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El hidrógeno verde es lo último en tecnología para limpiar el planeta

Planeta El Comercio 01 de noviembre de 2021
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El hidrógeno verde se produce por electrólisis, utilizando una corriente eléctrica para separar el hidrógeno del oxígeno del agua. Foto: Agencias

El calentamiento global y los compromisos para reducir el consumo de combustibles fósiles están ampliando el mercado para las energías limpias. De todas ellas, el hidrógeno verde se está convirtiendo en la fuente de energía que puede contribuir a descarbonizar el planeta más rápido.

Muchos están familiarizados con las energías eólica y solar, pero pocos conocen en profundidad el hidrógeno, explica Alicia Taylor, quien gestiona inversiones en infraestructura y energía en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

“Quizá les sorprenda saber que, en realidad, conocen el hidrógeno gris desde hace mucho tiempo, el cual se produce a partir de combustibles fósiles, incluido el gas natural, lo que libera carbono a la atmósfera. Casi todo el hidrógeno producido en la actualidad a nivel mundial es hidrógeno gris”, que se utiliza en la industria química para fabricar amoniaco y fertilizantes y para refinar el petróleo.

El hidrógeno en sí es un gas incoloro no tóxico y constituye el elemento químico más abundante en la naturaleza, pero no se encuentra disponible como molécula en ningún yacimiento, por lo que hay que obtenerlo de otras fuentes.
La principal de esas fuentes es el agua, H2O. Los combustibles fósiles también tienen mucho hidrógeno, como el gas natural, que aún es la principal fuente para obtenerlo.

El hidrógeno verde, en cambio, se produce por electrólisis, utilizando una corriente eléctrica para separar el hidrógeno del oxígeno del agua. Si esta corriente eléctrica se genera a partir de una fuente renovable (energía solar, eólica o hidroeléctrica), el hidrógeno limpio producido se conoce como hidrógeno verde. Este proceso no genera emisiones.
Sectores como la siderurgia, la aviación y el transporte marítimo y terrestre de larga distancia (camiones y ferrocarriles) se beneficiarán del hidrógeno verde, cuya ventaja es que se quema de forma limpia, pues solo deja vapor de agua.

Además, dice Taylor, puede transportarse fácilmente a través de gasoductos y exportarse por barco y por tuberías.
En Trinidad y Tobago, por ejemplo, existe un sector petroquímico bien desarrollado y, como tal, la infraestructura existente puede acelerar el uso del hidrógeno verde en la transición energética.

Chile aprobó su Hoja de Ruta Nacional para el Desarrollo del Hidrógeno y está lanzando un fondo para apoyar ese esfuerzo. Otros países de América Latina, como Uruguay, Costa Rica y Colombia, han manifestado su interés por incursionar en esta área.

A inicios de este mes, el Ministerio de Minas y Energía de Colombia publicó su hoja de ruta del hidrógeno para los próximos 30 años. El objetivo es impulsar el desarrollo, generación y uso de este combustible, como parte de la transición energética del país.

Esto va acorde al compromiso de reducir las emisiones de dióxido de carbono en un 51%, hasta 2030. “Nos hemos puesto la tarea de tener los primeros pilotos de hidrógeno verde en 2022”, dijo el presidente de Colombia, Iván Duque, según recogió el portal Latam-Green a inicios del presente mes.

Ecuador empezó a dar sus primeros pasos en ese objetivo. El Viceministerio de Electricidad y Energía Renovable dijo a este Diario que está trabajando en el desarrollo de la “Hoja de ruta y la Estrategia Nacional para la producción y uso de hidrógeno verde”. Es parte de la planificación del sector eléctrico y de las políticas de mitigación y adaptación al cambio climático.

El Viceministerio añadió que “viene analizando el potencial energético renovable del país y que puede ser aprovechado en el proceso de conversión a hidrógeno verde, basado en la electrólisis”.
La molécula de hidrógeno, tiene alta densidad energética por unidad de masa, tres veces más que la gasolina y 120 veces más que las baterías de litio.

En tal virtud, “su desarrollo apalancará la transición energética de nuestro país, así como la economía verde, ya que su uso va desde la refinación de combustibles fósiles, la producción de amoniaco, vehículos eléctricos que utilizan celdas de combustibles, la producción de fertilizantes para la agricultura, almacenamiento de energía a gran ­escala, entre otros”.

La Corporación Eléctrica del Ecuador es la encargada de identificar y cuantificar el potencial excedente de energía en plantas de generación de Energía Renovable. El Instituto de Investigación Geológico y Energético (IIGE) desarrolla estudios de gasificación e hidrógeno, con fondos de la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt).

Mientras Ecuador evalúa su potencial, la Unión Europea ya camina hacia una de reactivación económica verde, con importante participación de la empresa privada. El grupo británico Ineos anunció hace dos semanas una inversión de más de 2 000 millones de euros en la producción de hidrógeno verde. Se trata de la mayor inversión realizada en Europa en electrólisis, pero aún hay más en camino.

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