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Un "punto de inflexión" dramático: por qué la selva amazónica puede convertirse en sabana

Tres cuartas partes de la Amazonia muestran una disminución de la resiliencia frente a las sequías. En cuestión de décadas, su transformación, incluso de hasta la mitad de su superficie, a sabana podría ser una realidad

Planeta El Confidencial 24 de marzo de 2022
Ama zonía Fuente- iStock
Fuente: iStock

La selva amazónica es la selva tropical más grande del mundo. Existe desde hace más de 50 millones de años. Cubre más de 6,7 millones de kilómetros cuadrados de superficie en el norte de América del Sur, principalmente en Brasil, pero es tan extensa que derrama sus bosques también en Perú, Colombia y otros seis países.

Es un lugar indómito que, desde hace décadas, está siendo amenazado por concesiones mineras (de cobre, hierro u oro) y contratos para la extracción de petróleo y gas, el aumento de represas hidroeléctricas, la construcción de carreteras, la expansión de la agricultura intensiva, la deforestación y los cambios en la legislación en torno a las áreas protegidas, según informa WWF.

Nos acercamos a un umbral peligroso

Esta exuberante jungla, en peligro, es también la región con mayor biodiversidad de la Tierra: hay plantas, árboles y animales de todos los tipos y tamaños y muchos aún por descubrir. Sin ir más lejos, en 2021 se descubrió una nueva especie de mono tití (bautizada como Mico schneideri) o varias especies de ranas, incluyendo una que vive bajo tierra (del género Synapturanus). Todos ellos amenazados de extinción por el aumento exponencial, sobre todo, de las tasas de deforestación en los últimos años.

No es solo un problema de Brasil, donde los niveles de deforestación están alcanzando cifras alarmantes que se superan cada mes y año que pasa. Es más grave aún. La selva tropical se está acercando rápidamente a un punto de inflexión en el que los árboles podrían perecer en masa, según las conclusiones de un nuevo estudio publicado en la revista Nature Climate Change.

El equipo del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático y del Instituto de Sistemas Globales de la Universidad de Exeter utilizó indicadores de estabilidad que ya se habían aplicado previamente a la capa de hielo de Groenlandia. El análisis de los datos satelitales, que representan la biomasa y el verdor del bosque, reveló una desaceleración crítica. Ya se ha perdido alrededor de una quinta parte de la selva tropical, en comparación con los niveles preindustriales, y más del 75% del bosque muestra signos de pérdida de resiliencia.

 "Al desaparecer ese pulmón natural, también se reduciría la capacidad del planeta para reciclar los gases de efecto invernadero"

Los investigadores han descubierto que la resiliencia de la Amazonía, es decir, la capacidad que tiene la selva amazónica para recuperarse de desastres como sequías o incendios, ha ido disminuyendo constantemente desde principios de la década de 2000.

“Encontramos sobre el Amazonas que, particularmente desde principios de la década de 2000, el 75% de la cobertura de la selva amazónica parece mostrar cierta sensación de pérdida de resiliencia. Y lo que también encontramos es que las áreas que están más cerca del uso humano de la tierra, como las áreas urbanas o las tierras de cultivo, tienden a perder resiliencia más rápido, al igual que las áreas que reciben menos lluvia", dice Chris Boulton, de la Universidad de Exeter.

¿Qué consecuencias tendría?

La pérdida de resistencia de los bosques frente a fenómenos meteorológicos adversos o sequías, conduciría a un menoscabo irreparable de los bosques; lo que, a su vez, llevaría a la liberación de miles de millones de toneladas de CO2 a la atmósfera. Esto solo sería la punta del iceberg, ya que al desaparecer ese pulmón natural, también reduciría la capacidad del planeta para reciclar los gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global y conduciría a una aceleración del cambio climático global, según los investigadores.

"Nuestro novedoso análisis de datos empíricos aporta evidencia adicional a las preocupaciones sobre la resiliencia del bosque, especialmente en el futuro cercano", expone Tim Lenton, director del Global Systems Institute. "Confirma que limitar fuertemente la tala, pero también limitar las emisiones globales de gases de efecto invernadero, es necesario para salvaguardar la Amazonía".

¿Cuándo alcanzará la Amazonia este punto de no retorno?

Los expertos desconocen el momento exacto en el que sucederá esto, pero, una vez que empiece este desastroso proceso, una "parte significativa", posiblemente "más del 50%" de la región, se transformará en sabana (y, por ende, en un ecosistema con escasa vegetación, clima árido y escasas lluvias) en apenas unas cuantas décadas.

De nuevo la responsabilidad recae sobre nosotros. Gran parte de lo que ya se ha perdido del Amazonas, es atribuible a actividades humanas como la tala o el uso de la tierra para cultivos. La selva ya ha cambiado enormemente. Es cuestión de tiempo que la Amazonia acabe convertida en un ecosistema muy diferente al que recordamos, compuesto por una mezcla de pastizales y árboles. Y las consecuencias para el cambio climático, la biodiversidad y la comunidad local serían "devastadoras".

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