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La eólica y la solar son claves para acabar con la dependencia europea del gas ruso

Según Fatih Birol, Director Ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la dependencia europea del gas ruso está siendo utilizada como "arma económica y política"

Planeta El Confidencial 05 de marzo de 2022
Planta de energía fotovoltaica. (Reuters-A.Perawong)
Planta de energía fotovoltaica. (Reuters/A.Perawong)

Un aumento rápido y masivo de la energía solar y eólica, de las bombas de calor y del almacenamiento en baterías es la única solución que puede proteger a los consumidores de las subidas de precios volátiles derivadas de la excesiva dependencia de las importaciones de gas y petróleo. Así lo afirma el plan de 10 puntos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) sobre la seguridad energética europea publicado esta semana.

 Los acontecimientos en Ucrania deben acelerar la transición de la UE hacia un sistema energético más limpio y seguro

El plan describe cómo el bloque de países comunitarios puede reducir la dependencia del gas ruso de aquí al próximo invierno, siendo coherente con el apoyo continuo al Green Deal de la UE y su plan de impulso a la acción climática Fit for 55. Así como emprender las medidas necesarias para garantizar unos costes finales de la energía asequibles para todos los ciudadanos europeos

En la rueda de prensa del pasado jueves para dar a conocer la propuesta de la AIE, Barbara Pompili, ministra francesa de Transición Ecológica, destacó la importancia de activar medidas de impulso a las energías limpias a largo plazo junto con una mayor diversificación en el corto y medio: "Más que nunca, deshacerse de los combustibles fósiles rusos y de los combustibles fósiles en general, es esencial".

Para la ministra gala, "cada turbina eólica o panel solar que se instale en Europa es un paso adelante hacia nuestra independencia energética". Una estrategia de adaptación, no solo a la crisis climática, sino también a la nueva geopolítica energética que se nos viene encima y que aboca a la UE a la incertidumbre energética.

El citado plan incluye, entre otras propuestas, la creación de un impuesto sobre los beneficios inesperados, en línea con lo que ha trascendido sobre el proyecto de la Comisión Europea para superar la excesiva dependencia del suministro exterior de petróleo y gas. El contenido final de este proyecto, que se ha visto acelerado ante los acontecimientos de Ucrania, será dado a conocer a la opinión pública la próxima semana, previsiblemente el martes día 8, cuando les daremos cumplida crónica en Planeta A.

De ser finalmente aprobada, esta medida redirigirá hasta 200.000 millones de euros de los altos beneficios que las empresas energéticas han obtenido de las recientes subidas del precio del gas hacia medidas compensatorias, como la inversión en energías renovables, los apoyos a las metodologías de eficiencia y ahorro y la lucha contra la pobreza energética.

f.elconfidencial.com_original_9ec_be6_8ba_9ecbe68baf11390b8d33a7edc7cce6c3  El futuro energético de la UE está en las renovables. (EFE/P. Buck)

Según el plan, estas medidas de emergencia no deben restar importancia al hecho de que Europa necesita acelerar la transición energética y reducir la dependencia de los combustibles fósiles en consonancia con su objetivo de crear un mercado europeo de la energía más integrado y competitivo (Unión de la Energía) que permita garantizar un suministro de energía fiable y mantener unos precios asequibles.

Estos son algunos de los puntos más destacados del plan de la AIE:

  • Acelerar el despliegue de nuevos proyectos eólicos y solares, lo que significaría simplificar los permisos y reducir la burocracia.
  • Gravar los beneficios inesperados de las compañías eléctricas por el aumento de los precios de la electricidad, y utilizarlos para proporcionar hasta 200.000 millones de euros a los grupos vulnerables de consumidores para hacer frente al aumento de las tarifas.
  • Acelerar la sustitución de las calderas de gas por bombas de calor, para ahorrar 2.000 millones de metros cúbicos de gas solo en el primer año.
  • Acelerar la renovación de edificios, para ahorrar 2.000 millones de metros cúbicos de gas en un año e impulsar la competitividad industrial.
  • Fomentar la reducción de la temperatura desde los termostatos en solo 1 °C en los edificios para ahorrar 10.000 millones de metros cúbicos al año.
  • Intensificar los esfuerzos en el almacenamiento energético, la mejora de las redes y la eficiencia energética para apoyar la seguridad eléctrica.

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