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La Tierra resplandece cada día menos vista desde el espacio

El calentamiento de las aguas del océano ha provocado una caída del brillo de la Tierra, según un nuevo estudio. ¿Qué consecuencias tiene que nuestro planeta refleje cada vez menos luz hacia el exterior?

Planeta El confidencial 26 de octubre de 2021
El albedo es la luz que refleja nuestro planeta su brillo Foto NASA
El albedo es la luz que refleja nuestro planeta, su brillo. Foto NASA

Los investigadores del Instituto de Tecnología de Nueva Jersey (EEUU) examinaron datos de varias décadas de mediciones de la luz de la tierra, la luz reflejada de nuestro planeta que ilumina la superficie de la Luna, así como datos satelitales, para obtener una mejor imagen del impacto del cambio climático en la Tierra. Pudieron determinar cuánta luz refleja nuestro planeta gracias a este análisis.

Descubrieron que a raíz de la liberación indiscriminada de gases de efecto invernadero (GEI) desde la revolución industrial ha habido 'una caída significativa en la reflectancia de la Tierra', o albedo, en las últimas dos décadas.

Un albedo cada vez más tenue

La Tierra refleja alrededor del 30% de la luz solar que la ilumina; es un fenómeno que conocemos como albedo. Y durante las últimas dos décadas, el albedo de la Tierra se ha reducido en un 0,5%. Es decir, la Tierra refleja ahora aproximadamente medio vatio menos de luz por metro cuadrado que hace 20 años.

“La caída del albedo fue una sorpresa para nosotros cuando analizamos los últimos tres años de datos después de 17 años de albedo casi plano”, explica Philip Goode, autor principal del nuevo estudio, en un comunicado, refiriéndose a los datos de la luz de la tierra de 1998 a 2017 (es decir, más de 1.500 noches de datos) recopilados por el Observatorio Solar Big Bear en el sur de California.

b6a30eecd9bfe318113ee55698f70073Las nubes son capaces de reflejar hasta el 50% de la luz que reciben. Foto: Unsplash

Lo sorprendente proviene de que lo esperado era que sucediese exactamente lo contrario. Los científicos teorizaban que una Tierra más cálida crearía más nubes y un albedo más alto para moderar el cambio climático y equilibrar así el sistema climático. Pero no. Lo que está ocurriendo es todo lo contrario: el desequilibrio energético de la Tierra se debe al aumento de la contaminación atmosférica en forma de GEI, como el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4) y el ozono (O3), dicen los investigadores. Así, los GEI están oscureciendo nuestro planeta; algo que puede acelerar el cambio climático.

Mediciones científicas

Para llegar a esta cifra, los investigadores emplearon dos métodos: el primero, proviene de la medición de la luz de la tierra, la tenue iluminación del lado nocturno de la luna debido a la luz reflejada de nuestro planeta gracias al Observatorio Solar Big Bear en el sur de California entre 1998 y 2017 (es ese precioso resplandor tenue que a veces podemos ver en la parte oscurecida de una luna creciente); el segundo, por el satélite del Sistema de Energía Radiante de la Tierra (CERES) que es más sensible a ángulos más estrechos que el anterior método. La combinación de ambos ofreció una idea bastante certera de lo que estaba sucediendo y del cambio inesperado en la luz del sol reflejada.

a20a1398ce67ea28b2b9967fe4e30865La nieve y el hielo reflejan casi la totalidad de la luz que reciben de vuelta al espacio. Foto: Unsplash

Solo podían darse dos explicaciones plausibles a este fenómeno: o que el brillo del Sol hubiese cambiado o que la reflectividad de la Tierra misma había disminuido. Pero la hipótesis del Sol quedó rápidamente descartada al comprobar que las fluctuaciones en el albedo nada tenían que ver con los cambios periódicos en el brillo de nuestra estrella.

Consecuencias para el clima

Específicamente, ha habido una reducción de nubes bajas brillantes y reflectantes sobre el Océano Pacífico oriental en los últimos años. Es la misma zona, frente a las costas occidentales de América del Norte y del Sur, donde se han registrado aumentos en las temperaturas de la superficie del mar. Y es que los océanos reflejan muy poco, la tierra aproximadamente el doble y, mientras las nubes reflejan aproximadamente la mitad de la luz solar que las golpea, la nieve y el hielo reflejan la mayor parte de la luz que reciben.

Los efectos directos de que menos nubes brillantes reflejen la luz solar de regreso al espacio son que la superficie de la Tierra recibe más calor, porque la luz que no se refleja en el espacio, queda atrapada en el sistema terrestre. Ese calor adicional, probablemente, conducirá a océanos aún más cálidos (agravando aún más el calentamiento global). Es una retroalimentación inesperada y bastante preocupante que aumentará potencialmente el ritmo del cambio climático causado por el ser humano.

Eso sí, los expertos aclaran que estas mediciones son solo relativas y que requieren observaciones más sólidas; tal vez incluso desde un observatorio en la Luna.

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