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Qatar 2022, el 'Mundial de la Vergüenza': homofobia, presuntos sobornos y explotación laboral

Desde que el país del Golfo fuese escogido como sede en 2010, las sospechas e informaciones que relacionan a Qatar con la corrupción no han parado de aparecer

Deportes Vozpópuli 06 de diciembre de 2021
qatar
Uno de los estadios que albergará la celebración de Qatar 22 EFE

Lo que venía a convertirse en una entrevista para limpiar la imagen homófoba que desprende Qatar y posicionarlo como un país respetuoso con la homosexualidad, ha terminado en convertirse en lo contrario. Nasser Al-Khater, presidente del Comité Organizador del Mundial, arrancó bien, diciendo que en el país arábico no tenían problema en recibir a gays o lesbianas. Pero pronto, asomó la 'patita': "Las demostraciones públicas de afecto están mal vistas [...], Qatar y los países vecinos son mucho más conservadores y pedimos a los aficionados que respeten".

Lo cierto es que en Qatar la pena de muerte por ser homosexual no está escrita en ningún texto legal del país de manera explícita, pero sí puede llegar a imponerse en base a "ciertos códigos legales y religiosos", tal y como explica Amnistía Internacional. Es un nivel menos radical que sus países vecinos, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, donde esto sí figura en la ley. Una polémica más que se suma a la muerte de miles de obreros en la construcción de los estadios o a la propia elección de la sede, donde unos presuntos sobornos, aún no probados por la justicia, dieron a Qatar por ganadora.

Qatar 2022, una elección cuanto menos sospechosa

Lo primero que hizo sospechar al 'planeta fútbol' fue que Qatar fuese elegida como sede pese a su climatología. Todos los candidatos (Australia, Corea del Sur, Estados Unidos y Japón) eran compatibles con la celebración del Mundial 2022 en verano. Todos menos Qatar. Este simple hecho debería haber descartado su candidatura, pero no: se ha preferido alterar el calendario de todas las competiciones nacionales de la próxima temporada para encajar el torneo a finales de año.

Después, en 2013, saltó la bomba. France Football, en blanco sobre negro, publicaba una solemne portada con la palabra 'Qatargate' para contar que tenía pruebas de que el Mundial había sido comprado. En la fraudulenta elección de Qatar como sede para 2022, según la prestigiosa publicación francesa, había varios actores bastante conocidos a nivel político y deportivo. De probarse, sería el caso de corrupción más grave de la historia del deporte.

Todos los candidatos eran compatibles con la celebración del Mundial 2022 en verano. Todos menos Qatar. Este simple hecho debería haber descartado su candidatura, pero no: se ha preferido alterar el calendario de todas las competiciones nacionales

Lo que destapó France Football en 2013 es que el acuerdo al que presuntamente llegaron el presidente de la UEFA, Michel Platini, junto al expresidente Nicolás Sarkozy y el emir de Qatar, Tamim bin Hamad al-Thani. En este pacto habría un intercambio de favores: el jeque compraría el PSG para salvarlo de la quiebra y ayudaría a hundir a Canal Plus Francia, muy crítica con Sarkozy a cambio de adjudicarle el Mundial a Qatar.

Aquí también había otros muchos personajes secundarios, entre los que destacan el expresidente de la RFEF, Ángel María Villar, el expresidente del FC Barcelona Sandro Rosell o Ricardo Teixeira, expresidente de la Federación Brasileña. Todos ellos, salvo el emir, tienen en común haber tenido serios problemas con la justicia durante la década pasada.

En 2016, el británico The Sunday Times publicó nuevas informaciones que afirmaban que Qatar pagó a la FIFA 880 millones de dólares a cambio de la adjudicación del Mundial en dos partidas presupuestas diferentes. La primera fue en 2010: 400 millones, en secreto y 21 días antes de la votación. La oferta era de Al Jazeera por conseguir los derechos televisivos de los mundiales de 2018 y 2022, con una cláusula extra de 88 millones si Qatar era la elegida.

El acuerdo al que presuntamente llegaron el presidente de la UEFA, Michel Platini, junto al expresidente Nicolás Sarkozy y el emir de Qatar, Tamim bin Hamad al-Thani. En este pacto habría un intercambio de favores
Siempre según el medio inglés, la cláusula figuraba en el contrato como el pago por los "costes de producción", una partida presupuestaria que cubre la FIFA y no la televisión organizadora. Recordemos que Al Jazeera es del emir de Qatar, la cara pública que más peleó para conseguir el Mundial para su país. En los documentos también aparece la firma de Nasser Al-Khelaifi, presidente del PSG.

En 2013 se presentó otra oferta secreta de 400 millones de euros. Según The Sunday Times, esta cifra quintuplica el valor de los derechos en la región, además de señalar que la oferta de Al Jazeera fue la única aceptada a trámite por la FIFA antes de que se escogiera la sede.

La justicia europea, en especial la suiza (donde tiene la FIFA su sede) y la francesa (por la vinculación de Platini y Sarkozy), sigue buscando la manera de demostrar que se amañó la elección del Mundial qatarí, pero sin éxito. La última intentona fue en 2019, cuando la policía gala detuvo al expresidente de UEFA y le interrogó durante 15 horas en las dependencias de la oficina anticorrupción y antifraude en Nanterre. Fue liberado sin cargos.

6.500 inmigrantes fallecieron de forma misteriosa

12 trabajadores al día han muerto en la construcción y desarrollo de las instalaciones de Qatar 2022 desde que fuese elegido como sede en 2010. Así de demoledor se muestra el informe 'Detrás de la pasión', elaborado por la Fundación para la Democracia Internacional, que además denuncia condiciones de trabajo infrahumanas de los empleados, que proceden de países como Nepal, India, Pakistán o Bangladesh. Un total de 6.500 personas.

El argentino Guillermo Whpei, presidente de la Fundación de Museos de Derechos Humanos, señaló que en Qatar se maltrata a la mano de obra y se le obliga a trabajar entre 16 y 18 horas diarias sin un solo día de descanso. Además "las viviendas que les proporcionan son espacios reducidos en los que viven hacinados, sin contar con las mínimas condiciones higiénicas". Esta tesis también ha sido defendida por una investigación de The Guardian, que cotejó las distintas partidas de fallecimiento de los trabajadores.

En Qatar se maltrata a la mano de obra y se le obliga a trabajar entre 16 y 18 horas diarias sin un solo día de descanso. Además "las viviendas que les proporcionan son espacios reducidos en los que viven hacinados, sin contar con las mínimas condiciones higiénicas"
La climatología que ha exigido trasladar el Mundial a fechas invernales no varía las condiciones laborales de los obreros, según los informes: trabajan con temperaturas de hasta 50 grados, que sumado al esfuerzo físico, puede derivar en infartos.

Además, el sistema kafala sigue vigente en países como Qatar, un sistema de semiesclavitud. Este exige que los trabajadores no calificados entren al país con un patrocinador, que generalmente es el contratante. Este se encarga de su visa, lo que les permite, incluso, confiscar sus pasaportes. Pese a que el país del Golfo ha invitado a medios para mostrar que esto no es así -algo parecido a lo que hace Corea del Norte para dar la imagen que quieren-, siguen apareciendo informaciones que señalan a Qatar 2022 como el 'Mundial de la vergüenza'.

Cada vez más voces critican a Qatar

Organizaciones como la Asociación Deportiva Ibérica LGTBI+, FELGTBI+ o Fundación Triángulo han condenado las palabras de la organización del Mundial de Qatar y piden que se cambie el lugar de su celebración. A esta petición se une Josh Cavallo, el primer futbolista del mundo en 'salir del armario', que ha manifestado tener miedo de ir a la cita mundialista en representación de su país, Australia.

Aunque no está 100% centrado en el Mundial de Qatar, otras personalidades como Lewis Hamilton han denunciado la homofobia que existe en el país. Para ello, lució un casco con la bandera del arcoíris. Además, durante la fase de clasificación para el torneo, algunas selecciones denunciaron la explotación laboral de los trabajadores de la construcción que operan en Qatar. "Respeto, dentro y fuera del terreno de juego", decían las camisetas con las que Eerling Haaland, estrella mundial, junto al resto de sus compañeros noruegos.

Pequeños gestos que buscan la complicidad del mundo del fútbol, que no termina de llegar. La mayoría observa en silencio lo que ocurre en Qatar y parece que esa tendencia no va a variar en las próximas fechas.

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