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El sectarismo en el futbol

Deportes Ing Oscar Rivera Luna 17 de octubre de 2021
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Aunque fui campeón suramericano de los 800 metros planos y campeón nacional de 800 metros y postas larga y corta, fracasé en la máxima aspiración de competir en los juegos olímpicos de Tokio 1964. Para consolación estudio los deportes olímpicos y entre ellos el fútbol, y me asusta el asfixiante sectarismo de algunos “sabios” comentaristas deportivos convencidos de ser infalibles en la crítica evaluación del futbol profesional y las eliminatorias a Qatar 2022. En diferentes polémicas de expertos que no se respetan el uso de la palabra, gritan al tiempo y pretenden desempeñar las funciones de seleccionadores, técnicos, fisioterapeutas, médicos, jugadores, además de ser analistas arrogantes. Algunos de estos jueces auto elegidos e implacables, jamás pisaron una cancha de fútbol o un escenario deportivo, practicando un deporte de alta competencia. Quieren que sus comentarios sean como las ordenes de la sagrada inquisición medieval del siglo 13. La fe sobre la razón.
En 1969 un periodista charlatán brasilero Joao Saldaña dueño de una impresionante verborrea política y deportiva juzgó, demolió y defenestró a los técnicos del Brasil y asumió la dirección técnica de la selección brasilera en pleno esplendor del “jogo bonito” que deleitó a la torcida global con sus bellas coreografías interpretadas en verdes gramillas del planeta. Su primera decisión fue seleccionar 5 números 10 habilidosos para eliminar del scratch que cautivó al mundo a Edson Arantes do Nascimento “Pelé”, la perla negra, el hijo de Dondinho y Celeste, el más grande de todos los tiempos.

Durante años he escuchado muchas mentiras deportivas; que Brasil perdería su partido contra Inglaterra en el mundial del año 2002, realizado en Corea y Japón, porque debía jugar con la camiseta azul que siempre le había traído malos resultados, cómo la derrota ante la naranja mecánica; Holanda 0-2 en 1974. Pero olvidó que el Brasil de Gilmar, Djalma Santos, Bellini, De Sordi, Didí, Milton Santos, Zito, Garrincha, Vavá, Pelé y Zagallo fue campeón mundial en 1958 y maravilló al mundo en Estocolmo vistiendo la camiseta azul. Resultado del partido Inglaterra 1, Brasil 2.

Dinamarca de Laudrup, Olsen y Larsen tras derrotar 6-1 a Uruguay era el máximo favorito del mundial, según los sabios del micrófono pero cayó ante la España de Andoni Zubizarreta, José Antonio Camacho, Emilio Butragueño, 5-1 en octavos de final.

Que el único equipo valioso en el mundial del 2006 era España por terminar puntero invicto del grupo H y los demás deberían regresar a sus países con sus orquestas, disfraces y chirimías. Al día siguiente del malintencionado y fallido comentario España perdió en octavos de final con Francia 1-3 y fue eliminado.
Que el nobel equipo de Alianza Petrolera debutante en el torneo rentado en febrero del 2013, era un equipo inservible de ineptos, incapaz de actuar bien en la categoría de pobre nivel. Resultado, de allí salieron; Andrés Rentería, Ricardo Antonio Jerez, Rafael Andrés Carrascal, Anyello Rodríguez, Michael John Ander Rangel, Juan José Aguilar…

A diario escuché que Peckerman no trabajaba y debía renunciar, no servía para nada, hasta convertirse en una cantaleta sistemática. Pero alcanzó el quinto lugar en el mundial de Brasil para Colombia, clasificación jamás lograda antes o después, con el goleador del torneo y el gol de James en Maracaná, ganador del premio Puskas el 12 de enero del 2015. A pesar del estruendoso fracaso posterior con un técnico “que si trabajaba” y el desorden interno, ellos siguen destilando su veneno, diciendo que el problema es Peckerman.

La implacable cofradía medieval con micrófono, televisión y twitter pretende sacar a técnicos de los equipos con sus veredictos, hacer las alineaciones del rentado y de la selección Colombia, establecer sus sistemas y tácticas de juego, realizar los cambios, imponer dos líneas de cuatro, criticar al técnico Rueda cada media hora si se sale de su horma, imponer a los convocados, la táctica y el esquema de juego, defenestrar jugadores, definir sus funciones y movimientos en la cancha, juzgarlos y calificarlos con notas bajas y arbitrarias. Exigen que soporten el cansancio de juegos, entrenos y viajes, pero deberían estar más cercanos de los medios, dando autógrafos y tomándose selfis.

Alguno descalifica a James Rodríguez por indisciplina y lesionarse 79 veces del soleo, a Luis Fernando Muriel por “hacerle goles solo a los equipos chicos del calcio” a Wilmar Barrios por jugar como un titán contra Uruguay en Montevideo, abrogándose las funciones de enlace que no le corresponden por no ser un excelso creador de juego. Cuando la selección Colombia gana o realiza una hazaña deportiva como el 10 de octubre de 2021 en Barranquilla, se la atribuyen a que el técnico y los jugadores obedecieron sus órdenes y dibujo tácticas al pie de la letra. Si falta coordinación entre líneas o pierden; es “porque la alineación y esquema estuvo mal hecho, muy equivocado el diseño del profe a quien tanto respeto”. Porque “Los jugadores desobedecieron las órdenes de nosotros sabios y los cambios tardíos fueron equivocados”. Para resolver el problema de la gestación del juego el profe debe elegir al jugador propuesto por cada uno de nosotros y atender a las alineaciones que promovemos entre 50 millones de hinchas.

El deporte debería servir como un bálsamo vivificante en esta etapa de crisis global y no en generador de más tensiones con verborreas teóricas incitando a una desconsiderada dictadura de la opinión. El análisis deportivo debe ser sereno y constructivo, pues es muy fácil hablar y planificar sus tácticas imaginarias en tableros y en papeles, muy diferente a realizar grandes esfuerzos físicos, a concentrarse, entrenar, sudar la camiseta, sentir la tensión previa a competencia, las fatigas musculares y tolerar el dolor cuando se superan los umbrales del ácido láctico muscular, enfrentando a rivales de carne y hueso, que también entrenan, compiten y se esfuerzan a diario para triunfar en canchas, pistas y escenarios del mundo. Además de soportar la conducta de árbitros tan especiales como don Néstor Pitana y don Patricio Lostau con sus retorcidas interpretaciones del reglamento y su balanza de la justicia desequilibrada.

La clasificación al mundial 2022 es difícil pero posible, con la entrega que los seleccionados están derrochando en las canchas de Suramérica y la conducción acertada del cuerpo técnico de Reynaldo Rueda Rivera. Corrigiendo el individualismo mostrado en el partido contra Brasil. Pero el peor obstáculo, mayor que las dudas en la generación del juego ofensivo y los duros rivales a enfrentar cómo Ecuador, es la andanada diaria de conceptos desconsiderados e intransigentes de algunos eruditos que gritan, acosan, perturban, y podrían desmoralizar a jugadores sometidos al estrés mental, al escarnio público y diatribas teóricas.(ORL)

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