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Trabajar sin papelera: un pequeño gesto que conduce a un gran resultado

La alta participación ciudadana en el reciclaje doméstico no se corresponde con lo que ocurre en el trabajo. Cada vez más empresas optan por esta medida para 'estimular' la conciencia de sus empleados

Planeta El Confidencial 17 de noviembre de 2021
Reciclar en el trabajo
Reciclar en el trabajo: un compromiso de todos (Pixabay)

La decisión de retirar las papeleras individuales de las mesas de trabajo se está convirtiendo en una práctica cada vez más habitual en muchos centros de trabajo. En algunos casos se lleva a cabo de manera voluntaria, impulsada por los propios empleados. En otros la decisión la toma la empresa para reducir la generación de residuos en concordancia con su plan de sostenibilidad.

 No se trata de sumar obligaciones sino de apelar al compromiso de todos para integrar la sostenibilidad en el día a día de la empresa

Sea como sea, lo cierto es que renunciar al uso de la papelera es una buena oportunidad de contribuir al cuidado del medio ambiente desde el trabajo y avanzar hacia la cultura paperless para minimizar el consumo de papel y reducir los residuos de este material. Una acción que puede extenderse al resto de materiales que podemos reciclar en el trabajo, como el plástico.

Existe la falsa idea de que el mantenimiento de las instalaciones laborales corresponde a los servicios de limpieza: que “alguien lo recogerá” y lo tratará como corresponde, algo que no es así. No se puede vaciar y revisar una por una cada papelera de la oficina para clasificar los diferentes tipos de residuos por materiales. Para conseguirlo es necesario separarlos en origen: es decir no tirar todo al mismo sitio. Algo a lo que contribuye trabajar sin papelera y, como hacemos en casa, echar cada residuo que generemos en su correspondiente cubo de reciclaje.

Punto de reciclajeLos puntos de reciclaje facilitan la reducción de residuos (EFE)

Como ocurre en el hogar, los contenedores de reciclaje (o mejor dicho, de recogida selectiva) han pasado a convertirse en parte del equipamiento básico de todo lugar de trabajo. Ninguna oficina, ningún comercio ni ningún almacén deberían dejar de contar con ellos y favorecer así el buen hábito de separar los residuos en origen para echar cada cosa en su sitio.

Los contenedores deben ser del tamaño que mejor se adapte al espacio de trabajo y se colocarán en lugares visibles y en los más frecuentados, pero de manera que no dificulten la movilidad y observen las normas de seguridad. Para facilitar su uso se pueden confeccionar carteles con imágenes y mensajes que animen a todos a reducir y reciclar también en el trabajo.

En algunas empresas se organizan competiciones (con premio incluido) entre los distintos departamentos para ver quien genera menos residuos y quien los separa mejor. No se trata tanto de sumar obligaciones como de apelar al compromiso de todos para integrar la sostenibilidad en el día a día de la empresa: desde los gestos más pequeños hasta los cambios más profundos.

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