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Los rascacielos 'verdes' que funcionan mejor que los árboles

Durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2021, o COP26, se presentó Urban Sequoia, un rascacielos que podría eliminar 1.000 toneladas de carbono de la atmósfera, el equivalente a 48.500 árbole

General El Confidencial 04 de diciembre de 2021
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El proyecto Urban Sequoia, de SOP. (SOM)

El estudio de ingeniería y arquitectura estadounidense Skidmore, Owings & Merrill (SOM) ha dado a conocer una innovadora e interesante idea: una red conceptual de edificios que absorben el carbono de la atmósfera circundante.

Por razones más que obvias a causa de la emergencia climática en la que nos encontramos, los esfuerzos para reducir el impacto del carbono en el sector de la construcción —que es responsable del 40% de las emisiones globales de carbono— se han hecho cada vez más numerosos. Una de las propuestas podría marcar un antes y un después en las emisiones de carbono de cara a la construcción de los edificios, ya que el Proyecto Urban Sequoia puede disminuir esta cantidad con resultados más que significativos.

¿Estamos ante los rascacielos del futuro?

A pesar de que pueda sonarnos extraño el término 'secuoya urbana' —nombrado así en honor a los árboles más altos del mundo—, sus diseñadores exponen que estos edificios pueden eliminar hasta 1.000 toneladas de carbono de la atmósfera, lo que equivaldría al efecto de 48.500 árboles. Y teniendo en cuenta que a medida que la población urbana está creciendo, en las próximas décadas, se espera que, para 2060, se necesiten 230.000 millones de metros cuadrados adicionales de nuevos edificios. Esta podría ser una opción a tener en cuenta.

 "El poder de esta idea es lo alcanzable que es", dijo el director de SOM, Yasemin Kologlu. "Nuestra propuesta reúne nuevas ideas de diseño con soluciones basadas en la naturaleza, tecnologías de absorción de carbono emergentes y actuales y las integra de formas nunca antes vistas en el entorno de la construcción".

 "Es un camino hacia un futuro más sostenible al que se puede acceder hoy. Imagínese un mundo en el que un edificio ayuda a sanar el planeta"

Lo interesante de esta idea es que los edificios pasarían de ser parte del problema, a la solución. Cada rascacielos emplearía múltiples enfoques para secuestrar carbono, incluida la construcción con materiales que absorben carbono, producción de algas y biomasa (para combustible, energía y alimentos) y tecnología de captura directa de aire. El carbono capturado por el propio edificio podría utilizarse para producir biomateriales para carreteras, pavimentos, tuberías y otros elementos para el desarrollo de infraestructura urbana, afirman sus responsables.

 El rascacielos verde se construiría con materiales respetuosos con el medio ambiente como el cáñamo, la madera y el biocemento para reducir el impacto del carbono de la construcción en un 50% para empezar, en comparación con los materiales tradicionales como el hormigón y el acero. E incluso, un enfoque progresivo podría reducir las emisiones de la construcción en un 95%.

¿Ciudades que funcionan como bosques?
Aunque se desconocen los detalles concretos a nivel técnico, el objetivo es claro: limpiar el aire del área inmediata. Y si nos ponemos a pensar en ciudad con "bosques" enteros de Secuoyas Urbanas, podrían transformar ciudades e incluso cambiar el curso del cambio climático.

 "Ha pasado el tiempo de hablar de neutralidad. Nuestra propuesta para Urban Sequoia —y en última instancia 'bosques' enteros de secuoyas— hace que los edificios —y, por lo tanto, nuestras ciudades— sean parte de la solución al diseñarlos para secuestrar carbono, cambiando efectivamente el curso del cambio climático", dice Chris Cooper, socio de SOM.

f.elconfidencial.com_original_d3e_656_6cb_d3e6566cbb32d94580042b2ada32cbc1Otro proyecto de SOP en Pekín. (EFE)

El diseño de este prototipo de rascacielos verde que podría secuestrar hasta 1.000 toneladas de carbono al año, podría aplicarse a edificios de todos los tipos y tamaños. Según el estudio de arquitectura, se podrían secuestrar hasta 120 toneladas de carbono por kilómetro cuadrado si los paisajes urbanos actuales de cemento se convirtieran en jardines, las ciudades se reconstruyeran como paisajes de intensa absorción de carbono y las calles se readaptaran con tecnologías adicionales de captura de carbono.

“Este es un camino hacia un futuro más sostenible al que se puede acceder hoy. Imagínese un mundo en el que un edificio ayuda a sanar el planeta”, expuso Kent Jackson, socio de SOM. “Desarrollamos nuestra idea para que pudiera aplicarse y adaptarse para satisfacer las necesidades de cualquier ciudad del mundo, con el potencial de generar un impacto positivo a cualquier escala de construcción”.

La propuesta es, sin duda, ambiciosa y aunque parece poco probable que la veamos a corto plazo, es una prueba más de que podríamos transformar todo este entorno de hormigón y cemento en uno mucho más respetuoso con el medio ambiente y conseguir no solo llegar al cero neto de emisiones, sino dar un paso más allá y aportar algo positivo a nuestro planeta en vez de restar.

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