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Recuerdos de Helenita Vargas, la ronca de oro de las mil anécdotas

Cultura y espectáculo Guillermo Romero Salamanca 08 de febrero de 2022
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Visto de negro, el último de los muchos discos de oro de Helenita Vargas

Miles de personas recuerdan con especial cariño a Sofía Helena Vargas Marulanda, la portojadeña que, con su estilo, su voz y sus canciones conquistó el corazón de los amantes, los despechados o los seguidores de la buena música.

Cada vez que entonaba sus temas, perfectamente seleccionados, un seguidor suyo gritaba desde cualquier lugar: “Así se canta Helenita” y ella, altiva, fuerte, seguía con su repertorio.

Estaba en embarazo de María del Pilar, su única hija, cuando la invitaron a grabar unos temas, luego de escucharla en varias actuaciones familiares. Estuvo después en varios sellos discográficos como Vergara, Preludio, Sonolux, Codiscos y Fuentes, entre otros.

Si se sumaran todos sus “likes” y vistas en canales como “YouTube” el producto final llegaría a más de 150 millones.

El promotor, locutor, animador, presentador Hernán Darío Usquiano mantuvo en Medellín una relación de amistad por muchos años.

Este 6 de febrero la recordó especialmente acudiendo a la santa misa y rememorando aquellos años.

“Ella era increíble. Le dolió mucho la demanda que le puso Alberto Díaz, “el cubano” con quien trabajó durante muchos años. Un día ella determinó que cambiaría a sus músicos y entonces él optó por llevar a los estrados judiciales su situación. Eso entristeció bastante a Helenita, quien debió recurrir a su amigo Alfonso Gómez Méndez para que la representara. Lo cierto es que él perdió porque ella enfermó y el 7 de febrero del 2011 descansó en la paz del Señor”, dice ahora Usquiano.

Un día, recuerda el “señor de las historias”, la cantante le solicitó su apoyo para seleccionar un repertorio para un concierto en Medellín.

“Ella sacó papel y lápiz y comenzó: “María de los guardias”, “Mal hombre”, “Pasaste a la historia”, “Ándate con la otra”, “La flor de la canela”, “Visto de negro”… y yo a todo le decía, sí, si señora”.

“Luego prosiguió “El rosario de mi madre”, “Señora”, “Cariño malo”, “El tiempo que te quede libre”, “Carne y hueso”… Y yo seguía diciendo, sí, claro…Hubo dos o tres temas que le dije que no estaban en primeros lugares”.

De pronto me dijo: “Si me quedo qué me das”. Yo quedé pensando y le contesté: “No sé, déjame y hablo con el doctor Domínguez, gerente de la disquera para que me apruebe hotel y viáticos” y ella suelta tremenda carcajada y me dice: “Pelotudo, “Si me quedo qué me das”, es otra canción”.

“Y nos reímos un buen rato”, recuerda ahora Usquiano.

Helenita Vargas la llamaron también como “La reina”, “La señora de la ranchera” y “La voz del Arrabal”.

“Le fascinaban los tangos, las canciones de Agustín Lara, Chabuca Granda, María Dolores Pradera y de muchos compositores nacionales. Los admiraba a todos. Era muy especial con los músicos”, dice Usquiano.

“Un día le recomendé a Helenita grabar un tema con Darío Gómez, “el rey del despecho”. Ella no sabía muy bien quién era él. Entonces me dijo que lo pensaría. Pasaron unos días y me llamó: “No, Usquiano, no voy a grabar nada con ese señor tan malo”. Yo le dije: “¿De dónde saca que él es malo?”.

--Yo ya me averigüé y él mató a su papá. ¿Cómo quiere que grabe una canción con él?

--No, mira Helenita, lo que pasó fue un accidente. El papá de Darío estaba un día borracho y llegó a la casa y como de costumbre comenzó a golpear a su esposa. Darío le dijo que no hiciera eso. Alegaron y después Darío sacó una escopeta que tenía por ahí y deseaba pegarle un susto, pero se le disparó el arma y lo mató…

“Pasaron unos segundos y entonces Helenita me dijo: “Yo no sabía eso. Yo lo mato otra vez. Cómo es posible que vaya a golpear a la esposa”, cuenta ahora Usquiano.

Con Darío Gómez compartió tarima no sólo en multitud de sitios en Colombia sino en el exterior. Grabaron un tema luego de la petición de cientos de personas. Se trató del tema “Limosna de un hijo” de Basilio Villarreal. Ella siempre le llamó como “Darío” y él le decía: “Helenita, la ronquita de oro”.

Su vida fue llevada a la pantalla chica, sus canciones aún siguen sonando en multitud de plataformas. Era la mujer del millón de historias. Tenía el privilegio de llamar al propio presidente Alfonso López Michelsen para solicitarle canciones para sus nuevos trabajos discográficos. Él, con paciencia y sabiduría, sacaba tiempo para armar un repertorio. Escuchaba después las grabaciones y daba sus opiniones.

Helenita estuvo en los mejores escenarios de Colombia. Jorge Valencia Rosas ha creado varias veces grupos de Admiradores en Facebook, pero, por extrañas razones, los bloquean. Cada año trata de revivirlos.

Se hizo acompañar de grandes maestros de la música como Carlos Montoya y Carlos Orlando Ospina.

Este 7 de febrero, muy temprano, don Eleázar, uno de sus fervientes admiradores, recordó que fue el 2011 cuando marchó al cielo a entonar sus canciones. “Ella sí sabía cantar”, dice mientras suelta una de sus compungidas lágrimas. 

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