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'Europa en Guerra' El sector aéreo de Rusia está cerca de estrellarse

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Mundo El Confidencial 08 de marzo de 2022
uropa en guerra imagen de Putin
Imagen: EC Diseño

Un asunto que puede parecer relativamente menor, pero cuyas consecuencias ayudan a comprender el nuevo contexto al que se enfrenta Rusia. Una Rusia que participa de todos los flujos globales, tanto financieros como de personas, y que está viendo desaparecer de forma súbita esta integración con el resto del planeta, sin que muchos -dentro y fuera del país- sean conscientes aún de todo lo que implica.

Y es que uno de los sectores donde más rápido se van a notar las sanciones occidentales va a ser el del transporte aéreo. Para empezar, está la cuestión del cierre del espacio aéreo: las aeronaves de compañías rusas -incluyendo los jets privados de los oligarcas rusos- no pueden sobrevolar el espacio de ningún país de la UE, de EEUU y de algunos otros países, obligando a estos aviones a realizar enormes rodeos para alcanzar ciertos destinos, y eso cuando es posible. En respuesta, Rusia ha cerrado a su vez su espacio aéreo a las empresas occidentales, con lo que aerolíneas como Finnair van a cerrar todas sus rutas hacia Asia, puesto que son imposibles de rentabilizar.

Además, la mayoría de los aparatos que utilizan las principales compañías aéreas rusas son alquilados a empresas occidentales, muchas de las cuales tienen base en Irlanda, que a finales de febrero prohibió la venta o alquiler de aparatos a firmas de Rusia como parte de su contribución al paquete de sanciones. El Gobierno ruso, por supuesto, se lo tomó muy mal. El 28 de febrero, el portavoz del Kremlin indicó que Rusia tomará represalias ante las restricciones contra la industria de la aviación del país: “El principio guía será la reciprocidad, y nuestros propios intereses estarán al frente de ello”.

La medida afecta a cientos de aviones, cuyo valor es de aproximadamente 12.000 millones de dólares, y cuyos propietarios estudian ahora cómo conseguir que estas aeronaves les sean devueltas. En muchos casos, esto simplemente no ocurrirá. Rusia, de hecho, está clausurando numerosos vuelos internacionales para evitar que los aparatos sean confiscados al aterrizar en aeropuertos occidentales.

Aeroflot, la gran enseña del transporte aéreo ruso, ha caído un 34% en bolsa en el último mes, y ya ha anunciado la cancelación de todas sus rutas internacionales con la excepción de Minsk. Pero es que las aerolíneas rusas están ya viendo cómo les resulta imposible conseguir que las compañías de seguros emitan pólizas para sus aparatos, sin las cuales las autoridades de aviación no permiten que estas aeronaves penetren en su espacio aéreo.

Además, estas empresas se van a ver en serias dificultades para efectuar pagos internacionales por servicios como el repostaje. En la práctica, la suma de todos estos factores supondrá la cancelación de facto de casi todos los vuelos internacionales desde Rusia, probablemente antes de que termine este mismo mes. Expertos en el sector creen que es posible que el gobierno ruso sea capaz de mantener algunas rutas en marcha a lugares de tránsito estratégicos como Dubai, pero el número de vuelos desde Rusia pasará de cientos al día a apenas seis o siete.

 Y por último está la cuestión del mantenimiento y el suministro de piezas de recambio: ni estos aviones podrán ser enviados al extranjero para ser reparados, ni los proveedores occidentales proporcionarán los equipos necesarios. Si los aparatos siguen volando, es cuestión de tiempo antes de que algunos de ellos empiecen a estrellarse, como ya sucede con relativa frecuencia en otras economías sometidas a sanciones masivas, como es el caso de Irán.

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