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La longevidad sana depende más del cerebro que del cuerpo

En un extensivo y cuidadoso estudio realizado por la profesora asociada de psicología y ciencias biológicas de la Universidad de Vanderbilt, Suzana Herculado-Houzel, se nos cuenta que el tiempo de vida de los humanos y de otros animales de sangre caliente se relaciona más con el número de neuronas en la corteza cerebral que con el tamaño del cuerpo. Igual sucede con el momento en que se alcanza la madurez sexual.

Salud El Mundo Al Instante 13 de abril de 2022
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“Si usted ha estado estudiando a los pájaros, los primates o a los humanos, el número de neuronas que usted encuentra en la corteza de una especie predice alrededor del 75% de toda la variación en la longevidad de ellas”, dice Herculano-Houzel.

En comparación, el tamaño del cuerpo y el metabolismo solo predicen en un 20 o 30 % la longevidad, dependiendo de la especie, aunque con muchas inconsistencias, como pájaros que viven diez veces más que un mamífero del mismo tamaño. Y lo más importante, los humanos se pueden considerar una rareza evolutiva con su larga infancia y los también extensos períodos postmenopáusicos.

El estudio

En el estudio, Herculano-Houzel examinó más de 700 especies de animales de sangre caliente de una base de datos muy extensa, AnAge, que lleva un cuidadoso registro de longevidad en el mundo animal. Ella comparó esos registros con su enorme información sobre el número de neuronas en el cerebro de diferentes especies animales.

Encontró, entre los cientos de comparaciones, que los loros y los pájaros cantores viven mucho más que los primates de su misma masa muscular. En sus estudios previos había establecido que los pájaros tienen un mayor número de neuronas corticales que los primates. El nuevo estudio confirmó su hipótesis de que la longevidad se incrementa de manera uniforme a través de las especies de sangre caliente al mismo tiempo que lo hace el número absoluto de las neuronas en la corteza cerebral.

“Mientras más neuronas corticales tiene una especie, más largo vivirá, sea un pájaro o cualquier otro mamífero sin importar que tan grande es o qué tan rápido quema energía”, anota la investigadora.

¿Son los humanos únicos? Una pregunta para la abuela

Los antropólogos y los investigadores interesados en la evolución y el comportamiento humano han trabajado bajo la conocida hipótesis de que una de las razones para explicar por qué los humanos son únicos sea la larga infancia y un período de adolescencia  que permite el aprendizaje y las interacciones sociales.

Por otro lado, si los animales más grandes viven más, entonces los gorilas deberían vivir más que los humanos, que no es el caso ya que los humanos los sobrepasan. Una hipótesis es que el cuidado de las abuelas podría llevar a un retraso en la maduración sexual de los adolescentes y con ello alargar la longevidad  de quienes los cuidan, más allá de lo esperado.

El tamaño del cuerpo es irrelevante en la longevidad.

Lo que sí es diferente comparado con otras especies, los gorilas incluidos, es que los humanos tienen el mayor número de neuronas en la corteza cerebral. Y ese número mayor con seguridad se incrementa en el período dedicado a la maduración del cerebro humano.

Fue un juego evolutivo exitoso que acertó a favorecer el nacimiento de fetos inmaduros, con cráneos menores que pudieran pasar por los ductos estrechos consecuencia de la postura erguida de las hembras humanas.

“Tiene mucho sentido que mientras más neuronas se tenga en la corteza, más se demorará una especie en alcanzar el punto en el cual se es maduro no solo fisiológicamente sino capaz de ser independiente”, anota la autora. “El retraso les da a las especies con más neuronas corticales más tiempo para aprender de la experiencia, a medida que interactúan con el medio ambiente”.

Y si vidas más largas tienen más neuronas corticales, esas especies se beneficiarán de una mayor sobreposición entre las generaciones con mayores oportunidades para pasarse lo aprendido.

“Lo que quiere decir que la abuela es importante en las vidas de aquellos con muchas neuronas corticales, aunque ella no sea la razón directa para vivir más”.

La función de la corteza

¿Cuál es nexo entre tener más neuronas en la corteza y tener vidas más largas?

“Los datos sugieren que las especies de sangre caliente acumulan daños a la misma velocidad a la que envejecen. Pero lo que acorta la vida son los daños a la corteza cerebral, no al resto del cuerpo; mientras más neuronas corticales se tenga, más tiempo se mantendrá el cuerpo funcionando”, añade Herculano-Houzel.

Contrario a lo que ocurre con el resto del cuerpo, que puede reemplazar las células viejas, las neuronas corticales deben durar toda la vida.

Mientras la corteza con frecuencia se asocia tan solo con las funciones cognitivas, Herculano-Houzel piensa que una función mucho más básica la vuelve una clave para la longevidad.

“La corteza es la parte del cerebro que es capaz de volver el comportamiento complejo y flexible, sí, pero eso va bastante más allá del conocimiento y el hacer cálculos mentales y razonamientos lógicos. La corteza cerebral también le da al cuerpo adaptabilidad, en la medida que él se ajusta y aprende cómo lidiar con situaciones complicadas, también a predecirlas. Eso implica mantener las funciones fisiológicas andando bien y hacer que la frecuencia cardíaca, la respiración y el metabolismo se adecuen a lo que el cuerpo hace, cómo se siente y qué se espera que suceda luego.”, señala la autora.

Una sopa cerebral

Herculano-Houzel es la pionera de un método que de manera rápida y precisa mide el número de neuronas en el cerebro. Hace una “sopa cerebral” tomando tejido del cerebro y rompiendo las células, para añadirles marcadores fluorescentes a los núcleos para poder contarlos. Con la colaboración de otros colegas estimó el número de neuronas en el cerebro de diversos primates, incluyendo a los grandes simios. Se llegó a un número de ocho mil seiscientos millones en el cerebro humano.

¡Cuide su cerebro!

El envejecimiento se inicia una vez los humanos, así como otras especies, alcanzan la adolescencia, y de ahí –aunque la controversia sigue abierta– ya no hay vuelta atrás para ganar neuronas de nuevo. De hecho, la investigación muestra que se pierden neuronas en la corteza prefrontal. Así que se debe cuidar mucho del cerebro, para mantener esas neuronas corticales saludables y ocupadas, ya que será la mejor apuesta para una vida larga y saludable.

Por: Josefina Cano – PhD Genética Molecular

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