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Lluis Montoliu: “El racismo es aún más absurdo si sabes genética”

El investigador español publicó el libro “Genes de colores”, una entretenida y rigurosa guía para entender la genética de la pigmentación en personas y animales.

General Vozpópuli 17 de abril de 2022
El investigador Lluis Montoliu, autor de Genes de Colores, en su despacho del CNB. Antonio Martínez Ron
El investigador Lluis Montoliu, autor de Genes de Colores, en su despacho del CNB. Antonio Martínez Ron

En el mundo de la divulgación, es difícil encontrarse con un científico más admirado y querido que Lluis Montoliu. El investigador del CNB es uno de los mayores expertos en genética y enfermedades raras de nuestro país, ha sido presidente del Comité de Ética del CSIC y preside actualmente la Sociedad Europea de Investigación en Células Pigmentarias (ESPCR). Pero no solo eso. Su incansable labor divulgativa lo ha convertido en un referente para sus compañeros y para los periodistas científicos, para quienes es una de las fuentes más habituales y fiables en materia de genética.

Si en su anterior libro Editando genes: recorta, pega y colorea (Next Door, 2019) nos introdujo en el fascinante mundo de las herramientas CRISPR, en su nueva obra, Genes de colores (Next Door Publishers), nos sumerge en el apasionante mundo de la genética de los pigmentos, una materia que nos permite entender asuntos tan dispares como el albinismo, la diversidad en el color de nuestra piel, nuestros ojos o nuestro pelo y la variedad de camuflajes y patrones que han desarrollado los animales en la naturaleza. Charlamos con él una luminosa y fría mañana de abril en su despacho del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), donde trabaja desde hace más de 25 años.

Pregunta. ¿La pigmentación está tan presente que no la vemos?

Respuesta. Sí, y es tan relevante tanto su presencia como su ausencia. Para verlo, lo mejor es irse a la estación de Sol [Madrid], y pasar un rato mirando a la gente que va pasando. En menos de minuto habremos visto pasar por delante multitud de colores de pelo, de piel y de ojos. Habitualmente no le prestamos atención, pero nos daremos cuenta de la gran diversidad de pigmentos que tenemos, aunque eso solo nos habla de su aspecto externo.

P. Con las instrucciones que da en su libro, ¿podríamos recolorear el mundo en el caso de que destiñera súbitamente?

R. En efecto. Si de repente desaparecen las mascotas de un color determinado, por ejemplo, hoy en día somos capaces de reconstruirlas. Aunque ese no es el fin de nuestras investigaciones. 

P. ¿Qué tiene que ver la pigmentación con la visión o la sordera?

R. Mucho, porque tenemos células pigmentarias tanto en la retina como en la cóclea. Y son las que permiten que podamos ver y oír bien. Por eso los perros dálmatas, por ejemplo, tienen una mutación en un gen que impide que las células pigmentarias lleguen adecuadamente al oído, y por eso habitualmente suelen ser sordos de una oreja o de las dos. Y siempre se ha dicho que son unos perros “tontos”, pero lo que pasa es que son sordos, que es muy distinto.

“Siempre se ha dicho que los dálmatas son “tontos”, pero lo que pasa es que son sordos”

P. ¿Cuánto le debe la ciencia actual a los primeros coleccionistas de ratones?

R. Pues todo. Si Mendel utilizó los guisantes (tras intentar primero usar ratones) para establecer las leyes de la herencia, los genes que tenemos nosotros, los humanos y el resto de animales, los conocemos gracias a esos primeros cuidadores de ratones. 

P. ¿Quién fue Abbie Lathrop?

R. Fue una profesora de primaria que enfermó y tuvo que dejar de dar clases, y decidió dedicar 50 años de vida a criar y vender ratones de colores. Y haciéndolo sentó las bases de la genética actual.

P.  Pero ella no investigó, ¿verdad?

R. No, ella no tenía formación científica, pero - como todos los criadores - si alguien le llevaba algún ratón con alguna característica especial hacía los cruces adecuados para que la mayoría de los hijos de esos ratoncitos tuvieran las mismas características de los padres. Sin darse cuenta estaba creando líneas consanguíneas y, sin darse cuenta, estaba creando unas herramientas que han sido utilísimas para la genética. Y, de hecho, en 2002 cuando secuenciamos el genoma del ratón, el animal que usamos para secuenciar venía directamente de las manos de Abbie.

P. ¿Por qué no hay ratones con piel de tigre? ¿Se podrían hacer?

R. Bueno, hay roedores que son rayados. Pero por su modo de vida no necesitan ese patrón para camuflarse de sus depredadores. Si tuvieran una vida diurna quizá las rayas les serían más útiles. Y claro que los podríamos crear con piel de tigre, tienen los mismos genes que los felinos usan para generar patrones, o los mismos que las cebras. Si entendiéramos por qué las cebras tienen esas bandas podríamos usar esos genes de la cebras en el ratón y reproducirlo. O sea, que sí, podríamos crear un ratón con patrones de pigmentación similares a los del tigre. De hecho, el conocimiento de esos genes te permite crear animales que normalmente no existirían.

“Podríamos crear un ratón con patrones de pigmentación similares a los del tigre o una cebra”

P. ¿Qué nos enseña el caballo de Pippi Calzaslargas sobre pigmentación?

R. Lo que nos enseña es que algunos somos muy viejos (risas). Porque para acordarse de “Pequeño Tío”, que es como se llamaba, hay que tener una cierta edad. Para los que nunca vieron esta serie, era un caballo blanco con topos negros, que es una raza que existe, que tiene mutaciones parecidas a las del dálmata. Pero en su lugar usaron un caballo que se va despigmentando con el tiempo, que es un modelo para el estudio de otra alteración pigmentaria que es el vitiligo. Lo que les pasa a esas personas y a ese caballo es similar.  

P.  ¿O sea, que hay una conexión entre Pippi Calzaslargas y Michael Jackson? 

R. Absolutamente, lo has pillado. (Risas)

P. ¿Por qué hay gente que se gasta una fortuna en clonar a su gato y el gato que le dan no se parece en nada al original?

R. Pues porque además de la genética tenemos otra capa, que es la epigenética. Y eso es lo que nos da esa infinidad irrepetible de pigmentación en las gatas. Como las hembras tienen dos cromosomas X, cada uno lleva un color de gen distinto y necesitan inactivar uno de ellos en cada una de las células. En función de cuál se inactiva se va a generar una mancha de color y tamaño distintos. Y por eso es imposible que dos gatas con la misma constitución genética sean idénticas, incluso si las clonamos.

"Es imposible que dos gatas con la misma constitución genética sean idénticas, incluso si las clonamos”

P.  Con lo que sabemos de genética, ¿podemos decir que de noche todos los gatos no son pardos, sino “agouti”?

R. Bueno, de noche todos los gatos son oscuros. El “agouti”, por otro lado, es una invención alucinante de la evolución, en la que el pelo crece desde su base y va saliendo desde el folículo saltando de un color más claro a uno más oscuro. Esto, en millones de pelos, genera un color que se confunde perfectamente con la hojarasca y con el sotobosque. Y sirve tanto a las presas como a los predadores. Por eso las mutaciones que generamos en laboratorio lo tendrían difícil en la naturaleza, porque serían descubiertos rápidamente. 

P. ¿Le han salido a usted canas de algún disgusto?

R. Seguro que sí (risas). Esto es un conocimiento popular, que todos sabemos que no solo encaneces cuando envejeces, sino cuando tienes un disgusto. Esto asumíamos que era cierto y ahora biológicamente sabemos que es así. Las hormonas del estrés lo que hacen es vaciar las células madre que dan lugar a las células pigmentarias del pelo. Es alucinante porque hemos resuelto algo que la sabiduría popular había resuelto mucho antes. Y eso es lo que les pasa a los gobernantes, sea hombre o mujer, que cuando pasa el tiempo el cambio de la pigmentación es mucho más notorio que si no hubieran tenido responsabilidades de gobierno. 

P. ¿Podemos decir entonces que cualquier presidente es un experimento de pigmentación en vivo?

R. En vivo y en directo. Y reto a cualquiera a que compare el color de pelo de cualquier presidente cuando empezó y cuando lo dejó. 

“Los presidentes son un experimento de pigmentación en vivo y en directo”

P. ¿Llevamos un cielo en miniatura dentro de los ojos?

R. Ay, como era aquello de “¿y tú me lo preguntas?” (risas). Es alucinante que la razón por la cual creemos ver los ojos azules es la misma por la cual vemos el cielo azul, esa absorción del resto de longitudes de onda y esa dispersión de longitudes de onda más cortas, que son las azules. En función de cómo se produce esa dispersión - y ahí intervienen los granitos de melanina - creemos tener los ojos azules cuando el azul “no existe”.

P. Y pensar que hubo quien pensó que la ciencia iba a matar a la poesía…

R. Exactamente. ¡Y no es así! Con la ciencia hemos aprendido y hemos gozado con la poesía. 

P. ¿Hubo un primer ser humano con ojos azules, un ‘Paul Newman primigenio’, o la mutación surgió muchas veces?

R. Je, je. Nos encanta pensar en Adanes y en Evas, pero no. Lo cierto es que muchas de las mutaciones han ocurrido muchas veces a lo largo del tiempo en diferentes zonas.

P. ¿Qué papel tuvo Alan Turing a la hora de resolver el “enigma” de la pigmentación animal?

R. Turing era un tipo increíble. Hay que descubrirse ante él. Publicó un solo artículo que cambió todo el campo de la pigmentación. Y dijo algo muy sencillo: en un grupo de células hay unas que miden una señal que otras reciben y según eso van a reaccionar. Si eso lo modelas con muchas células puedes llegar a hacer rayas, puntos o cualquier otro tipo de patrón, como los polígonos de las jirafas. Descifró el algoritmo para la pigmentación que la evolución había encontrado por otras vías. 

“Alan Turing descifró el algoritmo para la pigmentación que la evolución había encontrado por otras vías”

P. ¿Qué le diría a unos padres que están pensando en acudir a una clínica de fecundación in vitro que ofrece poder elegir el color de ojos de su bebé?

R. Pues que se preocupen más por la salud de su hijo y no por la pigmentación que va a tener. Porque ni es seguro [que van a tener ese color] ni es técnicamente posible.

P. ¿Y es inmoral?

R. Bueno, eso es discutible, no todo el mundo estará de acuerdo. Pero a mí lo que me parece obsceno es que destinemos recursos en cambiar el pigmento de nuestros hijos a voluntad cuando todavía no hemos utilizado esas mismas tecnologías para resolver los problemas graves de los enfermos que tienen esas alteraciones que debemos curar. Eso para mí es un imperativo moral.

“Es obsceno elegir el color de ojos de un bebé cuando aún no hemos curado las enfermedades graves"

P. ¿Qué diferencias genéticas hay entre dos personas que tienen diferente color de piel?

R. Pues muy pocas, y esto es lo sorprendente. Solo unos pocos genes que tienen que ver con el traslado del pigmento a los queratinocitos de la piel es suficiente para que una persona oscurezca su piel. Aquí la pregunta de Trivial es que las personas negras no tienen más células pigmentarias, solo son más eficaces trasladando el pigmento a las células de la piel, y eso se regula con muy pocos genes. Y no tienen nada que ver con el resto de genes que van a determinar cómo va a ser y cómo se va a comportar una persona.

P. ¿O sea, que estudiando un poco de genética se cura el racismo?

R. El racismo evidentemente es un absurdo desde todos los puntos de vista y, desde la genética, más si cabe. No hay nada que justifique la discriminación de personas por su color de piel.

P. ¿Cree que conseguiremos que algún racista lea su libro?

R. No sé si van a leer mi libro, pero confío en que lean esta entrevista (risas).

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