: ‘The future is this way’ (El futuro es por aquí), una vez en su interior un nuevo cartel proclama sin ambages: ‘Fuck plastic’ (Que le den al plástico).

Convencidos de que reciclar está muy bien pero que no generar residuos es todavía mejor, los propietarios del establecimiento aplican a rajatabla los principios del residuo cero para trasladárselos a sus clientes/cómplices. Así, emprendieron el proyecto de Yes Future unificando su interés personal por la alimentación sana y su seria preocupación por la cantidad de residuos de envases que se generan durante el acto de la compra. Ello les llevo a identificar que muchos de los productos certificados como ecológicos eran muy respetuosos con el medio ambiente durante su proceso de producción, pero en cambio dejaban de serlo desde el momento que estaban envasados en plástico de un solo uso, un residuo que se desecharía nada más llegar al hogar.

También eran conscientes de que realizar una compra 100% libre de plástico no era algo fácil en una gran ciudad. Por eso idearon un nuevo concepto de supermercado que reuniera en el mismo espacio una extensa gama de productos básicos a granel. La variedad de referencias debía ser tan amplia que hiciera innecesario desplazarse a diversas tiendas para atender la demanda del día a día.

Los productos que se venden en este tipo de establecimientos proceden matoritariamente de la agricultura ecológica y sostenible, están libres de sustancias químicas contaminantes o aditivos que puedan dañar la salud o perjudicar el medio ambiente. Los alimentos se encuentran en dispensadores perfectamente protegidos y el comprador puede identificar con claridad las características del producto que va a comprar, sin envoltorios o marcas que lo escondan.

En cuanto a las bebidas, disponen de surtidores de vino ecológico, cerveza artesana (ecológica y sin gluten) y de kombucha, una bebida a base de té endulzado fermentado, para el relleno de las botellas. Los envases que el cliente trae de su casa son pesados antes de iniciar el relleno. En el caso del cliente ocasional, tiene a su disposición envases de vidrio reutilizables o bolsas de papel reciclado y reciclable para comprar a granel.

La mayoría de sus proveedores son agricultores o artesanos de proximidad con los que mantienen un trato directo: nada de intermediarios. El hecho de conocer de primera mano a quienes elaboran o cultivan los productos que venden les permite garantizar su procedencia para, de ese modo, transmitir el conocimiento a sus clientes y cerrar ese círculo de confianza entre productor y consumidor en el que basan su negocio.

Un negocio que, además de facilitar la reducción del plástico de usar y tirar y promover la economía circular, contribuye al fomento de la economía local y ayuda a otros emprendedores del mundo rural a sacar adelante sus proyectos empresariales.

Cuando no es posible realizar una adquisición directa al productor, se preocupan por acudir a distribuidores que compartan los mismos valores éticos y ambientales que ellos defienden, como sucede con las cooperativas de comercio justo, o a los almacenistas con una clara responsabilidad social y medioambiental. También piden a sus proveedores que elijan los formatos de embalaje y envasado más grandes, aquellos que generen menos desecho y reducen al mínimo el uso de plásticos, todo ello atendiendo eso sí a lo que exige la normativa de seguridad alimentaria. Porque apostar por el medio ambiente no debe suponer un riesgo para el consumidor.

En el caso de Yes Future nada se ha dejado al azar y esto incluye favorecer el transporte sostenible. Para ello disponen de un pequeño aparcamiento de bicicletas a la salida del establecimiento, y también están empezando a extender su actividad de entrega a domicilio por el barrio en bici de carga o carretilla. Y la idea les está funcionando tan bien que acaban de abrir otro establecimiento en el barrio de Poble Nou, al otro extremo de Barcelona.

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