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Cómo envejecer más lento que tu vecino, según la física

Hace tiempo que Einstein descubrió que la velocidad de los objetos y la gravedad a la que se exponen altera cómo pasa el tiempo por ellos, pero un nuevo estudio lo ha demostrado en una situación extrema

General El Mundo Al Instante 08 de noviembre de 2021
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«Safety Last!» / » El hombre mosca » Harold Lloyd. 1923HAL ROACH STUDIOS©GTRESONLINE

Tal vez, lo más sorprendente de este artículo, sea lo siguiente: Einstein jamás dijo nada parecido a que “todo sea relativo”. Bueno, quizá no sea lo más sorprendente, pero estoy convencido de que habrá roto los esquemas de unos cuantos que creían estar citando a una de las mayores mentes de la historia para defender consignas relativistas donde toda moral es igual de válida o, no hay gran diferencia entre las distintas formas de obtener conocimiento. Los trabajos de Albert Einstein son, por supuesto, muchísimo más complejos y, en todo caso, habla de que lo relativo es el paso del tiempo, relativo al marco de referencia que tomemos. Y en ello se esconde un truco para mantenernos jóvenes mientras la humanidad colapsa.

Dicho con mucha sencillez: el tiempo parece pasar más lento para los objetos que viajan muy rápido o que están sometidos a una intensísima gravedad. Y esta es la clave, porque no significa que estén ralentizándose o acelerándose respecto a un patrón de tiempo objetivo y absoluto, EL tiempo (con deliberadas mayúsculas). Significa que el tiempo “percibido” por un cohete viajando a la velocidad de la luz no es menos objetivo que el que vivimos nosotros, aquí sobre nuestro planeta. El tiempo es relativo en este aspecto y, según lo estrictos que seamos, podemos utilizarlo en nuestro beneficio. De hecho, una investigación científica ha llevado este extraño fenómeno al extremo, viendo cómo afecta a escalas humanas.

Una cuestión de altura

Según lo que hemos dicho antes, a más gravedad, más lento pasa el tiempo y, por lo tanto, menos envejecemos. No hace falta viajar a otro planeta para comprobar esto, porque resulta que la gravedad cambia muchísimo con la distancia. De hecho, podríamos decir que la fuerza gravitatoria que ejerce la Tierra se extiende sin límites por todo el universo, solo que se vuelve extremadamente débil a poco que nos alejemos del planeta. En física se representa esto mediante una ley cuadrática, donde la gravedad disminuye con el cuadrado de la distancia. En cualquier caso, lo que queremos decir es que, aunque no podamos percibirlo con facilidad, la gravedad no es la misma a ras de suelo que en un undécimo piso. Teniendo esto en cuenta y recordando cómo afecta la gravedad al tiempo, podremos suponer que un reloj situado en la undécima planta avanzará más rápido que uno que se encuentre en la planta baja. El caso, es que, si esto es cierto, los propietarios de estos relojes envejecerán del mismo modo, más aceleradamente cuanto más arriba se alojen, por estar expuestos a una menor gravedad.

Al menos, esto es lo que dice la teoría, pero estaremos de acuerdo en que es algo que percibamos en nuestro día a día, por lo que, o bien no sucede con diferencias de gravedad tan pequeñas o, simplemente, es una diferencia tan sutil que no podemos detectarla. Si queremos ver con claridad estos fenómenos de dilatación temporal habremos de recurrir a otros sistemas donde la gravedad o la velocidad sean mucho más altas. No obstante, recordemos que los satélites que giran en torno a la Tierra a unos 28.000 km/h sí experimentan la dilatación temporal hasta el punto de que hemos de incorporar en ellos sistemas que corrijan el funcionamiento de sus relojes para evitar que se desincronicen. Entonces, ¿realmente envejece menos mi vecino de la planta de abajo?

Milímetros de diferencia

Aunque la teoría estaba bastante clara y dice que la respuesta a esta última pregunta es un rotundo sí, hacía falta ponerlo a prueba y un grupo de investigadores de la Universidad de Boulder, en Colorado, han decidido pasar de la teoría a la práctica y medir la supuesta dilatación temporal entre dos capas a 1 milímetro de distancia. Para ser justos, ya existían multitud de estudios similares midiendo la dilatación temporal a escalas que iban desde los miles de kilómetros hasta los 30 centímetros y, dado que cualquier edificio tiene plantas de más de 30 centímetros de alto, podíamos haber asentido con la misma vehemencia desde las pruebas empíricas.

En cualquier caso, estos científicos de Boulder (que todavía están pendientes de publicar su investigación en una revista oficial), parecen haber logrado un hito en el mundo de la precisión, pues, efectivamente, ha podido detectar diferencias en el paso del tiempo entre dos capas de estroncio súper enfriado separadas por apenas unos milímetros. Así que, no queda duda, si no notamos que nuestro vecino de abajo envejece más lento que nosotros es porque no somos suficientemente perceptivos (ni nosotros ni nadie). Porque más allá de la tontería del envejecimiento entre pisos, esta investigación supone un avance importante a la hora de construir relojes atómicos, que deberán de ser capaces de corregir sus propias discrepancias internas para asegurar una precisión sin precedentes. Porque el tiempo es relativo para el cosmos, pero la puntualidad es la puntualidad.

Esta dilación temporal, por mucho que esté ahí incluso a escalas minúsculas, no es perceptible por el ojo humano. Habríamos de esperar una cantidad de tiempo realmente indecente para que pudiéramos detectarlo. Para hacernos una idea, se ha estimado que, desde la formación de la Tierra, si hubiéramos colocado un reloj en su superficie y otro en su núcleo (a 6.000km de profundidad), en los 4.500 millones de años que han pasado, el del núcleo solo se habría retrasado 2 meses respecto al de la superficie.

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