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Cómo hacer sostenible la movilidad de una gran metrópolis como la de Barcelona

Más aparcamientos cerca del transporte público o puntos de recarga rápidos son algunas de las medidas que están implementando desde el área metropolitana de Barcelona

Planeta El Confidencial 08 de diciembre de 2021
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El intercambiador de Cornellà, en el área metropolitana de Barcelona, donde confluyen metro, tren, aparcamiento para bicis o 'bicisharing'. (Fuente: propia)

En el centro de Cornellà, en el área metropolitana de Barcelona, confluyen, en el mismo espacio, metro, tren, aparcamiento para bici particular, servicio de 'bicisharing' eléctrico, bus metropolitano y, a pocos minutos a pie, tranvía, estaciones de recarga de coches eléctricos y un 'park and ride' para aparcar el coche antes de coger el transporte público. En plena cuenta atrás hacia la descarbonización, las metrópolis necesitan dibujar cómo será su movilidad del futuro.

En la de Barcelona cada día hay más de 11 millones de desplazamientos, cuatro por persona, según la última Encuesta de movilidad en día laborable del AMB, de 2019. Con la pandemia, los desplazamientos en vehículo privado han aumentado. Si para 2050 la ONU estima que el 68% de la población vivirá en entornos urbanos, las metrópolis, por su tamaño e influencia, están llamadas a jugar un papel clave en la transición a una movilidad sostenible. Concretamente en la de Barcelona —concentra casi la mitad del número de habitantes de toda Cataluña—, ya ha puesto sobre la mesa 19 proyectos de movilidad que deben ir impulsados por los 230 millones de euros de fondos europeos Next Generation a los que opta.

Ampliación de la zona de bajas emisiones

La Ley de cambio climático y transición energética, obliga a establecer zonas de bajas emisiones (ZBE) en las ciudades españolas de más de 50.000 habitantes antes de 2023. En la metrópolis de Barcelona, desde enero de 2020 ya se restringe la circulación por la ZBE Rondas BCN de los vehículos más contaminantes los días laborables, de lunes a viernes, de 7:00 a 20:00. Gracias a los fondos europeos, se pretende desplegar nuevas ZBE en seis municipios más.

Eliminadas las emisiones de los vehículos sin distintivo ambiental de la DGT, queda fomentar una alternativa de transporte sostenible. La que propone y está ampliando el AMB, la Administración pública del área metropolitana de Barcelona, son los ‘park and ride’ (P+R), aparcamientos cercanos a nodos de transporte estratégicos (tren, tranvía, bus…): de las 450 plazas actuales, se quiere llegar a las 1.500 en 2023. ¿De dónde salen estas plazas? “No se trata de construir más aparcamientos, ya hay unas 6.000 plazas en la metrópolis; ahora los ayuntamientos y los vecinos han de ir aceptando que las dediquemos a este fin”, explica Guillem Alsina, responsable de Planificación del Transporte Público del AMB. Y todo ello gracias a los 40 millones de euros de los fondos europeos a los que optan.

Como iniciativa pionera en España, el AMB acaba de conseguir un acuerdo para que un centro comercial cercano al intercambiador donde comenzábamos este artículo ceda 100 plazas para ‘park and ride’. El servicio de aparcamiento es gratuito y funciona a través de una ‘app’ que permite al usuario frecuente de transporte público saber dónde hay aparcamientos libres y notificar al resto de usuarios cuando ocupa/desocupa uno.

f.elconfidencial.com_original_10e_35a_471_10e35a4718760e69cdfc5b76b10a68c8 Plataforma con diseño de damero en una parada de autobús en Cornellà para facilitar el acceso de los usuarios a este. (Fuente: propia)

Uno de los pilares de esta transformación en la movilidad metropolitana es el transporte público, el gran perjudicado de la pandemia al aumentar los desplazamientos en coche privado: “Hoy el transporte público de la metrópolis de Barcelona solo lleva el 70% del pasaje que llevaba en 2019”, apunta Joan Sànchez, responsable de sección de la primera corona. “Esperamos poder revertirlo”.

Y prosigue: “Para lograr el objetivo de mover al mayor número de personas de la manera más eficiente posible, estamos mejorando la accesibilidad a las paradas de bus metropolitano con plataformas de acceso; tenemos ya 100 y en breve instalaremos 70 más”, explica Sànchez. Unas plataformas que no son solo para personas con movilidad reducida, sino para que llegar, subir o bajar del autobús sea más fácil y seguro para todo el mundo.

En cuanto al servicio, se están aumentando las frecuencias y la rapidez de algunas líneas, como la Exprés; se está dando prioridad semafórica a los buses; se están construyendo más carriles, y se están acondicionando las paradas para que dos autobuses puedan encochar y desencochar a la vez. Respecto a la transformación de la flota de bus metropolitano, el objetivo es que en 2030 un 40% de esta sea de autobuses de cero emisiones y un 50% sea de motorización híbrida. También se instalarán pantógrafos para cargar buses en la vía pública.

 "Hemos retirado de la circulación 13.000 vehículos, entre turismos y motos. La movilidad depende del transporte público que tenemos"

Las opciones que dan los títulos de transporte deben ser, asimismo, un acicate para optar por este en lugar del coche. “Desde su creación en 2017, gracias a la tarjeta T-Verda Metropolitana, que permite viajar gratis durante tres años en transporte público a cambio de dar de baja y desguazar un vehículo sin etiqueta ambiental de la DGT, hemos retirado de la circulación 13.000 vehículos, entre turismos y motos.”, concluye Sànchez. “Al final, la movilidad depende del transporte público que tenemos”.

Por último, toda la red de transporte público de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) está inmersa en un proceso de digitalización con sensores que permitan el mantenimiento de los vehículos a distancia, la vigilancia y el conteo automático de pasajeros, nuevos sistemas de información a los viajeros, la posibilidad de pago con tarjeta de crédito a bordo o tecnologías para facilitar el acceso a personas con necesidades especiales.

Bicicletas y puntos de recarga rápidos

Durante la pandemia, el uso de la bicicleta se ha consolidado como un transporte eficaz para los viajes esenciales y la actividad física diaria. El pasado mes de mayo, la Comisión Europea aprobó el primer Plan Director para el Fomento del Uso de la Bicicleta, cuyo objetivo es, principalmente, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con el transporte. Según la OMS, duplicar el nivel actual de uso de la bicicleta reduciría las emisiones en ocho millones de toneladas de dióxido de carbono.

f.elconfidencial.com_original_86f_706_bfc_86f706bfc86c0cb63f60d0aec35a7cd0 Estación de 'bicisharing' en Cornellà. (Fuente: propia)

Con el propósito de conseguir que la movilidad en bicicleta pase del 1,5% (153.000 viajes por día laborable) a más del 4%, se está llevando a cabo la ampliación de la red Bicivia de vías ciclables —con 551 km y nueve ejes y actualmente construida en un 49%— en 58 kilómetros “para conectar de forma segura y rápida toda la metrópolis”, según explica Montse Cabo, responsable de gestión de proyectos del AMB. También está reforzando con más de 500 plazas la red de aparcamientos para bicicletas particulares del AMB (Bicibox) y ampliando su servicio de bicicletas eléctricas públicas, que espera unificar con el de Barcelona en el futuro.

Para los usuarios que prefieran seguir utilizando su propio vehículo —eléctrico—, en los próximos dos años se van a construir 48 nuevos puntos de carga rápida (‘electrolineras’) “para que el usuario nunca tenga la sensación de que se queda tirado sin batería, porque cada vez hay más demanda de puntos de recarga y los actuales ya son insuficientes”, apunta Rosend Bosch, responsable de Proyectos de Movilidad Sostenible. El objetivo es crear toda una red metropolitana. Por el momento, el servicio, que funciona también con una ‘app’ que informa de la ubicación de los puntos de recarga, es gratuito.

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