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Científicos denuncian una nueva estrategia de marketing: poner publicidad en tus sueños

La tecnología necesaria ya estaría disponible y se usaría en breve según los autores del estudio

Ciencia tecnología e innovación El Mundo Al Instante 22 de noviembre de 2021
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En tres años se podrían manipular los sueños según expertos.RIMISCKY TAYUNA

La mayoría de los sueños son raros de por sí, pero si a eso le sumamos pausas publicitarias, ya la cosa toma otro cariz. Eso es precisamente lo que denuncia un equipo de científicos como una nueva estrategia de marketing: publicidad en nuestros sueños. Investigadores de Harvard, MIT y la Universidad de Montreal han publicado un estudio sobre piratería de sueños advirtiendo que, según una encuesta reciente, el 77% de los especialistas en marketing planean utilizar la publicidad de dreamtech en los próximos tres años. Algo que podría afectar directamente a nuestra salud.

Los autores, Antonio Zadra, Robert Stickgold y Adam Haar Horowitz, han creado un dispositivo denominado Dormio. Dotado con tres sensores que miden la etapa del sueño en la que nos encontramos y les permite “influir, extraer información y ampliar los micro sueños hipnagógicos (el estado semiconsciente que precede inmediatamente al sueño) por primera vez: descubrimos que el uso activo de la hipnagogia con el sistema puede aumentar la creatividad humana”, explican en su estudio.

La clave aquí es la palabra influir: si mediante mensajes pueden influir en nuestros sueños (para despertar nuestra creatividad, resolver problemas, etc.) también se podría hacer a la hora de “piratear” nuestros sueños.

La advertencia de estos científicos se basa en un experimento realizado a principios de este año cuando se llevó a cabo el evento deportivo más seguido por los estadounidenses: el SuperBowl. La noche previa a la final, la compañía de bebidas Molson Coors realizó lo que llamaron “el estudio de sueños más grande del mundo”. Su objetivo era colocar imágenes de la cerveza Coors, junto con imágenes positivas (de refrescantes ríos alpinos, por ejemplo), en las mentes de los voluntarios. Para ello contaron a un psicólogo de Harvard. La idea era “sencilla”: se registraba el momento hipnagógico del sueño y se estimulaba mediante mensajes de voz y sonidos la mente para que “viera” lo que ellos querían.

Para el experimento Coors acuñó la frase “incubación de sueños dirigida”. El problema no solo es que se pueda piratear los sueños, algo que por ahora sería solo voluntario, pero que en un futuro, con la tecnología de los televisores inteligentes (que cuentan con cámaras) y sensores del hogar, basta quedarnos dormidos frente al televisor para que nos bombardeen en sueños. Y eso requerirá, sin duda, una revisión de los códigos y leyes que regulan la publicidad.

Para los autores “es solo cuestión de tiempo antes de que las empresas de tecnología que fabrican relojes, dispositivos portátiles, aplicaciones y otras tecnologías que controlan nuestro sueño, comiencen a vender esos datos con fines de lucro, o utilizar esas herramientas para piratear nuestros sueños mientras dormimos”.

Lo peor de todo es que el efecto del mensaje llega, aunque no lo recordemos. Y como ejemplo citan un estudio publicado en Neuroscience (Olfactory aversive conditioning during sleep reduces cigarette-smoking behavior o Acondicionamiento olfativo aversivo durante el sueño para reducir el tabaquismo). Los autores, del departamento de Neurobiología del Instituto Weizmann, mezclaron olores repulsivos con humo de tabaco mientras los voluntarios dormían. Al día siguiente todos los voluntarios destacaron tener menos ganas de fumar (y fumaron menos), pero no recordaban qué les hizo reducir su consumo.

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